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sábado, 11 de junio de 2016

E.T - 34 años después: Sombras y luces - Siete curiosidades

Hoy se cumplen 34 años del estreno de E.T (1982),de Steven Spielberg. Si enfocáramos primero en la superficie de las cifras, hablaríamos de la película más taquillera hasta ese momento, desbancando a 'La guerra de las galaxias', posición que mantendría durante nueve años hasta que otra película de Spielberg, 'Parque Jurásico', tomara el relevó. Por algo le pusieron a Spielberg el apodo de El rey Midas. Un cineasta que se convertiría en representación de un cierto tipo de cine, del que esta película podría ser emblema: de hecho, elegiría la imagen del niño que porta a E.T en la cesta de su bicicleta ascendiendo hacia el cielo, perfilado contra una resplandeciente luna llena, en el logo de su productora, Amblin Entertainment. Pero 'E.T' es mucho más de lo que parece, desde luego no precisamente sensiblera, sino conmovedora, no precisamente complaciente, sino punzante en su sustancia, reflejo por otro lado de un cineasta más escurridizo de lo que parece, como evidencia su irregular y variada filmografía, en especial su más inspirado, y más turbio y siniestro, periodo: el que va de la desoladora 'Inteligencia artificial' (2001) a 'Munich' (2005). Y, además, bien que podía enlazarse con su última magistral obra, 'El puente de los espías' (asóciese la relación entre Elliot y E.T con la también muy bella amistad que conecta a los personajes de Tom Hanks y Mark Rylance).
Ese mismo año produjo otro éxito que también exploraba el imaginario infantil, aunque en su vertiente más siniestra, 'Poltergeist', de Tobe Hooper. Si en esta exploraba los miedos nocturnos de la niñez, en 'E.T' ahondaba en el sentimiento de orfandad y desamparo. La criatura extraterrrestre era el reflejo del niño humano, Elliot (Henry Thomas). De hecho, la primera vez que se encuentran, la criatura extraterrestre es una sombra que se aproxima a él tambaleante. Perdido en el bosque tras que su nave parta sin él, E.T encontrará en Elliot la figura que le acoja. Uno y otro conectarán de tal modo que sentirán lo que siente el otro. La idea originaria surgió de la propia vivencia infantil de Spielberg, hijo de padres separados, que creció sin padre, por lo que inventaría, por esa falta, un amigo imaginario. E.T anhela volver a casa, con la que intenta comunicar (teléfono mi casa/phone home, se convirtió en una frase tan célebre que se integró en el acervo cultural), como Elliot siente que su hogar está incompleto. Padece la sensación de falta de hogar. Tras liberar a las ranas que un profesor intentaba que mataran para un experimento (como luego E.T también será objeto de experimento por parte de los científicos de las agencias gubernamentales, durante el cuál le dan por muerto durante un tiempo), Elliot recrea una escena de 'El hombre tranquilo', de John Ford, con una compañera de clase que le gusta, a la que besa, como John Wayne a Maureen O'Hara, escena que al mismo tiempo está viendo E.T en la televisión (resulta fascinante la orquestación de diversos reflejos en la construcción de la película). Y 'El hombre tranquilo' no deja de ser la historia de un hombre que busca la sensación de hogar, con su vuelta a su pueblo natal, Innisfree.
E.T, que se denominó 'A boy's life/Vida de un niño' durante el rodaje (para que no se filtrara a los medios su planteamiento) es una obra desde la perspectiva de los niños. Durante los primeros treinta minutos los adultos son sombras, figuras difusas, incluso amenazadoras. Es un mundo incomprensible, con el que Elliot no se siente vínculo. Una criatura del espacio no deja de ser el doble con el que sentir la conexión que había perdido con su entorno. Las alturas de los adultos no eran acogedoras, pero sí la mirada de quien proviene de las alturas pero le mira a la misma altura, como si fuera a la vez un padre y un amigo íntimo. E.T aporta luz, guía de luz (como la que emana de su dedo como una dirección) a la vida de Elliot.El único adulto con el que parece crear una sintonía es el que encarna Peter Coyote, el hombre a quien durante la parte inicial se le identifica por sus llaves (como a Elliot le faltaba, en sentido figurado, la llave para encontrar el hogar, tras la ausencia de su padre). Un hombre que, de hecho, reconoce que había querido materializar ese encuentro con una criatura extraterrestre desde que era niño ( y por eso también está presente en la despedida final): 'E.T', combina sabiamente la comedia y lo fabuloso, lo tierno y lo siniestro, con una precisión equiparable a la previamente conseguida por Spielberg en 'Tiburón' (1975), otro relato con criatura extraña que irrumpía en un entorno, aunque en ese caso si de modo amenazador y no conciliador . Y extrae una poderosa emoción de la progresión dramática, en parte conseguida por la ocurrencia de rodar las secuencias en orden cronológico para que los niños se involucraran de modo más profundo con el desarrollo de la historia, por lo que no costó demasiado expresar la emoción manifestada en la secuencia final de la despedida. Para celebrar la onomástica de una película que crece con el paso del tiempo destaquemos siete curiosidades de su preparación y rodaje.
La niña con fiebre y la bestia. En cierto momento del rodaje Drew Barrymore olvidaba una y otra vez sus líneas de diálogo, lo que exasperó de tal modo a Spielberg que perdió los estribos y la gritó. Poco después se enteró de que ella había acudido al rodaje con elevada fiebre, por lo que la pidió disculpas abrazándola mientras ella lloraba
La galaxia de Yoda y E.T. En escena de Halloween en la que ET hace un gesto de reconocimiento cuando se cruza en la calle con alguien disfrazado de Yoda, se sugiere que son de la misma galaxia. En la escena del bar de 'La guerra de las galaxias' había unas criaturas semejantes a E.T.
Lágrimas por un perro y la niña punk. En la audición para seleccionar al actor que interpretara a Elliot, Henry Thomas tras no ser muy convincente en la prueba, improvisó una escena en la que, para expresar tristeza, pensó en el día que murió su perro. Sus lágrimas conmovieron de tal modo a Spielberg que decidió darle el papel al momento. Drew Barrymore convenció a Spielberg por la inventiva de un relato en el que ella era la líder de un grupo de punk.
El alien hindú. El cineasta hindú Satayajit Ray escribió en 1964 un guión titulado 'The alien'. Columbia Pictures mostró su interés, como algún actor, caso de Gregory Peck, en colaborar con él. Para este proyecto se consideró a Brando y Peter Sellers como protagonistas. Pero cuando Ray llegó a Hollywood en 1967 se encontró con que se habían apropiado de sus derechos. Brando abandonó el proyecto, y aunque se intentó reemplazarlo por James Coburn, Ray se hartó de las maquinaciones hollywoodienses y retornó a Calcuta. Columbia intentó durante las siguientes décadas reanimar el proyecto varias veces sin conseguirlo. Cuando se estrenó 'ET' (1982), hay quien, como Arthur C Clarke, señaló sus similitudes con 'The alien'. Ray declaró que estaba convencido de que no se hubiera realizado si no hubiera estado su guión circulando por los despachos en Hollywood, aunque Spielberg negara que lo hubiera leído.
El guión que surgió de otro guión. El guión comenzó a escribirse durante el rodaje de 'En busca del arca perdida'. En las pausas, Spielberg le contó el argumento de su proyecto 'Night skies' a la escritora Melissa Mathison, que ese encontraba en el rodaje junto a su novio entonces, y después marido, Harrison Ford. De esa historia en la que unos extraterrestre aterrorizan a una familía asediada en su casa rural (premisa que no difiere de la posterior 'Señales'), a ella le conmovió particularmente la subtrama en la que un niño autista, en un hogar roto, establecía amistad con el único extraterrestre amistoso. Mathison escribió una primera versión en dos semanas que convenció inmediatamente a Spielberg. Se escribirían dos versiones más, en las que se eliminó un amigo de Elliot, así como se añadiría la sugerencia de Spielberg sobre una escena en la que E.T se emborrachara. La guionista realizaría un cameo, como enfermera, pero no aparecería en el montaje definitivo.
El sueño del extraterrestre y los peluches. El gag de la secuencia en la que la madre mira en el armario de Elliot, y no distingue el rostro de E.T entre el resto de los muñecos de peluche, fue originado en un sueño del cineasta Robert Zemeckis
Piezas para el diseño de un extraterrestre. La inspiración para diseñar el semblante de E.T resultó de una combinación de Albert Einsitein, el poeta Carl Sandburg, Ernest Hemingway y un doguillo. Carlo Rambaldi, que ya había realizado el diseño de los extraterrestres en 'Encuentros en la tercera fase' fue elegido para elaborar el de E.T. Para su cuello extendible se inspiró en su propia pintura 'Woman of delta'.. La productora Kathleen Keennedy contrató a especialistas de un Instituto visual para diseñar los ojos, ya que su expresividad era cuestión crucial. Se crearon cuatro cabezas. Dos enanos y un niño de 12 años sin piernas portaron el vestuario de E.T.

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