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jueves, 7 de mayo de 2015

The wooden horse

La fuga que relata 'The wooden horse' (1950), de Jack Lee, aconteció en el mismo campo de prisioneros, Stalag Luft III, en el que tiene lugar la evasión a mayor escala que se narra en la más celebre 'La gran evasión' (1963), la magnífica obra de John Sturges. Incluso, acaeció en el mismo periodo de tiempo, en 1943, ya que el comité de fugas consideraba que era necesario que no dejaran de producirse intentos de fuga en pequeña escala, o pocas unidades (por eso, en la obra de Sturges, se permitían los intentos individuales del personaje ficticio que encarna Steve McQueen), para no levantar sospechas. Fueron tres los soldados británicos los que realizaron esta fuga, relatada previamente por uno de ellos tres, Eric Williams, en la novela con mismo título publicada un año antes. El caballo de madera al que alude el título es el potro de madera de ejercicio que se utiliza al modo de caballo de Troya. Ya que los barracones están a demasiada distancia de las alambradas, lo que implica realizar túneles de gran extensión, Howard, (Leo Genn), nombre literario de Williams, y Clinton (Anthony Steel) idean utilizar este equipo de ejercicio, sobre el que los prisioneros saltan en mitad del patio, para excavar desde su interior un túnel. Al dúo se uniría Rowe (David Tomlinson), ya que necesitaban a alguien que ayudara en las maniobras de distracción, mientras ambos se turnaban en la excavación.
La precisa narración se despliega con una minuciosa descripción, tanto en estos pasajes de preparación y ejecución de la fuga, como en los posteriores que acontecen ya fuera, los avatares que viven cuando viajan en tren hacia el norte, hacia Lubeck, con puerto en el Báltico, y entran en contacto con trabajadores franceses que les ponen en contacto con un danés que les facilitará el viaje hacia un país neutral, Suecia. En los primeros pasajes destacan detalles que impregnan ya de una singular atmósfera a la narración: la voz interior de Howard anticipando la rutina de las molestas acciones de su compañero en la litera de arriba, lo que remarca la exasperación de la dilatada reclusión, y sus posteriores comentarios sobre su anhelo o nostalgia de realizar cualquier trivial acción cotidiana, sea subir unas escaleras o comprar un períódico, complementadas con sus reflexiones sobre la vida que deja pasar. La fuga es la propulsión de recuperarse como cuerpos que no son anulados en una vida que se desperdicia y los convierte en meros números. La inventiva de su plan de fuga es el logro de la fundamental arma de rebeldía, la imaginación. El éxito de esta obra posibilitaría la realización de posteriores, y también estimulantes producciones británicas, como 'La fuga de Colditz' (1955), de Guy Hamilton, 'El único evadido' (1957), de Roy Ward Baker, 'The camp on blood island' (1958), de Val Guest o 'Danger within' (1959), de Don Chaffey.

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