Agradecimiento especial por su aportación a la revista.
Esta semana es para Jose Luís Jiménez
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Estadisticas

martes, 21 de mayo de 2013

Rebelde

 photo OIR_resizeraspx_zpsea428ae5.jpg Érase una vez. A los doce años, alguien te pone en las manos una ametralladora, y te dice que dispares sobre tus padres, a no ser que prefieras ver cómo otro los mata a machetazos. No quieres verles sufrir, y disparas. A los doce años te arrancan de tu vida para sumirte en una desesperación que tendrá que ocultar sus lágrimas en el interior. Ahora serás un cuerpo que acarree grandes pesos en la selva, y que será golpeado si tu resistencia se quiebra. Un cuerpo que será forzado para el placer de quien ahora es tu comandante. Un cuerpo que aprenderá a utilizar una ametralladora. El gatillo será otro de tus miembros. La muerte será tu paisaje. Los muertos, los espectros de tus padres, te acompañarán, como un recuerdo que es herida abierta, la memoria de una desolación que no logras enterrar. Tus lágrimas te las devoras, dejas que abrasen tu interior, porque hay que sobrevivir, hay que evitar lo más posible los golpes de los que son espectros ciegos en vida, porque las lágrimas tientan aún más a la crueldad, hace que salive del gusto por infligirte daño.  photo OIR_resizeraspx6_zps251287e9.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zps6d4fb13c.jpg Komana (Rachel Mwanza) la niña protagonista de ‘Rebelde’ (Rebelle, 2012), del cineasta canadiense Kim Nguyen, es el reflejo de muchos niños o niñas en países africanos o asiáticos. Su particularidad es que la consideración de bruja la convierte en amuleto de la suerte, en figura que es respetada por algunos, y que puede evitar alguno de esos golpes que convertían su cuerpo en un amasijo que se arrastra y acarrea y dispara. El director se inspiró en el caso de un chico birmano que llegó a dirigir a doscientos soldados que le llevaban en hombros para evitar que se ensuciara su divinidad. Las balas no parecen afectar a Komana, mientras a su alrededor caen abatidos los otros rebeldes (indefinidos, como el mismo país africano en el que transcurre la acción).  photo OIR_resizeraspx5_zpsa51dbf3d.jpg La obra adquiere la condición de fábula salpicada de barro y sangre, como una magulladura en las entrañas que duele cuando respiras. A los 13 años, a Komana, aunque sea una bruja que algunos respetan, le vuelven a decir que use la metralleta con alguien que ama, Mago, el chico albino con el que ha recuperado la sonrisa, la ilusión. A los 14 años, da a luz, sola, en la selva. La estructura adopta el relato en pasado aunque sea una obra que finalice con el horizonte de un futuro lacerantemente incierto. Komana, a través de la voz en off que salpica la narración como si fuera la gangrena de un Érase una vez, relata a su hijo la odisea que ha padecido durante dos años.  photo OIR_resizeraspx4_zpse94c8004.jpg  photo OIR_resizeraspx3_zps75055966.jpg La irrupción de lo extraño, no sólo por la aparición de los espectros de sus padres, sino, por ejemplo, a través de efectos de sonido, acrecienta la sensación de pesadilla, de enrarecimiento, de realidad suspendida, sustraída. Komana a veces recuerda que es una niña, y se balancea en un columpio. Hay para quien su cuerpo no es el de una niña, por lo que Komana, para proteger a su hijo, decide introducirse una ‘rosa envenenada en su zona secreta’, una espina incrustada en una fruta dentro de su vagina, para desgarrar el pene de aquel que no deja de forzarla, el padre de su hijo, su comandante. Komana se rebela. Pero las pesadillas no dejan de perseguirla, aunque huya de los abusos, de las ametralladoras, de los golpes. Hay un dolor que no ha podido ser enterrado, una desolación que no ha podido ser sepultada. Y quizás no puede serlo jamás aunque se intente conciliar con aquellas balas que disparó sobre sus propios padres. Hay cenizas que no dejarán de rasgar las entrañas.

lunes, 20 de mayo de 2013

Jeanne Moreau y minino

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En rodaje: Luchino Visconti y Renato Salvatori

 photo OIR_resizeraspx_zps7cb95a29.jpg Luchino Visconti en la piel de Annie Girardot instruye a Renato Salvatori sobre cómo acuchillarla, en una de las secuencias más sobrecogedoras de 'Rocco y sus hermanos' (1960)

El tren - Imágenes de un rodaje

 photo OIR_resizeraspx5_zps808f8eb8.jpg  photo OIR_resizeraspx6_zps57d6955b.jpg  photo OIR_resizeraspx7_zps7de91f48.jpg  photo OIR_resizeraspx8_zps2b392004.jpg John Frankenheimer, Burt Lancaster, Jeanne Moreau, entre otros, durante el rodaje de la magnífica 'El tren' (1964).

En rodaje: Rene Clement

 photo OIR_resizeraspx_zps2805d54d.jpg Luchino Visconti en la piel de Annie Girardot instruye a Renato Salvatori sobre cómo acuchillarla, en una de las secuencias más sobrecogedoras de 'Rocco y sus hermanos' (1960)

¡Atención, bandidos!

 photo OIR_resizeraspx2_zpsc532a943.jpg ‘¡Atención, Bandidos!’ (Achtung, banditi, 1951), de Carlo Lizzani, hace referencia a los carteles que colocaban, durante la segunda guerra mundial, los aliados (u ocupantes) alemanes en referencia a los partisanos resistentes (un calificativo, bandidos, que hacía más sangrante la opresión). Ironía también sangrante: la película fue boicoteada, censurada y retirada de la circulación durante años por el gobierno italiano católico porque los partisanos de la zona de Genova, en la que transcurre la acción, eran ante todo comunistas y socialistas, y temían que la película se utilizara como propaganda de ese ideario. De hecho, la película fue producida a modo de cooperativa, con aportaciones particulares, sobre todo de la zona. La idea partió del propio Lizzani, o de la frustración transmutada en rabia y decisión, tras una conversación con Luchino Visconti después del estreno de ‘La terra trema’ (1948), en la que éste le reveló no había encontrado productores dispuestos a financiar su idea de realizar una trilogía porque no les interesaba ese tipo de obra. A Lizzani le parecía fundamental el incentivar esa ‘obras valientes’.  photo OIR_resizeraspx3_zps94eaeb64.jpg El protagonismo de esta estupenda obra es colectivo. No sólo el de los que componen el grupo de partisanos que se trasladan a Genova para conseguir nuevas armas, sino, con un incisivo planteamiento de guion afinadamente elaborado(en el que participaron ocho: Rodolfo Sonego, Ugo Pirro, Giulani Di Negri, Giussepe Dagnino, Carlo Lizzani, Massimo Mida, Enrico Ribuldi, Mario Socrate), trazar una visión de conjunto de las posiciones diversas que los italianos adoptaron con la ocupación (o alianza fascista), debatiéndose, con variadas perspectivas o actitudes, en un ‘entre’. Es el caso del hermano de Anna (Gina Lollobrigida), que retornó a Italia y se alistó en el cuerpo de los ‘alpini’ (soldados de la sección de montaña) que sirven a los alemanes. Como otros de sus compañeros, vacila sobre en qué bando posicionarse (en ocasiones, la indecisión no es por falta de convicción sino por miedo, o indefinición).  photo OIR_resizeraspx_zps4eec719a.jpg O del diplomático que sorprenden en casa de su amante, en quien que se refleja la dualidad de vida en la que algunos se mueven (o mantienen el equilibrio de conveniencia); no es sino la camaleónica adaptación a las situaciones sabiendo utilizar la doblez, las apariencias, intentando llevarse bien con todos los bandos. O los obreros de la fábrica, que tienen que soportar la opresión por partida doble, no evidenciando su disensión o inconformidad porque podrían cerrar la fábrica, lo que implicaría perder sus puestos de trabajos, por lo que manifiestan su insurgencia de modo clandestino, ya que son los que suministrarán las armas a los partisanos.  photo a908ee04360b4eafab1ed2220e9186c0_zpsc8d1e590.jpg  photo 3_zpsbcd9ec23.jpg El último tercio narra, con un brillante uso del montaje paralelo, los diversos enfrentamientos en el pueblo contra los alemanes. Hay secuencias de rotunda dureza, como aquella en la que ahorcan a los cabecillas de los obreros, o, no por previsible menos desgarradora, la muerte del partisano que había realizado la incursión en el pueblo para ver al hijo nacido hacía unos meses que aún no conocía. Pero las pérdidas, las bajas, no pueden detener el curso de una resistencia. Los partisanos supervivientes, a los que cada vez se unen más integrantes, se desplazan para seguir con su combate contra una opresión, que no cesará aunque finalice la guerra, como refleja el boicot que sufrió para su estreno.  photo OIR_resizeraspx4_zpsd65af929.jpg

RZ - Ghost dog, camino del samurai - El paisaje se mueve entre las sombras

Desplazamientos en la noche. Sombras. La música de RZ, autor de la banda sonora de 'Ghost dog' (1998), de Jim Jarmusch