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domingo, 30 de agosto de 2015

¿Quién es Richard Linklater?

¿Quién es Richard Linklater? Hasta el desbordante éxito de crítica de 'Boyhood' (2014), reflejado en los cuantiosos premios que cosechó, y que incluso encontró eco en el reconocimiento de la propia industria, aunque la hollywoodiense prefiriera coronar a 'Birdman' de Alejandro G Iñarritu (el tema gremial del actor como centro inclinó la balanza), Linklater era un cineasta un tanto ‘desenfocado. Pero no como el personaje que encarnaba Robin Williams en ‘Desmontando a Harry’ (1997), de Woody Allen, no por reflejo de una indefinición, sino por su escurridiza condición de cineasta, nada fácil de poder clasificar (las etiquetas se despegan cuando intentan aplicarse a su cine), ya que tiene una de las filmografías más singulares y heterogéneas de la producción estadounidense de las dos últimas décadas, lo que determina que parezca abocado a los márgenes. Durante un par de décadas fue un cineasta apreciado, aunque no recibía particular atención por la crítica, evidente por la escasez de estudios dedicados a su obra, como un alumno abocado a la segunda fila en las fotos. Quizá porque no hay un toque Linklater claramente identificador al que agarrarse como al clavo ardiendo de quien se ajusta a un repertorio establecido. Y resultaba difícil acomodarle dentro de algún genero en el que transite de modo recurrente. Ha experimentado hasta con la animación, y no precisamente convencional. Si fueron adquiriendo cierta condición de obras de culto el excelente tríptico de coreografías sentimentales de encuentros y reencuentros, ‘Antes del amanecer’, ‘Antes del atardecer’ y 'Antes del anochecer', pero parecía más un fenómeno aislado relacionado con la propia película multiplicada por 3, que por ser reflejo indicativo de la personalidad del cineasta. Y cabe preguntarse si la notoriedad de 'Boyhood' se debió más a su peculiaridad de modo de rodaje durante doce años (como la de 'Birdman' por su alarde de apariencia de película en un solo plano). En cambio, una de sus más grandes obras, 'Bernie', y eso que contaba en su reparto con Jack Black y Matthew McConaughey, se estrenó con notable retraso , ya que había sido realizada previamente a 'Antes del anochecer' y 'Boyhood'. Lo cierto es que no me parece que haya ninguna que me parezca floja o fallida entre sus dieciséis películas. Aprovechamos que se estrena 'Todos queremos algo' para enfocar sobre su filmografía a través de sus diecisiete obras.
Slacker. El título de la película con la que debutó Richard Linklater en 1991, hace alusión a la falta de trabajo, o falta de ética. Los personajes que transitan en esta película coral hecha más bien de jirones, y conversaciones que son derivas, o encuentros y desencuentros que parecen más bien colisiones de un tráfico sin orden y concierto, son personajes definidos por la exclusión social, que viven en los márgenes, cuya vida no está definida, o se ha ido difuminando progresivamente. Los personajes divagan sobre el desempleo, el control gubernamental o las clases sociales. Hay quienes coleccionan televisores o teorías conspiratorias y hay quien piensa que Estados Unidos ya llegó a la luna en los 50. Ficciones para sostenerse en los márgenes.
Movida del 79. Aturdidos y confusos (Dazed and confused) es la traducción del título original. Es la definición del hervor adolescente, esas edades en las que ya se intentan instituir las relaciones de poder, rituales en los que aquellos que son de cursos superiores afirman su posición infligiendo retorcidos y crueles castigos a los más jóvenes. Extremado en casos como el varias veces repetidor, encarnado por Ben Affleck, que disfrutado sacudiéndoles en el culo con un palo de cricket. Linklater decribe con precisión esa insustancialidad, como también la vivaz levedad de los disfrutes epicureos, de risas y embriaguez, de la amistad genuina, independientemente de la edad que tengan unos y otros. Cada uno se define por sus acciones.
Suburbia. Hay unos suburbios físicos, y los hay metafóricos. Los jóvenes protagonistas se encuentran, como un ritual que es rutina, en la esquina de un establecimiento regentado por hindúes. Es una especie de limbo, como sienten que es su vida, en tránsito, o como mero anuncio de una imposibilidad. Hay quien se siente estancado, quien está convencido de la futilidad de cualquier esfuerzo porque la vida no es sino una sucesión de vanos espejismos. Hay quien se ha quedado atrapado en el quiste de una mentalidad que desprecia a los extranjeros para no enfrentarse a la inconsistencia de su propia vida. Los hay que sí buscan el modo de salir de ese espacio estanco, porque si los hay que consiguieron alzar el vuelo, como el amigo que consiguió convertirse en cantante de éxito. 'Suburbia' es el retrato de una una amargura vital, el reverso del impulso de los sueños.
Antes del amanecer. en 'Antes del amanecer' (1995), Celine (Ethan Hawke) y Jessie (Julie Delpy) se conocen en un tren, encuentro propiciado por la discusión de otro pareja. Y deciden bajar en Viena y pasar el dia juntos hasta que a la mañana siguiente él coja el avión que le llevará con destino a Estados Unidos. Ambos se desplazan por la ciudad, como pasajeros que realizan un viaje con escalas, mientras sus propias intimidades hacen lo mismo, desplazarse, en un proceso que implica que ambas vías vayan convirtiéndose en una sola. Se tantean, comparten pensamientos, emociones, recuerdos, anhelos. Son como las pinturas de Seurat, figuras emborronadas por el entorno,anhelantes de un sentido, o transcendencia, que les dote de corporeidad, y les haga sentir un sentimiento de permanencia aunque habiten en la inevitable transitoriedad, siempre en movimiento, del tiempo. Y eso es lo que define al amor verdadero.
The Newton Boys. Con su cuarta película, 'The Newton Boys', Linklater parecía desmarcarse de su anterior obra con el abordaje de unas coordenadas genéricas más concretas, y en una escala de producción de más elevado presupuesto. Pero la nave casi se fue a pique tanto en resultados de taquilla como en recepción crítica. Matthew McConaughey, su protagonista, saludado como el nuevo Paul Newman, también intentaba consolidar su carrera, pero aún tendría que esperar tres lustros para que fueran reconocidas sus dotas de intérprete. La película parece fuera de tiempo. Es una película de ladrones de bancos, forajidos de los años veinte, que fue recibida como un descarte de la moda retro de películas de gangsters de los setenta, como 'Dillinger' o 'La banda de los Grissom', pero con un toque más liviano, en la línea de 'El golpe'. Aunque su protagonista justifica la actividad de sus robos como un gesto de rebeldía frente a una sociedad que frustraba todo propósito de conseguir estabilidad económica de modo honesto, no adquiere un aura trágica, ni se densifica, ni siquiera cuando entran en juego las torturas policiales. Quizá porque opta por el vitalismo que se apoya en el mismo hecho de que fueron los ladrones más exitosos de su tiempo, y de que cada uno de los cinco llegaron a viejos, algunos de ellos superando los ochenta (ejemplificado en los títulos de crédito finales con sus intervenciones televisivas). A veces la sonrisa asoma con congelarse como en la excelente secuencia del atraco en plena de calle de Toronto, cuando el personaje de McConaughey se ofusca con la arrogancia de quien ya se cree invulnerable, y decide atracar a la vez a tres parejas de policías que portan sus respectivas sacas de dinero.
Waking life. Es el primero de sus trabajos de animación mediante el sistema rotoscopico.(sobre lo rodado con actores reales). Transfiguración, cuerpos reales que parecen dibujos animados, niveles que se confunde o que cohabitan. Un viaje en estado alucinatorio que es un despertar, un estado de embriaguez que agudiza la percepción. Waking life (2000), vida despierta, es una digresión filosófica existencialista precisamente sobre la percepción de la realidad, sobre los límites difusos entre el sueño y lo real. ¿Cuándo se está despierto? La sucesión de encuentros que tiene el protagonista amplifica las preguntas y a la vez, paradójicamente, precisa una relación más perfilada en esa incertidumbre, como quien se desprende de convenciones y arbitrarios sistemas de codificar la realidad, como eso que se llama normalidad.
Tape. Una obra con solo tres personajes, y un espacio, pero no un solo tiempo, porque el pasado y el presente entran en conflagración. 'Tape' (2001) desentraña las falaces nostalgias de la juventud y esa idealización de los reencuentros años después encerrando en una habitación a los personajes que encarnan Ethan Hawke, Robert Sean Leonard y Uma Thurman. Con una buena dosis de vitriolo se desentierran los cadáveres ocultos en los sótanos del pasado por una sociedad sostenida sobre las apariencias. La cinta a la que alude el título es aquella con la que se graba la confesión de una violación pasada, pero quien lo graba no está exento tampoco de usar la bomba del retrete de las ocultaciones convenientes.
Antes del atardecer. En 'Antes del atardecer' (2003), las figuras no es que ya no estén difuminadas, es que están tan perfilados sus contornos que su luz abrasa aunque sea sólo como recuerdo. Nueve años después Jesse y Celine se reencuentran, a raíz de la presentación de la novela que ha escrito el primero (y que gira alrededor de aquel efímero encuentro de un día que no tuvo continuación). Las expectativas han dado paso a los recuerdos, sin que esto suponga que las primeras se han difuminado. Ya no son dos jóvenes que piensan que los sueños se pueden demorar porque todo tendrá su momento. Su reencuentro se comprime en una hora y diez (ya que de nuevo Jesse tiene que coger un avión), lo que incrementa la tensión, y se convierte en reflejo de la urgencia que ha poseído su vida (nueve años que son un puente entre dos días, como si la vida se hubiera aplazado entre tanto), la avidez de volver a verse que ha tensado sus vidas, como una cuerda que no ha dejado de estirarse sin nunca romperse.
Escuela de rock. Escuela de Rock' (2003), es la primera de dos incisivas miradas sobre la educación y sobre las ambiciones sociales (qué se inculca o cómo se modela), dos propuestas más heterodoxas de lo que pueda parecer. En ambos casos, alumnos o aprendices orientados por unas figuras no precisamente modélicas (según los patrones de la convención social y de la entronización de la imagen, de cómo te presentas ante los otros). En este caso, alrededor de los estudiantes de un clase de música, que se confrontan con un singular profesor, encarnado por Jack Black, que parece salirse del molde de enseñante. Lo importante es la actitud y el entusiasmo en lo que se realiza.
Una pandilla de pelotas. 'Una pandilla de pelotas' (2005) Es la segunda y mordaz variación sobre la educación bajo la engañosa apariencia de una comedia liviana. Se centra en un equipo infantil de beisbol, y el profesor, encarnado por Billy Bob Thornton, que coge dignamente el testigo de Walter Matthau en la producción, original de 1976. Probablemente, es el menos ejemplar de los enseñantes, alcohólico y ligón, fue despachado del equipo cuando era jugador por agredir a un arbitro, y trabaja como exterminador, antes de ser reclutado para orientar a unos niños en el campo de juego (y la vida). Quién mejor para enseñar que lo importante en la vida no es ganar, sino el trayecto, no dejar de intentarlo.
Fast food nation. ‘Fast food nation’ (2006) es una corrosiva exploración de las podredumbres de la industria alimenticia que sostiene nuestra restringida cultura gastronómica carnívora, a través de diversas líneas argumentales, o perspectivas, como piezas que componen el conjunto de un puzzle, desde el ejecutivo de marketing que descubre que la mercancía que promociona, las hamburguesas, tiene ingredientes de materia fecal, hasta el concienciado activista, pasando por los emigrantes ilegales que son utilizados como mano de obra barata en los mataderos. El variopinto reparto integra a actores como Gregg Kinnear, Kris Kristofferson, Bruce Willis, Avril Lavigne, Paul Dano, Patricia Arquette o Catalina Sandino Moreno. Ethan Hawke, en la quinta de siete colaboraciones con el cineasta, declaró que no esperaba que cambiaran el mundo pero sí que esperaban que los espectadores 'se sintieran motivados a leer más, a ilustrarse sobre este tema y a descubrir todo lo que puede haber detrás de una simple hamburguesa y de su producción'. Además de espléndida, una película más que necesaria.
A scanner darkly. ‘A scanner darkly’ (2006) es una adaptación de una obra de Philip K Dick. La segunda película de animación rodada con el sistema rotocospico, con actores como Robert Downey jr, Keanu Reeves o Woody Harrelson. Otra reflexión sobre la percepción y su disolución, sobre los límites de la identidad y de la realidad, en una distopia entre vigilancias policiales de alta tecnología, epidemias y alucinaciones fruto del dopaje, o quizá de manipulaciones ajenas. O quizá la realidad sea una alucinación.
Me and Orson Welles. Los genios también pueden ser unos cretinos. El título puede hacer referencia al yo del protagonista, el joven ilusionado que encarna Zax Efron, que es contratado como integrante del grupo teatral que dirige Orson Welles, cuando en 1937 preparaba la representación de 'Julio Cesar', de William Shakespeare. Pero también puede verse como una ironía respecto al ego inflamado de quien considera al mundo una extensión de sí mismo. Por lo tanto, el mundo debe complacer cuando así sea requerido, o resulta cualquiera prescindible cuando ya no resulta necesario, sin importar lo compartido ni las emociones ajenas. 'Me and Orson Welles' es una equilibrada combinación de comedia y drama y una interesante descripción y exploración de los procesos y entresijos creativos de la actividad teatral. Así como del creador que se siente emperador. Quizás sea por eso que tantos han admirado sobremanera 'Ciudadano Kane' y a su creador. Hay mucho aspirante a emperador venerado con vitola de genio.
Bernie. ¿Qué es ‘Bernie’ (2011)? Esta es una comedia sobre el horror, el de la vida como una puesta en escena, en cuyos intersticios se adivinan los abismos (de la banalidad). Por eso la narración se construye sobre una interrogante: ¿quién era Bernie? Y adopta la estructura de una encuesta. Integra los modos documentales a través de la serie de declaraciones, que puntúan la acción, de los habitantes de este pueblo del norte de Texas. Al final sabremos que el relato está basado en un suceso criminal acaecido en 1996, y que todos aquellos que participan son realmente los vecinos de este Bernie (Jack Black) que nos presentan dando una clase magistral sobre cómo realizar el adecuado trabajo con un cadáver en una funeraria, cómo maquillarle, asearle y cómo posicionarle. Es importante el cultivo de la apariencia. Quizá él mismo fuera pura apariencia, una sonrisa cordial que se tornó siniestra.
Antes del anochecer. Después de pasarse años soñando con el otro, con materializar lo anhelado, se pasa a una lid, subterránea o manifiesta, en la convivencia, en la que ambos intentan que los sueños de uno u otro no se vean atropellados, arrinconados, o subordinados por los del otro. Pero sí se hace de modo inconsciente, y sin querer se convierten en contendientes. En la secuencia inicial de 'Antes del anochecer' 2013), con una discusión puntual (como discutían aquellos pasajeros en Antes del amanecer) se enciende la mecha que explotará en sus pasajes finales, ya que revelara otras mechas que se encendieron antes pero quizá se contuvieron antes de la deflagración, y se convirtieron en renuncias, frustraciones y amarguras con más filo del que se creía. Porque, por mucho que ames a quien es la realización de tu sueño, admirar a quien amas también implica admirar cómo realiza sus propios sueños.
Boyhood. 'Boyhood' (2014) es, en primer plano, el retrato del periodo, entre la infancia y la adolescencia, entre los siete y diecinueve años, cuya singularidad es que se ha rodado durante doce años, en el que se perfila una personalidad, los primeros pasos o trazos aún difusos de la línea de puntos que caracteriza los anhelos y preferencias y la configuración de las relaciones. No es fácil encontrar el encuadre preciso, el reflejo justo, en otro, en la actividad que realizas, con el que te sientas presente, definido. Improvisas, haces usos de repertorios ya establecidos, pero prevalece lo difuso aunque se camufle en protésicas certezas. En segundo plano, se relata la vida de los padres, sus variaciones y procesos, las distintas actitudes y relaciones, los diferentes estados, padres que podrían ser otra variante de aquella relación de la trilogía, de Jess y Celine, si se hubiera frustrado en sus juveniles inicios. En un juego abisal de perspectivas, un niño crece y comienza a contemplar el horizonte que se va ampliando, y perfilándose aún borrosamente, y los adultos varían su forma de habitar la realidad, como criaturas de adaptación al medio ambiente que somos, o miran hacia atrás preguntándose con perpleja desesperación si su vida presente, ya en la edad de los cuarenta, era la vida a la que habían aspirado, si la vida no deja de ser el residuo o el despojo de lo que no traspasó el umbral del sueño.
Todos queremos algo. Durante su primera media hora la narración parece desprovista de sustancia, como un adolescente en sus contorsiones elementales, dominado por la banalidad primaria de las hormonas. Pero las interrogantes comenzarán a densificar el trayecto, a salpicar el devenir de un proceso de formación, desde la perspectiva de los mismos personajes, algunos de los cuales comienzan a preguntarse quién soy o quiénes son los otros, sin perder levedad epicúrea. Todo es cuestión de actitud. Si no se piensa en fronteras, el horizonte será más amplio, con más abundancia de posibles. Así terminaba 'Boyhood', con el adolescente protagonista ante un horizonte, y junto a otro a su lado, una posible relación afectiva con una chica. También 'Todos queremos algo', aunque el horizonte sea más simbólico, una pizarra en la que el profesor escribe que 'Las fronteras están donde las buscas', y ya con un horizonte de relación afectiva materializado en los primeros pasos de la proximidad.

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