Translate
Mostrando entradas con la etiqueta Olivier Assayas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Olivier Assayas. Mostrar todas las entradas
martes, 9 de abril de 2019
Dobles vidas
El escenario de lo implícito en las relaciones. En cierto momento de Dobles vidas (Double vies, 2018), de Olivier Assayas, alguien evoca la frase, reiteradamente utilizada, de El gatopardo (1958), de Giussepe di Lampedusa: Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie. No deja de ser un apunte irónico dentro de una obra en la que se plantean cuestiones como la (su)pervivencia del libro en soporte de papel frente a la edición digital, el poder de influencia de (las reflexiones o evaluaciones de) los críticos o analistas frente al de los algoritmos que reflejan los hábitos de consumo. En suma, divagaciones sobre las dinámicas de la cultura, qué ha cambiado o qué no, si la gente lee menos, si prefiere unos soportes de lectura a otros o si se han modificado las preferencias de estilo de escritura por el influjo de los nuevos hábitos de comunicación textual como los mensajes de whatsapp o las frases cortas del twitter. ¿Son meras variaciones formales o son reflejo de un proceso de trivialización, o, incluso degradación?. Pero mientras esas interrogantes son discutidas por quienes son o no son integrantes del sector editorial, hay dinámicas que en las relaciones afectivas no varían, la capacidad de disimulo o engaño, en suma la mentira como dinámica, o cómo las parejas pueden mantener, incluso durante años, otras relaciones paralelas. Las relaciones, un espacio de representación o ficciones (compartidas o no).
En otra secuencia alguien pregunta a su pareja si cree que la hipocresía es un término que se puede aplicar a la dinámica de relaciones. Ella replica que utilizaría más bien el término de implícito. Se intuye, sospecha, interpreta, que la pareja puede mantener otra relación, aunque no adquiera tampoco gravedad dramática esa posibilidad. Incluso se puede asumir como evidencia implícita, aunque no se corrobore de modo explícito. Selena (Juliette Binoche), actriz, comenta a un amigo su sospecha de que su marido, Alain (Guillaume Canet), editor, mantiene otra relación paralela. Pero se revela poco después que ella mantiene una relación de seis años con el escritor Leonard (Vincent Macaigne), lo que hace comprender ciertas reacciones, o ciertos cortes de plano expeditivos, en relación a Alain en las primera secuencias, cuando Leonard le pregunta si también va a publicar su nueva novela, o cuando Selena le intenta convencer de que lo haga por su calidad, pero Alain se muestra reticente de modo cortante, sin más. Hay algo implícito que siente o comprende Alain. Ya expuestas sus respectivas relaciones paralelas se modifica la percepción de sus conversaciones, en las que lo implícito es más bien un sondeo de indirectas, un entrever que no se expone, o se prefiere no exponer, en la superficie. Nadie expone nada. Alain, por su parte, discute o debate con Laure (Christa Teret), con la que mantiene una relación paralela, sobre la pertinencia de primar la edición digital, por la que ella aboga, pero no plantea ninguna discusión con su esposa en relación a su circunstancia sentimental. Leonard y su pareja, Valerie (Nora Hamzawi), asesora de un político, nunca coinciden en nada de lo que opinan, pero por eso mismo le ama, como apunta Valerie, y también Leonard, aunque lleve seis años manteniendo una relación paralela. ¿Paradojas, contradicciones?.
Leonard escribe un tipo de obra que se califica como autoficción, ya que se inspira en su propia vida, aunque él insista en que es novela, o que no es tan fácil establecer una separación, un etiquetado único. Los personajes de Dobles vidas viven de imagen, mientras intentan editar sus vidas. Unos personajes trabajan en el mundo editorial, otros en el de la imagen. Los personajes fluctúan entre el baile de sus sentimientos y deseos y sus disimulos y mentiras, como si actuaran en una representación. Aunque, en general, nada parezca grave, ni afecte sobremanera, ni el intuir o saber claramente la relación paralela de tu pareja, ni una separación o ruptura. Como si se pasara a otro escenario. Poco cambia, como ya parece que nadie espere nada de los políticos, que haya correspondencia entre sus palabras o promesas y sus actos. Nada variará. Parece una certeza, o resignación asumida (o cinismo encostrado con respecto a un escenario que se considera inalterable). El único sobresalto puede ser que un político, por cuestión de imagen, busque la asesoría pertinente para disimular una acción que pueda dejarle en evidencia (porque no se corresponde con lo que proyecta a la ciudadanía) y afectar a su posible elección.
El escenario de las relaciones quizá también dependa de cómo gestiones las mentiras, cómo afrontas lo implícito, o el que lo implícito se haga explícito. Si resulta diferente el modo, si se expone o es descubierto. Porque quizá haya una diferencia sustancial por lo que implica en cuanto a las elecciones o preferencias del otro. Por eso, mientras, quizá resulte más cómodo vivir con la negación cuando no se hace explícito aunque lo intuyas de modo implícito. Aunque qué significa esa posibilidad que sospechas o intuyes si mantienes esa misma dinámica de disimulo, o sabes que tanto el escenario de la política como el de las relaciones se sostiene en buena medida sobre la mentira y la imagen que proyectas. Cuando te expones, cuando lo implícito lo conviertes en explícito, corres el telón para comentar la obra, anunciar que la función se ha terminado o decidir cuál es la siguiente que se prefiere representar.
sábado, 6 de enero de 2018
Mis 30 películas predilectas estrenadas en el 2017
30. Los demonios, de Philippe Lesage
29. Demasiado cerca, de Kantemir Balagov
28. Barry Seal: el traficante, de Doug Liman
27. Rosalie Blum, de Jean Rappenau
26. La vida de Anna, de Nino Basilia
25. Múltiple, de M Night Shyalaman
24. La batalla de los sexos, de Valerie Faris y Jonathan Dayton
23. El tercer asesinato, de Hirokazu Kore Eda
22. La suerte de los Logan, de Steven Soderbergh
21. Norman, el hombre que lo conseguía todo, de Joseph Cedar
20. Lady Macbeth, de William Oldroyde
19. Dunkerque, de Christopher Nolan
18. En realidad, nunca estuviste aquí, de Lynne Ramsay
17. Wonder wheel, de Woody Allen
El gran showman, de Michael Darcey
15. El rey Arturo: La leyenda de Excalibur, de Guy Ritchie
14. Columbus, de Kogonoda
13. Ana, mon amour, de Calin Peter Netze
12. Bajo el sol, de Dalibor Matanic
11. La tortuga roja, de Michael Dudok De Wit
10. Logan, de James Mangold
9. Reparar a los vivos, de Katell Quillévére
8. El viajante, de Asghar Farhadi
7. Detroit, de Katrhyn Bigelow
6. Loving, de Jeff Nichols
5. Jackie, de Pablo Larrain
4. Billy Lynn, de Ang Lee
3. Personal shopper, de Olivier Assayas
2. Blade runner 2049, de Denis Villeneuve
1. A ghost story, de David Lowery
Etiquetas:
Ang Lee,
Asghar Farhadi,
Dalibor Matanic,
David Lowery,
Denis Villeneuve,
James Mangold,
Jeff Nichols,
Katell Quillévére,
Kathryn Bigelow,
Michael Dudok De Wit,
Olivier Assayas,
Pablo Larrain
domingo, 2 de julio de 2017
Lo mejor del segundo trimestre del 2017
10. Stefan Zweig: Adiós a Europa, Maria Schrader
9. Las películas de mi vida, Bertrand Tavernier
8. La vida de Anna, de Nino Basilia
7. El rey de los belgas, Peter Brosens y Jessica Woodworth
6. Rosalie Blum, de Julen Rappeneau
5. Norman, el hombre que lo conseguía todo, Joseph Cedar
4. Los demonios, de Philippe Lesage
3. Lady Macbeth, de William Oldroyd
2. Bajo el sol, de Dalibor Matanic y (abajo) 1. Personal shopper, de Olivier Assayas.
Fantasmas. Cuerpos que no encuentran su lugar, que no consiguen conectar, que se sienten desclasados, fuera de lugar. Exploradores de espacios que quizá no existan, aunque quizá lo fundamental sea la actitud el propósito que evidencian las faltas de la configuración de un supuesto orden, de una estructura de sociedad, de sentido. La ciudad perdida de Z es como la entidad que no sabes si es sobrenatural o real, si eres tú mismo o es la realidad afuera, esa realidad de ventas y compras, de pantallas e intercambios difusos (Personal shopper).
Soledades. Cómo conectar, cómo sentir junto a otro, seres en el tiempo que nos enfrentamos con los abismos de nuestro pasado, de nuestro incierto futuro o movedizo presente (Rosalie Blum). Cómo nos confrontamos con la decepción, con el contraste entre lo que soñamos y lo que fuimos (Wilson, Colossal). Cómo nos construimos, cómo nos definimos, quiénes somos en el proceso de formación, cómo nos confrontamos con la multiplicidad de emociones, impulsos, deseos, instintos, cómo nos configuramos como adultos, cómo realmente se relacionan los adultos (¿la formación en qué forma derivó?¿cómo se logra lidiar o encauzar con los demonios?). (Los demonios, La chica dormida)
Rivalidades. Los enfrentamientos entre colectivos. Qué es Europa,, qué es el otro, cómo nos relacionamos con los otros, como construcciones identitarias (genéricas, étnicas...sea de otra nacionalidad, religión, género sexual, raza...), máscaras que se injertan, y disgregan y separan: las rivalidades, la ignorancia de cómo es aquella otra cultura. La imperiosa tendencia humana a la destrucción, y a la estigmatización. La brutalidad de su naturaleza básica: El monstruo del impulso a hacer daño. La sublevación de quien sufrió el estigma, la utilización de los mismos recursos: todo depende de la posición. Y ¿Cómo afrontar el daño, la pérdida, por qué la necesidad de la retribución, el victimismo que se convierte en agresión? (Bajo el sol, El rey de los belgas, Stefan Zweig: Adiós a Europa, Déjame salir, Lady Macbeth, Life, Una historia de venganza).
Funciones. El ser humano convertido en agente, en ejecutor de procedimientos, intermediario o estratega, la realidad como escenario de cálculo y conveniencias, alianzas y trámites, pulsos y partidas. Seres en medio sin vida íntima que transitan en un escenario virtual, intangible, como el universo escurridizo de las finanzas que nos domina como dictadura. Mientras, entre las ruinas de lo real forcejean quienes boquean para poder sobrevivir porque se arrastran entre míseros empleos con los que mal sobreviven, sin lograr encontrar la salida, aunque por desesperación piensen que puede estar en otro escenario geográfico, otro país, otro continente (Miss Sloane, Norman, el hombre que lo conseguia todo y La vida de Anna).
Mejor interpretación masculina: Michael Fassbender (Alien:covenant). Joseph Hader (Stefan Zweig: Adiós a Europa). Woody Harrelson (Wilson). Edouard Tremblay Granier (Los demonios). Arnold Schwarzenneger (Una historia de venganza)
Mejor interpretación femenina: Kirsten Stewart (Personal shopper). Ekaterina Demetradze (La vida de Anna). Jessica Chastain (Miss Sloane). Tihana Lazovic (Bajo el sol). Florence Pugh (Lady Macbeth).
Mejor dirección fotográfica: La ciudad perdida de Z (Darius Khondji). Lady Macbeth (Ari Wegner). Una historia de venganza (Pieter Vermeer). La chica dormida (Andrew Commis). Colossal (Eric Kress)
Mejor banda sonora: Miss Sloane (Max Richter). Una historia de venganza (Mark D Todd). Déjame salir (Michael Abels). La ciudad perdida de Z (Christopher Spelman). Life (Jon Ekstrand).
Mejor guión: Norman, el hombre que lo conseguía todo (Joseph Cedar). Personal shopper (Olivier Assayas). Rosalie Blum (Julen Rappeneau). Stefan Zweig: Adiós a Europa (Maria Schrader, Jan Schomburg). Lady Macbeth (Alice Birch).
Mejor edición: Personal shopper. Lady Macbeth. Bajo el sol. Los demonios. Norman, el hombre que lo conseguía todo.
Etiquetas:
Bertrand Tavernier,
Dalibor Matanic,
James Gray,
Jessica Woodworth,
Joseph Cedar,
Julen Rappeneau,
Maria Schrader,
Nacho Vigalondo,
Nino Basilia,
Olivier Assayas,
Peter Brosens,
Philippe Lesage,
William Oldroyd
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















































