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viernes, 6 de febrero de 2015

The interview

Humor anal: Dícese del que practica aquel que tiene ciertos conflictos con su masculinidad, no ha superado aún la adolescencia sexual, perdón, mental, y por su fascinación por la escatología, y las mutilaciones, sufre una incontenible regresión al periodo infantil o al mero vacío primigenio. Ejemplo: The interview', de Seth Rogen y Evan Goldberg, quienes logran lo inconcebible, rodar una película aún más necia que su indigesta opera prima, 'Juerga hasta el fin' (2013). También mis escasas neuronas supervivientes fueron empantanadas el año pasado con otra necrosis creativa más, 'Malditos vecinos', de Nicholas Stoller, también protagonizada por Rogen. Si esto es la nueva comedia estadounidense, en la que hay quienes aprecian una renovación del género, el sentido del humor ha debido precipitarse en una fosa séptica. No digo nada del criterio de quienes así lo consideran. Trayectoria dramática del humor anal, de introducciones a expulsiones: En las primeras secuencias, Eminem reconoce, en una entrevista que le realizan en el programa que presenta Skylark (James Franco, en una de las interpretaciones más cargantes que he visto en una pantalla) y guioniza Rappaport (Seth Rogen), que es gay, o sea, que es homosexual, o sea, que le gustan los hombres. Asombro, consternación, perplejidad, repetición de la jugada, de la declaración, para asumir la revelación, como si un extraterrestre hubiera desembarcado en ese momento, o una vaca hablara en varios idiomas, incluidas lenguas muertas. ¿Todavía estamos con estas? En la secuencia climax, en la entrevista televisiva en directo al presidente norcoreano Kim Jong-un, la rúbrica o guinda del efectivo derribo de la arrogancia del tirano, desvelando las falacias con las que engaña a su pueblo, que realiza Skylark, no cediendo al dictado establecido de las preguntas a realizar, no es otra que un pedo que acaba en deposición. O sea, el tirano se caga. El enemigo sufre la mayor humillación. Mierda es, mierda suelta. Sutiles metáforas. Como no puede desvelarse que sea gay, se provoca que se cague en público. Del horror a que introduzcan algo por el ano al horror a que se te derrame algo, o sea mierda, por el ano, y en público. Eso que se llama vergüenza, y que se padece desde la infancia, tierna o cruel, según cómo se prefiera enfocarla.
Entremedias, en otra de las pirotécnicas secuencias que abundan en este derrame de insustancialidad, Rappaport tiene que introducirse en el ano un voluminoso aparato de notorio grosor en forma fálica que le envía la CIA, y que contiene un arma con el que asesinar al presidente norcoreano. Por supuesto, no puede haber mayor tortura, y al mismo tiempo más notorio sacrificio por la patria, que introducirse por el ano algo que asemeja a un pene, que ya consterna imaginar que realiza alguien en el culo de quien se pensaba que era un epítome de la virilidad, como Eminem. ¿Qué les pasa a esta gente? ¿Qué tienen en la mente? ¿Cómo pasan los días? ¿Este es el humor que hace gracia? ¿Qué les pasa a los que les hace gracia? Existe esa frase de 'Tiene el gusto en el culo', pues eso. Nunca mejor dicho. Por no mencionar el zafio discurso propatriótico que apuntalan con la nueva bestia en el horizonte de los enemigos internacionales. La publicidad, hábil, remarca que es la película que no querían que se viera. No han podido hacerles mejor publicidad las amenazas de atentados por parte de los norcoreanos, si es que son ciertas, porque cualquiera sabe. Yo sí invito a que se vea. Por lo menos, para apreciar cómo no es necesario mucho rigor ni mucha sustancia para forrarse. O porque puede que yo haya perdido el sentido del humor. Por lo menos, la perspectiva anal del humor. Ya se sabe, según algunos, que todo es cuestión de gustos. Pensaba que resultaría difícil que se estrenara un despropósito de mayor envergadura que 'Venganza 3', pero me equivocaba. Esta incluso, hace daño.

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