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viernes, 8 de marzo de 2024

Exótica

 

¿Quién es ese hombre, Francis (Bruce Greenwood), que acude como espectador a un local de bailes eróticos, de nombre Exótica, en donde parece que tiene una singular relación, diríase que ritualizada, con una de las bailarinas, Christina (Mia Kirshner), quien realiza sus bailes, vestida de colegiala, y a los sones de una canción poco asociable con un ambiente así, Everybody knows de Leonard Cohen? Desde una perspectiva convencional, o desde una perspectiva superficial, sería una imagen sexual, con componente fetichista, dada la indumentaria de la chica, lo que podría determinar que a él se le calificaría de pervertido, practicante de un llamado comportamiento desviado, aunque esa imagen degradada también la alcanzaría a ella, como alguien que se vende, dejando de lado las vergüenzas convencionales, exhibiendo sin pudor su cuerpo. Se podría decir que no poseen una imagen respetable. Pero no son lo que representan (para una mirada convencional; para una mirada que proyecta pero no discierne, o no se esfuerza en comprender más allá del filtro de una imagen superficial por convencional). Porque ¿realmente Todos saben (everybody knows), son capaces de discernir, de conocer lo que es real bajo las apariencias? 

En una de las secuencias iniciales de esta magnífica Exótica (1994), de Atom Egoyan, vemos a dos inspectores de aduanas contemplando a los viajeros que llegan a través de un espejo opaco para el que está al otro lado, uno instruyendo al otro sobre cómo discernir quién puede estar trayendo algo ilícito o de contrabando. ¿Qué es lo que vemos? ¿Qué es lo que parecemos a los ojos de los demás? ¿En qué medida una imagen o apariencia puede ser equívoca o incompleta, y más según desde la perspectiva, condicionada por diferentes causas, de quién mira o valora? Es decir, ¿Qué condiciona, como filtro, algunas miradas? En el club, el dj, Eric mira a través del espejo que es opaco desde el otro lado, pero él no discierne sino que proyecta, no ve esa imagen convencional, sino que mira desde una condicionada perspectiva personal. No percibe a ambos, o cuál puede ser vínculo real, sino que proyecta lo que le disgusta de esa circunstancia por cómo le afecta a él emocionalmente. Exótica se construye narrativamente como una cebolla que va descubriendo sus capas, desvelando lo imprecisas que pueden ser las impresiones a partir de las apariencias ( y más desde la sancionadora perspectiva convencional, edificada sobre la vergüenza y el valor de imagen, la respetabilidad y la conveniencia), y cómo hay que conocer, y comprender, las circunstancias, presentes y pasadas, de cada persona, para enfocar una mirada precisa sobre él o ella. Al final de la película tendremos una perspectiva muy diferente sobre quiénes son, y cómo sienten, y por qué actúan de ese modo cuando nos son presentados, Francis y Christina.

En ese club hay una norma, cuando las bailarinas realizan una sesión privada con sus clientes, estos nunca podrán tocarlas, a riesgo de ser expulsados, sólo ellas pueden hacerlo. Tocar, sentir, empaparse de las emociones del otro, quebrar las distancias, en un mendo preso de las imágenes como cristales interpuestos, proyecciones y ausencia afectiva. Hay otros personajes que componen este puzzle, y cuyo papel, en el equívoco entramado de relaciones, iremos descubriendo, aunque suscite el desconcierto en primera instancia, por desconocer la circunstancia, la implicación de unos y otros. Francis recurre a una chica, Tracey (Sarah Polley), como niñera, en un hogar donde no vemos ninguna niña, sólo fotos de ella, y ¿por qué se pone a tocar el piano?. ¿Por qué actúa asi, de un modo que tiene la apariencia de recreación ritual?. Esa chica es su sobrina, que no entiende para que recurre a ella para realizar esas acciones rituales, ni comprende sus reflexiones sobre que lo que más desea es hacer el bien, y hacer sentir bien a los demás. Para Tracey, Francis mantiene con su hermano (Victor Garber), impedido en una silla de ruedas, una desconcertante relación, como si entre ellos hubiera asuntos pendientes o deudas; Tracey reconoce que no le gusta cómo se comporta su padre cuando está con su hermano, no entiende por qué se comporta de modo diferente. No será hasta la conclusión que descubramos que el hermano mantuvo una relación con la esposa de Francis y conducción el coche con el que sufrieron el accidente en el que murió ella y en el que él quedó inválido.

Francis es inspector de hacienda, alguien que también escruta la vida de los demás, para descubrir una fisura, la ilícita e infame transgresión. ¿Cuál es la suya?. Él también ha cruzado ese umbral en que es escrutado desde la mirada convencional como infractor de las buenas costumbres. El hombre que valora y sanciona fisuras se encuentra en la otra posición, la de sancionado, o al contrario, ser comprendido. De hecho, en primera instancia fue sospechoso del asesinato de su hija, hasta que fue detenido el real culpable. No hay motivación sexual sino emocional en sus actos, dado que es un hombre quebrado emocionalmente como se irá revelando, que aún no ha superado la pérdida de seres queridos, en especial, de su hija. ¿Y por qué esa obsesión de Eric (Elias Koteas), el Dj de Exótica, con respecto a Christina? ¿por qué ese celo posesivo, molesto con esa relación que parece tan cercana y cómplice entre Francis y Christina, como si realmente se conocieran profundamente más allá del papel que ambos representan en ese local, y que le lleva a poner una trampa a Francis para que realice la infracción de las reglas del local, y toque a Christina?. Una serie de dosificados saltos atrás en el tiempo nos muestran cuándo y cómo se conocieron Eric Y Christina, realizando, precisamente, una búsqueda por verdes y hermosos prados de hierbas altas, aunque ¿Qué o a quién buscaban?. Pero aparte de esa búsqueda fue la circunstancia en la que se conocieron, y en la que él reconoció cómo se sentía atraído por ella. Para enfatizar ese anómalo, en cuanto no convencional, entramado de relaciones afectivas o sexuales, Christina mantiene una relación con Zoe, la dueña de Exótica, quien a su vez va a tener un hijo con Eric, más bien como encargo.

Un personaje, al que hemos visto en paralelo, Thomas (Don McKellar) servirá de detonante para desvelar esas inciertas relaciones, cuyo lazo no logramos entrever más allá de las apariencias desconcertantes. Thomas es el dueño de una tienda de animales, a quien hemos visto en esa secuencia inicial en la aduana como pasajero recién llegado (que observaban a través del cristal) y que llevaba algo de contrabando oculto (no percibido), unos huevos de animales exóticos. A su vez, usa unas entradas en la puerta de una sala de conciertos para invitar a hombres con los que quizá logre ligar, también como acción ritualizada, por repetida (siempre les devuelve el dinero que le han pagado; con uno establecerá una relación sexual). Francis descubrirá, en una de sus auditorias, sus trapicheos y le pedirá a cambio que le ayude a vengarse de Eric, por expulsarle del Exótica, o descubrir por qué lo hizo, requiriendo como cliente a Christina. En la conversación entre Thomas y Christina, en su sesión privada, las piezas se aclararán casi del todo. Eric y Christina, en aquel rastreo por los campos, buscaban a una chica desaparecida, que no era sino la hija de Francis, y a la que se descubrió muerta y violada. Y Christina era su niñera entonces. Este era el sentido del ritual entre Francis y Christina, un ritual de terapia afectiva, más que sexual. Christina no era una fantasía sexual para Francis, sino una imagen consoladora afectiva, y además, para Christina, Francis representa el amor puro, algo que comprendemos en la secuencia final, que nos retrotrae a cuando ella trabajaba de niñera para él. Una secuencia en donde apreciamos el cariño de Francis hacia ella, que le ofrece todo su apoyo y comprensión cálida, dado que ella, con su acné, se sentía fea y rechazada por los demás. De alguna manera, sus bailes son un equivalente, y respuesta, a aquella actitud servicial y afectiva de Francis hacia ella, un ritual de cura. Y aún hay más. En el enfrentamiento final entre Francis y Eric, en el aparcamiento fuera del local, en donde Francis apunta con un arma al segundo, porque no entiende el motivo de que le haya hecho tanto daño, Francis descubre que fue Eric fue quien descubrió el cadáver de su hija. Y ambos se funden en un abrazo.

 El film se cierra con Christina, un rostro de acné y desmaquillado, en aquel pasado, despidiéndose del hombre que admira, y que le ha ofrecido su cariño atento, el hombre que tiene una relación afectiva con su hija que ella no siente con sus padres. Christina entra en su casa, una fachada, que realmente no sentía como hogar, ya que este lo sentía en uno ajeno, el de Francis con su familia. La realidad rebosa de fachadas que no transparentan su interior, e incluso pueden ser equívocas. El trayecto narrativo desvela el rostro verdadero de las emociones que condicionan e impulsan los actos de los personajes. Y esa imagen verdadera, precisa, nada tiene que ver con aquella equívoca inicial, equívoca desde la perspectiva convencional, esa mirada que no busca comprender a los demás, y a sus circunstancias, sino solo descubrir sus infracciones y vergüenzas para sancionarles y despreciarles como indignos. Sólo la mirada despojada de ese lastre, la mirada empática, sin prejuicios, ajena a la noción de vergüenza, sabrá ver, discernir, rastreando, más allá de la apariencia, y sentir, y tocar al otro en su condición íntima. Exótica es una obra que supone una aguda reflexión sobre cómo los juicios se sustentan sobre equívocas apariencias y ofuscadas proyecciones sin saber discernir al otro. 

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