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domingo, 8 de noviembre de 2015

The fossil

Erase una vez un hombre en la sesentena, Tajihei Kazuki (Shin Saburi, protagonista de 'El sabor de té verde con arroz', 1952, 'Flores de equinoccio', 1958, u 'Otoño tardío', todas de Ozu), al que anuncian su inminente muerte, al diagnosticársele un cáncer de duodeno, que cambia el paso en su vida, se interroga sobre lo que ha sido, y afronta que su vida, incluso todo lo bello que hubo en ella, está más bien fosilizada, y que si dispusiera de un plazo de tiempo que no fuera limitado debería aprender a vivir, porque se había convertido en un muerto en vida. La magnífica 'The fossil' (kiseki, 1975), de Masaki Kobayashi, parece una variación de 'Vivir' (1952), de Akira Kurosawa; una desconocida, la otra muy celebrada. Pero donde la segunda recurría al énfasis e histrionismo característico de Kurosawa, la primera realiza un trayecto narrativo más sutil, un desplazamiento melancólico. que fluye serenamente durante tres horas y media, acorde al aturdimiento en que se sume Kazuki, tras enterarse de la noticia. La angustia es breve, como un brusco corte al que pronto se coloca un apósito, retoma de nuevo el paso inercial que ha caracterizado su existencia consagrada al trabajo, aunque ahora se desplace, como quien pestañea por una luz a la que no logra todavía habituarse, por Francia o España (por Granada, Sevilla y Córdoba), antes de retornar a Japón, en donde mantendrá esa entumecida actitud de quien se resigna a su suerte.
No se esfuerza en buscar otros diagnósticos que contrasten el recibido en Francia, ni confía en que haya una remota posibilidad de que una operación quirúrgica sea efectiva. No comparte con nadie, ni amigos ni familiares, el diagnóstico, y actúa como si nada ocurriera. Sólo conversa, comparte su intimidad, con el fantasma de su esposa (Keiko Kishi, quien interpretó la mujer que amaba el personaje de Robert Mitchum en 'Yakuza', 1974, de Pollack, o fue La mujer de nieve en el pasaje con el mismo título de 'Kwaidan', 1964, de Kobayashi, o una de las protagonistas de 'Primavera tardía', 1957, de Ozu), quizás porque él lo sea, porque así ha vivido su vida, más que mirando adelante, con la cabeza gacha del que cumple todos los trámites. Tampoco deja de ser significativo que la misma actriz interpreta a la mujer que le ha cautivado en Francia, la esposa de un rico potentado francés. La casualidad deparará que comparta con ella un breve viaje, junto a un empleado y su esposa, y que entable una aproximación que quizá no se hubiera atrevido si no le hubieran anunciado su muerte, pero que a su vez retrae de ser más decidido: es bellísima la secuencia entre el silencio y la oscuridad de las piedras de una de las iglesias que visitan, un espacio en el que el protagonista, casi sin darse cuenta de que lo dice en voz alta, siente que le gustaría permanecer. Una tumba, un lugar de sosiego. La piedra con forma humana que se encuentra con sus congéneres.
Un amigo al que también le han diagnosticado una muerte inminente señala la cuestión fundamental que arañaba cada vez con más insistencia su conciencia: ambos supeditaron su vida a una dedicación obsesiva al trabajo. Aunque remarca el término empleo, más que trabajo. La subordinación a un papel o función en una obra teatral, el puesto de trabajo como identidad y cumplimentación, más que realización, de su condición de pieza en el engranaje. Autómatas. La empresa de la que es propietario ha construido carreteras y puentes, pero en su deriva aturdida tras la notificación de su pronta muerte siente que su vida ha sido nada, casi un desperdicio. No estaba donde creía que estaba. Rupturas fugaces del desarrollo narrativo con planos del espacio alrededor, las aguas de un río o las ramas de almendros en flor contempladas desde el suelo, puntúan sutilmente, sin incurrir en crispaciones ni afectaciones, esa sorda extrañeza de quien ha permanecido ausente de sí mismo durante toda su vida y comienza torpemente a advertir que su vida era un fósil. La película íntegra con subtítulos en inglés. En la red hay disponible subtítulos en castellano. Pasajes de sugerente banda sonora de Toru Takemitsu

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