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miércoles, 8 de junio de 2016

Gremlins - 32 años después - Siete curiosidades

Se cumplen 32 años del estreno de 'Gremlins'. Transcurre en tiempos navideños, y por eso se había planificado para estrenarla en esa época, pero la Warner consideró que tendría menos competencia para alcanzar la condición de película de verano en cuanto consecución de taquilla, porque sólo tenía como rivales a 'Los cazafantasmas', de la Columbia, e 'Indiana Jones y el templo maldito', de la Paramount. De todos modos, tampoco era una convencional película navideña, aunque fuera destinada a un público familiar, por su singular combinación de comedia un tanto oscura y gamberra y terror. Por eso, Steven Spielberg, que propulsó el proyecto con su productora Amblin Entertainment, se la propuso a Joe Dante, tras admirar su 'Aullidos' (1981). No diferían demasiado los licántropos de los desbocados gremlins ( o de los vampiros: les afecta las luces muy brillantes, el detalle de que no se les puede dar de comer pasada la medianoche, y el peligro que reporta que les echen agua encima, como el agua bendita a los vampiros). Los gremlins, llana y simplemente, siembran el caos, son la infracción hecha materia. El guión era de Chris Columbus, con quien Spielberg conectaría tan bien que volvería a colaborar inmediatamente en 'Los goonies' y 'El secreto de la piramide'. La inspiración para el guión fue propiciada por las tensas noches que vivió en Manhattan, tras graduarse en la escuela de cine de Nueva York,cuando escuchaba tras la pared lo que parecía un regimiento de ratas que temía se abalanzaran sobre él en cualquier instante. El término Gremlin se popularizó durante la segunda guerra mundial, cuando se achacaba a pequeños monstruos los fallos mecánicos de los aviones, Roal Dahl escribió un relato titulado 'Los gremlins' en 1943, y ese mismo año Bugs Bunny se enfrentaría a una de esas criaturas demoníacas en 'Falling hare', que se vería en la secuela que realizó Dante en 1990. Dante consideraba que se desmarcaba notablemente en su caracterización. Sus gremlins son verdes, con grandes bocas, ríen mucho y hacen cosas increiblemente desagradables a la gente.
En las secuencias finales, Mr Wing (Keye Luke), el hombre que había vendido el mogwai Gizmo al padre de Bily (Zach Galligan), les recrimina que hayan hecho con el mogwai lo mismo que el ser humano al mundo. El desbocamiento de los gremlins que arrasa con todo y todos sin consideración alguna, no dejaba de ser una metáfora del capitalismo salvaje puesto en marcha, como caballo desbocado, en la era Reagan. No era casual que se estableciera un vínculo con las películas de Frank Capra, feroz crítico de la insensibilidad avasalladora de la mentalidad empresarial estadounidense, personificada en la mujer adinerada que amenaza con matar al perro del protagonista ( y en cuya casa se puede distinguir una fotografía del actor Edward Arnold, que solía encarnar esas siniestras figuras de capitostes en el cine de Capra). No es de extrañar que sea uno de los personajes que pierdan su vida, proyectada por los aires (los gremlins no dejan también de proyectar los deseos más oscuros y turbios). La vertiente siniestra, como fábula navideña, y por añadidura, de la faceta enajenadora comercial en la que han ido derivando las propias festividades, viene apuntalada en la actitud de la protagonista femenina, Kate (Phoebe Cates), quien señala que también es época de depresiones y soledad, en su caso concreto, por la trágica muerte de su padre precisamente en esas fechas. Los gremlins pueden parecer la vena desaforada de un punkie antisistema (como evidencia la cresta blanca del lider de los mismos, Stripe), o niños sin control que se dejan llevar por sus ansias de satisfacer, y por tanto tomar, todo lo que quieren, placer que también se amplía con su complemento, destruir todo lo que les apetece. Eso es el capitalismo salvaje que se ha ido propagando en nuestra sociedad como las criaturas que brotan del cuerpo del mogwai o ya del gremlin, cuando se moja con agua. Dante quedó aún más satisfecho con la segunda parte, en la que era aún más contundente al respecto. Y no se lo voy a discutir. Para celebrar la onomástica destaquemos siete curiosidades.
1.La película que pudo ser el debut de Tim Burton. Steven Spielberg consideró a Tim Burton como director tras ver sus cortometrajes, pero desestimó la opción por no haber aún realizado ningún largometraje. Burton, de algún modo se desquitaría, produciendo su particular cuento siniestro navideño, 'Pesadilla antes de navidad'. O simplemente, refleja una sintonía. También sus alienigenas de 'Mars attacks' tienen su punto gremliniano de poner todo patas arriba mediante la expeditiva destrucción.
2.Una nueva calificación. Fue la película que instauró junto a 'Indiana Jones y el templo maldito' la calificación no permitida a menores de 13 años (PG 13), porque se consideraba que su violencia era excesiva para que se le concediera la calificación para todos los públicos (PG), aunque no tanta como para que fuera calificada sólo para adultos ®
3.Spielberg sobre ruedas. Steven Spielberg realiza un cameo en la escena de la convención de inventores. Mientras el padre del protagonista habla por teléfono, pasa por delante en una una especia de bicicleta yacente eléctrica. En la misma escena se aprecia al fondo la máquina del tiempo de la película homónima de George Pal de 1960, y también por delante pasa en cierto momento el robot Robby de 'Planeta prohibido' (1955). El compositor de la excelente banda sonora, Jerry Goldsmith, es quien se encuentra, con sombrero de cowboy, detrás del padre.
4.Un Santa Claus desnucado. Los productores insistieron en que se suprimiera la escena en que el personaje de Phoebe Cates relata la muerte de su padre. Cómo se rompíó el cuello cuando bajaba disfrazado de Santa Claus por la chimenea de la casa. A Spielberg tampoco le convencía, pero a pese a su control creativo consideraba que ante todo era la película de Dante, y para este la escena condensaba el núcleo de la película, esa combinación de absurdo y horror, de momento que puede suscitar la sonrisa, a la vez que congelarla por su fatal desenlace
5. Gremlins gore. La escena de Stripe amenazando con la sierra mecánica en el almacén no estaba contemplada en el el guión. Fue una idea de Joe Dante y Zach Galligan como homenaje a 'La matanza de Texas'. En principio, en el guión había escenas de violencia más explicita: los gremlins mataban al perro, decaptiban a la madre del protagonista, con su cabeza precipitándose escaleras abajo, y en una escena entraban en un McDonalds, pero no comían hamburgesas sino a los mismos clientes.
6. La diana Gizmo de la exasperación. Por ser más pequeñas, las marionetas del diseño de Gizmo tendían a romperse con más frecuencia, para desesperación del equipo técnico. Por eso, la escena en la que Gizmo es usado como diana para unos dardos fue ideada para complacerles, ya que habían confeccionado una lista con el nombre 'Cosas horribles que hacerle a Gizmo', y entre ellas estaba la idea de esa .
7. Dos que fueron uno. En el guión original Gizmo y Stripe iban a ser el mismo personaje. Simplemente el primero se convertía en el segundo. Pero Spielberg consideró que el público debía identificarse con alguien bueno. Además, le parecía que debía sacarse más partido al encanto de Gizmo porque el público lo agradecería, para desesperación del diseñador Chris Walas, que había planificado SUS diseños sólo para la primera parte de la película. También Spielberg, que consideraba a Gizmo el héroe de la película y no el joven Billy, insistió en que en la escena final fuera sólo Gizmo quien subiera las persianas para que entrara la luz que matara a Atripe, y no que ambos, primero Gizmo y luego Billy, levantaran sendas persianas para conseguirlo.

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