
John Sturges abordó en su cine, con frecuencia, la cuestión de la discriminación y del prejuicio, que implica
una imposición por categorización y, por tanto, restricción de
acceso a privilegios o derechos. Puede ser por cuestión genérica,
por ser mujer, como es el caso en The girl in white. Pero,
fundamentalmente, en la obra de Sturges, está muy presente la
discriminación étnica: Conspiración de silencio (japonés),
El último tren de Gun Hill, Cuando hierve la sangre y
Los siete magníficos (nativos americanos), Cruce de derecha
y Joe Kidd (chicanos), La calle del misterio
(portugués), Una chica llamada Tamiko y Caballos salvajes
(mestizos). En 1968, le preguntaron por qué eligió a un actor negro
para un personaje relevante en Estación Polar cebra.
Simplemente contestó que era irrelevante que fuera blanco o
negro. La actitud xenófoba es degradante, es la expresión
contraria de la aceptación del otro, sea cual sea su condición
identitaria, y, por tanto, de la convivencia armónica, que se
fundamenta en la asunción de la diversidad. En su última obra,
precisamente, Ha llegado el águila, se ironiza, con respecto
al rechazo al extranjero, por la diversidad que confluye en un pueblo
inglés (polacos, alemanes, estadounidenses, irlandés…). La
imposición por categorización (étnica) también implica una
jeraquización de clase. Se explicita en Cuando hierve la sangre.
El nativo americano, que encarna Charles Bronson, responde con el
apelativo de niño rico al que, con sorna, se dirige a él con
un sobrenombre, Hiawatha, relacionado con la figura política que, en
el siglo XV, consiguió unificar, en la Confederación iroquesa, a
las tribus indias que compartían misma lengua. Por eso que le llame
de esa manera lo considera un desprecio con regodeo.

Ese
cuestionamiento de una imposición clasista no implica que no
se cuestione también la rigidez o inflexibilidad, la pérdida
provisional de perspectiva, consecuencia de las amarguras o
resentimientos por la discriminación sufrida, lo que puede
desembocar en la extrema susceptibilidad, la enajenación y
ofuscación, la instrumentalización de otros, o una marcada
necesidad de autoafirmación ( imponer su criterio como ratificación
de sus aptitudes), como se evidencia en La calle del misterio,
Cruce de derecha, Una muchacha llamada Tamiko, Los
siete magníficos (a través del personaje de Chico), o las
reacciones susceptibles de los personajes que encarna Charles Bronson
en Cuando hierve la sangre y Caballos salvajes (con
respecto una mujer inglesa, porque piensa que con su atavío remarca
su extracción noble, es decir, su distinción comparativa, o él
siente que la remarca). En particular, Una muchacha llamada
Tamiko y Cruce de derecha se cimentan sobre el proceso de
aprendizaje o conocimiento que faculta, por tanto, la modificación
de una perspectiva y actitud obcecada. En Cruce de derecha, no
se dirime un posicionamiento entre lo mejicano y lo gringo, como en
Una muchacha llamada Tamiko tampoco entre lo americano o
japonés, sino que se plantea el cuestionamiento de una actitud
susceptible, ofuscada por el resentimiento generado por una
imposición discriminatoria. Esto es, la instrumentalización,
intencional o no, de los otros puede ser realizada tanto por el
integrado en un sistema (Brotes de pasión) como, en el otro
extremo, por parte de quien se siente marginado, desposeído,
anatemizado, por un sistema social, caso del mestizo protagonista de
Una muchacha llamada Tamiko. Fragmento del apartado Discriminación, marginación, desubicación de John Sturges. La mirada ecuánime o depende de a qué se llame mirar (Providence).