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martes, 10 de diciembre de 2019

Próxima

Cómo alcanzar las alturas si la tierra te tira. Te atrae y, a la vez, complica el ascenso. Son dos fuerzas magnéticas, dos centros de gravedad, que intentar armonizar pero que, en un grado u otro, entran en fricción. En Proxima, de Alice Winocour, Sarah (Eva Green), se encuentra en ciernes de realizar su ilusión, o propósito hacia el que ha enfocado su realización personal, ser parte integrante, como astronauta francesa, de una misión espacial internacional, junto a un estadounidense, Mike (Matt Dillon), y un ruso, Anton (Aleksey Fateev). Pero entra en fricción con su amor materno, o, de modo más específico, la atención gravitacional que su hija de ocho años, Stella (Zelie Boulant), demanda, más allá de que esté atendida por su ex marido, Thomas (Lars Eidinger). Dos direcciones, dos focos, de realización, a través de un vínculo (consigo misma y su hija, parte de ella pero también singularidad), que parecen tirar de ella de tal modo que parecen no poder conciliarse, como si fueran interferencias mutuas.
La narración se centra en los pasajes previos, de preparación, para esa misión. Un primer paso en la interposición de distancia física con su hija, ya que las pruebas preparatorias se realizan a cientos de kilómetros, en Rusia. Las visitas están restringidas, pero cuando se realicen, demandan su atención tanto su asistencia a las diversas instrucciones que debe recibir como las necesidades de su hija que se ve abocada a pasar horas sola hasta que concluya esas sesiones. Esa interferencia filial parece ratificar, por añadidura, las reticencias de quien, como Mike, no considera que una mujer pueda disponer de las mismas capacidades o aptitudes que un hombre para realizar tal misión. La sombra, por tanto, de la descalificación se extiende durante la instrucción, a la par que su preocupación por el hecho de que su hija se sienta desatendida, y se deteriore la concepción que Stella tenga de ella. A Mike, frente a sus reparos, le replica que esa cuestión la tiene solucionada con su esposa, quien le alivia del peso de esas preocupaciones. Pero tampoco es una cuestión de cargar hacia la negligencia paterna, masculina, como refleja Thomas. ¿El vínculo orbital materno es más poderoso que el paterno, o se preocupa en exceso por proporcionar demasiado espacio al capricho gravitacional de la hija?
Sarah quiere ser madre, quiere ser astronauta. No quiere que una opción perjudique a la otra. Las imágenes en los créditos finales, de mujeres astronautas, que eran madres, desde la década de los ochenta, ratifican la posibilidad de esa conciliación. Pero la cineasta, con lucidez y sin vana autocomplacencia, señala un conflicto permanente para la mujer cuando sus aspiraciones quiere conjugarlas con la maternidad. Es una cuestión o interrogante que, más allá de restricciones o imposiciones externas (culturales en cuanto asignación de roles o preconcepciones de aptitudes), puede también dejar en evidencia contradicciones. Recuerdo, en cierto trabajo, a una coordinadora que cuestionaba a esas feministas que no dejaban a sus hijos ni para cagar. Hay tanto condicionamientos externos como internos para ser consecuente. Ampliando el foco, da igual si se es padre o madre, cuántos han renunciado a cualquier reclamación de derechos laborales, o transformación y mejora de sus condiciones, por no perder el puesto, justificados en que tienen que mantener a su progenie. Ha sido el mejor certificado de seguridad para que esta dictadura corporativa, que nos convierte en meros consumidores voraces y sumisos, siga afianzada. Pero Proxima no pretende ir tan lejos, metafóricamente hablando, aunque Sarah sí lo quiera hacer físicamente. Se centra en una cuestión específica, expresada, de modo metafórico, a través de la hipérbole que implica la profesión más extrema, astronauta, en cuanto implica interponer más distancia, con los hijos, que con cualquier otra dedicación. Por un determinado periodo de tiempo te alejas miles de kilómetros en el espacio exterior, en otro planeta. Pero aún así, como demuestran los hechos, se puede conciliar. Se pueden superar las contradicciones y limitaciones, propias o ajenas, y convertir en próximo lo que parece inalcanzable (como aspiración personal), sin que otras proximidades, afectivas, se vean afectadas o dañadas. Se puede realizar aunque su consecución implique lidiar con esa fricción, entre inercias o impulsos y aspiraciones o propósitos.
Winocour expone con precisión las marejadas de ese conflicto, entre lo sensorial (amplificado por la ingravida banda sonora de Ryuichi Sakamoto) y lo procedimental (los trámites de la instrucción). Auna con armonía lo concreto y lo abstracto, el cuerpo y la metáfora, la fragilidad emocional y el pulso de actitudes. No incurre en maximalismos. La relación con Mike conjuga las diferencias con las complicidades, o la consecución de una conciliación de planteamientos dispares. Podemos modificar o matizar los pareceres, o las concepciones divergentes no tienen por qué convertirse en impedimento de una fructífera y fluida colaboración. No es una obra de rupturas formales, ni heterodoxias expresivas, pero en tiempos en los que, cada vez más, la imagen parece convertida en vitrina museística o fetiche, (auto) referencial, ya que tengo la sensación de que muchas obras recrean moldes vistos ya demasiadas veces, aunque sean ejecutados con habilidad o hasta brillantez puntual (The irishman, Marriage story, El traidor, El joven Ahmed), como si el cine remitiera a sí mismo (y Tarantino es su más autoindulgente emblema), Proxima se caracteriza por la singularidad. No mira hacia su ombligo (como el cinéfilo de hoy parece enfocar las películas en referencia a ellos mismos o acorde a cómo se ajustan a sus pantallas emocionales o, en sentido representacional, sus agendas) sino hacia fuera, a la realidad. No es una obra que recuerde a otras, sea del mismo molde dramatúrgico o tipológico, o sea del mismo director y, a la vez, se torna en uno de los reflejos más incisivos, en cuanto perspectiva reflexiva, sobre una cuestión como la posición de la mujer en las coordenadas sociolaborales, sin necesidad de enarbolamientos que colindan con la conveniencia (como la exigencia de cuotas de presencia), como si la candente cuestión se hubiera generado hoy (el borrado de memoria histórica también ayuda a la conveniencia). Proxima plantea un ángulo que incide en por qué aún es una cuestión que colea, y lo hace desde un ángulo que muestra las fricciones, no sólo externas sino internas (las sombras de las contradicciones), como también la efectiva posibilidad de realización y conciliación. Un pasaje de la hermosa banda sonora de Ryuichi Sakamoto

martes, 3 de diciembre de 2019

El joven Ahmed

Cambias la play station por el Corán (o cualquier modelo identitario, sea nacionalista, étnico, religioso, o el que fuere que pueda enarbolarse como Absoluto y derivar en fanatismo) y la realidad ya es el escenario de un video juego en el que los demás son representaciones o emblemas. Por tanto, quien no se ajusta al credo que se enarbola puede ser eliminado como interferencia, imposición, antagonista o simplemente impureza que purgar. Un joven en proceso de formación es materia fácilmente maleable o sugestionable. Si se toca el resorte de la rebelión contra la autoridad se puede reclutar en la lucha que sea sin mucho esfuerzo persuasivo. Tocas las teclas opresión o ultraje y tienes trabajo medio hecho. No se específica en El joven Ahmed (2019), de los hermanos Dardenne, qué fue esa tecla que convirtió a Ahmed, de trece años, al fervoroso de la play station Ahmed, de trece años, en un fanatico guerrero musulman. Quizá ya sea declarativa la asociación. En el comienzo ya es una mente cuadriculada i ntolerante con una noción de la pureza que califica lo contrario como contaminación y degradación. No deja de ser revelador que su rechazo se direccione hacia figuras femeninas. Contra su madre (Claire Bodson), por no portar el hijab y consumir alcohol (vino): con desprecio, la llama borracha (no importa cómo se siente su madre, viuda, importa que no se ajuste a un modelo que remarca su condición subordinada). Y sobre todo, significativo, contra su profesora, Ines (Myriem Akheddiu), emparejada con un judío (por tanto, contaminada por la mezcla) y por querer plantear nuevos metodos de enseñanza de la lengua árabe y el Corán (mediante la música). No acepta darle la mano por su condición impura, aunque los otros niños musulmanes sí lo hagan. Es significante de esa barrera que interpone sobre lo otro que considere el contacto como contaminante, sea con cualquiera que no sea musulman, una musulmana que mantiene una relación con un judio, o con cualquier animal, aunque sea recibir el lametón de un perro. Es un restrictivo control de aduana con forma humana.
Ahmed, influenciado por su Iman (quien rige un establecimiento de comida: la pequeña parcela de realidad que quiere adquirir la dimensión de universo influyente y referencial), hace de la rigidez de perspectiva afirmación de una individualidad que, paradoja, es impersonalidad por su condición intercambiable, difuminada en la aplicación estricta de unos rituales y mandamientos, un autómata que se relaciona con la realidad a través de un simulacro: aunque no sea un juego virtual enquista su relación con la realidad a través de la virtualización que implica la conversión de los otros en emblemas. No son cuerpos, por tanto por qué no intentar atacar, eliminar, a la infiel, a la sacrilega y contaminante, a quien intenta trivializar y degradar unos valores con la mezcla y nuevos métodos. Su enajenación es tal que se cree guerrero cruzado como si se desenvolviera en la gran escala de una guerra santa, y esa mujer fuera un peligro para los que son como él, y eliminarla la misión que debe ejecutar aunque nadie se lo haya ordenado de modo expreso. Vive en su propia película o video juego.
Se ha injertado en él de modo tan oclusivo esa concepción enajenada de la realidad que cuando sienta deseo, por una chica que trabaja en la granja a la que le asignan en el centro de rehabilitación, le suscitará un cortocircuito porque atenta contra su cuadriculado esquema mental. La realidad se tiene que adaptar a ese modelo rígido o pantalla a través de la que filtra la relación con la realidad. Por lo tanto, para que él pueda dar rienda suelta a ese deseo esa chica debería convertirse a la religión musulmana. No hay otra opción. Se debe adaptar a él para que él no se sienta impuro, una forma de neutralizar la subversión de la contradicción evidenciada. La quiere en la medida que se ajuste a su película mental. El fanatismo es el opuesto de la empatía. No se siente a los otros, ni se quiere comprenderlos, sólo se aceptan en la medida que sean afines en la plantilla de su guión o ideario.
El joven Ahmed transmite la sensación, aunque por motivos distintos a los de Las buenas intenciones, de Gilles Legrand (que se estrena la semana próxima), de película de tiempos pasados, o planteamientos cuya fecha de caducidad ya se superó. La producción francesa, deslavazada, no logra ensamblar comedia y drama, realismo y clichés, en su esfuerzo por poner en evidencia las contradicciones e inconsistencias de quien enarbola buenas intenciones, como en el caso de la protagonista, apoyar a los inmigrantes. En el cine tampoco las buenas intenciones son suficientes. La producción belga resulta más aplicada y equilibrada, narrada con fluidez, aunque más bien cual eficiente engranaje. Es una plantilla que los hermanos Dardenne han aplicado desde hace veinte años, y que ya se ha tornado convención. Como The irishman, de Martin Scorsese, transmite la sensación, en un primer visionado, de que es una película que se ve por quincuagésima vez. En el caso de Scorsese, se satisface esa predominante tendencia fetichisita cinéfila, la revisitación de un mausoleo de tipos, situaciones, diálogos, con la suplementaria distinción de ser una ceremonia de despedida. En el caso de El joven Ahmed, los hermanos Dardenne, como también Scorsese, aplican lo que dominan como un repertorio ya idiosincrático que es aplaudido en cada bis (como una película bucle en distintas variaciones). En su caso, su territorio de convenciones es el de la impresión de realidad inmediata captada al vuelo, conjugada con las buenas intenciones discursivas (en cuanto denuncia o compromiso social), y por ello más bien complaciente para plateas concienciadas (que, en su apoltronamiento, necesitan ratificaciones). Pese a a su apariencia de realidad en grado cero, los personajes son representaciones y los eventos emblemáticos. Es un cine más declarativo o demostrativo que interrogante. Por lo tanto, que se agota en un primer visionado. Su mecanicismo queda manifiesto en su conclusión, tan abrupta, como símbolo, que deja en evidencia que el propósito estaba dirigido hacia esa toma de conciencia. Caes, te dueles, tomas consciencia de que eres cuerpo, y dejas de filtrar tu relación con la realidad a través de representaciones y emblemas.

lunes, 13 de febrero de 2017

La chica desconocida

No se sabía su nombre, quién era, de dónde provenía. Sólo su cuerpo representaba algo, un pasajero alivio. Su cuerpo está muerto, pero ella no lo está, sino no seguiría en la mente de quienes no pueden olvidarla, aunque sea sólo por remordimientos. En 'La chica desconocida' (La fille inconnue, 2016), de Luc y Jean Pierre Dardenne, Jenny (Adele Hanael) se esfuerza en averiguar quién era esa mujer negra que murió en las cercanías de su consulta médica porque no quiso abrir la puerta cuando demandó su asistencia. Y no lo hizo por un necio orgullo que la amarga. Instruía a un estudiante y no quiso que este tomara el control cuando quiso atender a quien llamaba a la puerta. Jenny le había instruido sobre cómo debía evitar que las emociones le superaran, porque podía paralizarle en ciertas ocasiones en las que era necesaria una inmediata respuesta de atención médica. Y le instruye sobre cómo no pueden estar disponibles en cualquier momento; cumplen su horario y si atendieran a cualquier hora perderían también los necesarios reflejos médicos. Palabras que no responden a una convicción sino a una vanidad, a una imagen que quiere proyectar. La muerte de esa mujer que no quiso atender, aunque sí lo hubiera hecho si no hubiera estado acompañado, demolerá esos quistes de suficiencia que aún la lastraban en alguien que pretende entregarse con su dedicación a otros.
Por eso, primero, optará por desestimar una mejor posición laboral para seguir atendiendo a pacientes de menor rango. Y, segundo, se empecinará en dotar de nombre, presencia, y pasado, a aquella mujer que solicitó ayuda, y que ya sólo es una imagen que la tortura porque la trató como si fuera nada. Esa necesidad se acrecienta cuando la policía le informa de que ignoran quién es. Es un mero cuerpo que circulaba en los márgenes, que no parecía tener a nadie que se preocupara por ella. Jenny necesita rectificar su error, necesita enmendar su negación. Aquel cuerpo, al menos, merece un entierro digno. No hay nadie que parezca siquiera preocuparse por su muerte, por lo que ella se preocupa de dotarle de un espacio en la muerte que no sea cualquiera. Para ella no es un vacío, es un cuerpo que merece consideración, aunque ya sea en su muerte. Pero tampoco desiste de dotarla de biografia, de identidad, de nombre. Indaga, interroga a su alrededor si aquel cuerpo era invisible o alguien se había percatado de su presencia, si alguien la podía integrar en el tiempo y en el espacio, si alguien la podía relacionar con algo o alguien.
En su recorrido colisiona con reticencias, miradas elusivas, gestos susceptibles, incluso agresivos. Aquel cuerpo que no era nada parece que abre fisuras de lo que no quiere mostrarse en algunos de los que la rodean. Aquel cuerpo ya ausente incómoda cuando se le intenta dotar de presencia, como si, por extensión, revelara en otros lo que se quiere mantener oculto. Jenny logra averiguar por qué no importaba demasiado cuál era su nombre o de dónde provenía, porque lo fundamental era la relevancia de aquel cuerpo en su entorno. Era un cuerpo que servía para dotar de alivio al deseo, un cuerpo que servía para satisfacer lo que se prefiere mantener entre las sombras. Era simplemente un cuerpo que circulaba para cumplir su función de asistencia. Otro de esos cuerpos que provienen de otros ámbitos, que habitan la precariedad, y que tienen que recurrir para sobrevivir a servir las apetencias de otros. Jenny asiste y cura a sus pacientes, ella también realizaba sus particulares asistencias y curas. Su desaparición al menos no quedará relegada al silencio de los márgenes como muchas otras como ella, porque aunque su llamada de auxilio no fuera atendida sí logró suscitar el remordimiento que puso en movimiento una mirada que sí quiso preguntarse quién era aquel cuerpo que había ignorado por preocuparse más de sí misma, de su vano orgullo.

sábado, 22 de octubre de 2016

30 Curiosidades de Marion Cotillard

Si contempláramos su mirada descubríríamos lo que faltaba en las miradas desorientadas de quienes no lograron comprender qué había tras los niveles de ese bello viaje alquímico que es 'Origen' (2010), de Christopher Nolan, donde precisamente se encontraba el rostro de esta excepcional actriz, el rostro ausente, el rostro dolorido por el daño de quien no cree en las alturas del amor, personaje que algunos malinterpretaron calificando de femme fatale, como a otra dañada por las sombras del amor, la pérdida, su personaje en 'Largo domingo domingo de noviazgo'(2003), su primer eslabón hacia el éxito, apuntalado por un rostro arrasado, sin cejas y de alma perforada por la pesadumbre, como era el de Edith Piaf, papel que le reportó el Oscar a le mejor actriz en el 2008, la cantante que cantaba la vida en rosa, la canción que sonaba, insistente, en 'Origen', el recordatorio de que la vida no es rosa, sino que está perforada por la pérdida.
Pocas miradas en el cine de hoy, como la de Marion Cotillard, refleja la fragilidad y vulnerabilidad de nuestra condición, como bien expresó,a flor de piel y en carne viva, en dos de las interpretaciones más sublimes del cine de este siglo, en 'De óxido y hueso' y 'Dos días, una noche'. Destaquemos un reguero de curiosidades de esta actriz, cantante, modelo, activista medioambiental y dueña de restaurantes
1.El primer recuerdo como espectadora. Marion no hablaba demasiado cuando era niña. Se sentía excluida de la relación de sus dos hermanos gemelos. Y en el colegio se sentía extraña. No entendía la relaciones entre la gente. La primera película que recuerda haber visto fue 'ET'. Lloraba tan alto que los espectadores que estaban alrededor pidieron que la sacaran del cine. Y así fue. De alguna manera, quizá 'quería volver a su casa' porque no la encontraba en el mundo alrededor. 2.La actriz que también soñó con ser cantante. Ha declarado que si no hubiera consolidado su carrera como actriz, se hubiera dedicado a la música. Curiosamente, el papel que la encumbró fue el de una cantante, Edith Piaf. La música es parte de su infancia. Su madre, también actriz, como su padre, cantaba con frecuencia. No recuerda un viaje en coche en el que no se cantara. Marion domina varios instrumentos, la guitarra, el bajo, el piano o la pandereta. Para 'Toi et moi'(2006), de Julie Lopes Corval, tuvo que aprender en un mes a tocar el violoncello. Usa el seudónimo de Simone, nombre de su abuela, cuando canta con el grupo Yodelice, con quienes realizó una gira por Francia y Bélgica en el 2010. Y puso su voz a un par de canciones en su álbum 'Cardioid'. Ha compuesto e interpretado varias canciones en diferentes producciones. Para 'Les jolie choses' (2001), coescribió y cantó 'Le fille de joie', y para el cortometraje que Olivier Dahan realizó para Cartier, 'Love range' (2008), coescribió y cantó 'The strong ones', junto al cantante canadiense Hawksley Workman, a quien admira especialmente.
3.Su música favorita. Sus grupos o cantantes predilectos son David Bowie, Janis Joplin, The rolling stones, The Beatles, Otis Reding, Radiohead y Elvis Presley
4.Dar a luz por partida doble. Debutó, se dio a luz en la pantalla, dando a luz en 'Saving Grace', el decimoséptimo episodio de la primera temporada de la serie 'Los inmortales' (1992), aunque su nombre no constaría en los títulos de crédito. Si constaría en 'Nowhere to run', el 21º de esa temporada, en el que interpretaba a Lori Bellian, personaje ya con frases. Se sentía extraña cuando era niña y su primer papel en pantalla es en otra lengua, en inglés.
5.Primer protagonista. Su primer papel protagonista fue en 'Chloe' (1996),de Denis Berry, junto a Anna Karina, como una joven quinceañera abocada a la prostitución por un hombre del que se enamora. La presencia de Anna Karina conecta con su personaje de Nana, la prostituta protagonista de 'Vivir su vida' (1992), de Jean Luc Godard
6.El salto a Hollywood. Marion era una gran admiradora del cine de Tim Burton. Por eso, durmió durante un mes con el guión de 'Big fish' (2003), por si le daba suerte para ser escogida. Pensaba que si lo conseguía sería la confirmación de que su carrera podía tener un futuro. Sino se resignaría a su suerte. Pero el gran pez de Hollywood picó e interpretó a la pareja embarazada del hijo que no comprende a su padre.
7.La mujer que no era una mujer fatal. El personaje en 'Un largo domingo de noviazgo' (2004), de Jean Pierre Jeunet, le reportó su primer premio Cesar de la Academia francesa. Lo que amaba de ese personaje es que no era un cliché de mujer fatal (como algunos la calificaron apresuradamente). Más bien era uno de esos personajes extremos que particularmente le entusiasman. Era una chica que amaba a su hombre y se siente desesperada cuando lo pierde. No es sólo una cuestión de venganza. Ella está perdida, destruida. Es el triste y sombrío contrapunto del personaje protagonista que encarna Audrey Tatou, quien por cierto era la preferencia de los productores de 'La vida en rosa', papel que consiguió por la insistencia de su director, Olivier Dahan..
8.Actriz multipremiada. Sus interpretaciones en 'Taxi express' (1998), de Luc Besson, y, como dos gemelas de carácter contrapuesto, en 'Les jolie choses' (2001), de Gilles Paquet-Brenner, le habían reportado nominaciones como actriz revelación en los Premios Cesar. Como mejor actriz ha sido nominada, hasta ahora, en seis ocasiones. Lo ganó en el 2007, por su encarnación de Edith Piaf en 'La vida en rosa', interpretación por la que ganó también el Oscar a la mejor actriz, el segundo caso en el que una actriz francesa ha ganado el Oscar, tras Simone Signoret en 'Un lugar en la cumbre' (1959), de Jack Clayton y la segunda vez que lo ha ganado una actriz con un personaje que habla en otra lengua que no sea el inglés, tras 'Sofia Loren en 'Dos mujeres' (1961), de Vittorio Da Sica. Fue de nuevo nominada por otro papel en el que no hablaba en inglés, en 'Dos días, una noche' (2014), de los Hermanos Dardenne.
9.Otra Marion en la ducha de Psicosis. Para la revista Vanity Fair recreó fotográficamente, en el 2008, la secuencia de la ducha de 'Psicosis'.El personaje que interpretaba Janet Leigh en la película de Hitchcock se llamaba Marion.
10.Películas predilectas. Sus películas favoritas son El gran dictador (1940), de Charles Chaplin, '¡Qué bello es vivir' (1946), de Frank Capra, 'Soy Cuba' (1964), de Mikhail Kalotozov, 'El guateque' (1967), de Blake Edwards, la película de animación 'El rey y el ruiseñor' (1980), de Paul Grimault, 'El hombre elefante' (1980), de David Lynch y 'Tandem' (1987), de Patrice Leconte 11. Lady Dior, Lynch y el bolso de Shanghai. Ha aparecido en más de 200 portadas en revistas de todo el mundo. En el 2008 fue elegida el rostro de Lady Dior. Interpretó un personaje ficticio creado por John Galiano en una serie de cortometrajes, realizados entre el 2008 y 2011, ubicados en diferentes ciudades para promocionar los bolsos de Lady Dior: Lady Noire Affair (en París), dirigida por Olivier Dahan, Lady Rouge, dirigida por Jonas Akerlund, Lady Grey London, junto a Ian McKellen, y L.A dy Dior, ambos dirigidos por James Cameron Mitchell y el más extenso, Lady Blue Shanghai, otra fascinante joya dirigida por David Lynch. En el 2012, incluso, diseñó uno de los bolsos de Lady Dior.
12. Diseñadora de muñecas y joyas. En el 2010, diseñó su propia muñeca para la campaña francesa de Unicef, 'Les Frimousses Font Leur Cinéma'. El dinero conseguido con la venta se invirtió en vacunas para miles de niños en Dafur. En el 2015 se ha decidido por el diseño de joyas 'verdes'. 13.Música para Lady Dior.En el 2010 grabó' The eyes of mars', que co escribió con Franz Ferdinand, para la campaña Lady Rouge. En el 2012 escribió y cantó 'Lily's body' para la el documental de la web de Lady Dior. 14. La sombra luminosa de Edith Piaf. En dos obras previas a 'La vida en rosa' se pueden escuchar canciones de Edith Piaf, 'Chloe' y 'Quiereme si te atreves' (2003). Tras que fuera contratada para participar en 'Origen', Nolan se planteó cambiar la canción 'La vie en rose', que se utiliza de modo recurrente, para evitar que se especulara con lo que no era sino una mera coincidencia, pero el músico Hans Zimmer le hizo desistir de esa idea.
15.Cuando llama un dios y es Woody Allen. Para su personaje en 'Midnight in Paris' (2011) , la mujer de otro tiempo que fue amante de Picasso, fue la primera opción de Woody Allen. Cuando el cineasta le llamó a su casa para proponerle el papel estuvieron hablando alrededor de una hora. Cuando colgó, Marion aún alucinada se dijo: “Cielos, ese era Woody Allen. ¡Era la voz de Woody Allen!”
16.Papeles que no interpretó. Iba a participar en 'Cosmopolis', de David Cronenberg, pero, debido a su embarazo, fue reemplazada por Sarah Gadon. La promoción de 'De óxido y hueso', de Jacques Audirard, impidió, por conflicto de fechas, que pudiera protagonizar 'El pasado' (2013), de Asghar Faradi. Su papel lo interpretaria Berenice Bejo. Hizo una prueba para 'Gravity' e en el 2010, pero rechazó el papel porque prefería participar en 'Origen'.
17. Brangelie a la francesa. Desde el 2007 mantiene una relación con el actor y director Guillaume Canet. Son considerados los equivalentes de Brad Pitt y Angelina Jolie. Suelen eludir lo más posible que les hagan fotos juntos. Mantienen su relación, lo más posible, lejos de los focos de atención mediática. Ambos se declaran fetichistas de las guitarras. Como el vampiro protagonista de la exquisita 'Sólo los amantes sobreviven' (2013), de Jim Jarmusch, se declaran fetichistas de las guitarras, que se puede decir que infestan su piso.
18.Madre superwoman. Así la calificó Christopher Nolan, como una superwoman, tras que se incorporara al rodaje de 'The dark knight rises' (2012), un mes después de haber dado a luz a Marcel, nombre puesto en homenaje al boxeador Marcel Cerdan, el gran amor de la cantante Edith Piaf. .
19.Tetas en la frente. Para que los hombres miren a los ojos en vez de a las tetas, la solución, unas 'tetas de frente'. En 2010 participó en una parodia, en forma de anuncio: 'Forehead tittaes' (tetas de frente), de Jake Zymanski, para la web Funny or die.com. Taraji P Henson y Lesley Ann Warren se unieron a la sorna.
20. La admiración de otra estrella. Cate Blanchett, otra de las grandes del cine actual, escribió un texto en Variety en el que declaraba su encendida admiración por la interpretación de Marion en 'De óxido y hueso' (2013), de Jacques Audiard, a la que calificó de inesperada y nada sentimental y sí descarnada como la propia película. Destaca cómo revela brutalidad emocional y fragilidad casi en una misma respiración, y fuerza en el semblante de una abrumadora incertidumbre. 21. Activista medioambiental. Es una apasionada defensora del medio ambiente. Ya reciclaba en los años 80, gracias a la sabia educación de su abuela. Fue portavoz de Greenpeace en el 2005. Contribuyó en el libro 'Dibujos para el clima', publicado para recaudar fondos para la organización. En el 2010 viajó con Greenpeace al Congo para visitar las selvas tropicales amenazadas por las empresas de talas, participando en el documental 'The congolose forests: living on borrowed time'. El en el 2012 apoyó a los indios amazónicos en la protesta por el proyecto de construcción de una hidroeléctrica. En el 2013 se enjauló en las cercanías del Louvre para reclamar la liberación de 30 activistas de Greenpeace encarcelados en Rusia por sus protestas contra el maltrato medioambiental al Artico. Antes de entrar en la jaula, gritó 'Soy una defensora del clima. En el 2014 firmó 'Manifiesto del tigre', un llamamiento para que consumamos productos que no impliquen la destrucción de los bosques, y en concreto impedir la tala de los bosques de Indonesia que está poniendo en peligro de extinción al tigre de Sumatra.
22. Dueña de dos restaurantes. En el Glou y el Jaja, inaugurados el 2010, se privilegian productos de la tierra, de acuerdo a su respeto por el medio ambiente. Todo los alimentos son 'Bio' (para los no versados, y sobre todo devoradores de hamburguesas: origen natural, sin componentes químicos) 23. El canto de Juana De Arco. James Gray, con quien ha trabajado en 'El sueño de Ellis', y Jacques Audiard la han comparado con Maria Falconetti, la actriz que interpretó a Juana de Arco en 'La pasión de Juana de Arco' (1928), de Carl Dreyer., personaje que admiraba en la pantalla de un cine en 'Vivir su vida' el personaje de Nana, encarnado por Anna Karina, con quien había trabajado en 'Chloe'. Marion la ha interpretado en el oratorio 'Juana de Arco en la hoguera', de Arthur Honniger, en el 2005, el 2012 y el 2014, con la orquesta de Orleans, la sinfónica de Barcelona y la Filarmónica de Nueva York.
24. Los intérpretes que admira. Sus intérpretes predilectos son Greta Garbo, Romy Schneider, Juliette Binoche, Charles Chaplin, Peter Sellers y Sir Laurence Olivier. Iniciada pronto por su padre al cine mudo, cuando era niña solía fingir que era Louise Brooks o Greta Garbo. Aunque ella no aspiraba en convertirse en alguien como Greta Garbo sino en alguien como Charles Chaplin. En la actualidad, admira particularmente a Kate Winslet, sobre quien escribió un texto laudatorio acerca de su interpretación en 'Una vida en tres días' (2014), de Jason Reitman. La actriz británica había rechazado el papel que acabó interpretando Marion en 'Origen', porque no se veía en ese personaje, y consiguió finalmente el papel que le reportó el Oscar por 'El lector', para el que había sido considerada Marion. 25. El polémico video sacrílego de David Bowie. En el 2013 intervino, junto a Gary Oldman, en el controvertido video de la canción 'The next day' de David Bowie, dirigido por Floria Sigismondi, con representantes del clero en un club de alterne (en el que actúa Bowie). El sacerdote que encarna Gary Oldman saca a bailar a una prostituta, encarnada por Marion, y durante el baile comienza a brotar sangre de orificios en las manos de Marion, como estigmas de las heridas infligidas a Cristo en la cruz.
26. Incomodidad con las escenas de sexo. Le disgusta rodar las escenas de sexo. Excepto las de 'De óxido y hueso' (2012), con Mattias Schoenaerts, en concreto la primera, porque era un momento especial para el personaje, ya que era la primera vez que tenía sexo desde que había perdido sus piernas. La actriz reconoce que es el personaje que más le ha conmovido interpretar.
27. La actriz dramática que quiere ser cómica. En el show de Jay Leno en el 2012, declaró que admiraba a comediantes como Will Ferrell, Seth Roger y Jonah Hill, y que le encantaría trabajar con ellos en alguna comedia. Una año después realizaba un cameo en 'Los amos de la noticia' (2013), de Adam McKay, en la secuencia final del combate entre varios equipos de noticiarios. En esa escena también realizan cameos Jim Carrey, Will Smith, Liam Neeson, Harrison Ford, Kanye West, Sacha Baron Cohen, Amy Poehler, Tina Fey y Kirsten Dunst.
28.El guión que aceptó sin pestañear. Aceptó sin leer el guión la propuesta de los hermanos Dardenne de protagonizar 'Dos días, una noche' (2014).Se lo plantearon en un ascensor durante el rodaje de 'De óxido y hueso', de la que era coproductores. Aunque tuviera que rodar tomas que duraban siete minutos, y realizar como media entre 50 y 60 tomas para cada plano (y en un caso, 82), considera que ha sido la experiencia más satisfactoria entre todos los rodajes en los que ha participado. 29. Cantante y también directora. En el 2014 escribió y cantó la canción 'Snapshot in L.A'.Posteriormente, con esta canción, escribió y codirigió, junto a John Cameron Mitchell, un video para la campaña de Lady Dior, 'Enter the game – Dior cuise 2015'.
30. Próximos estrenos y proyectos Antes de final de año estrenará tres películas: 'Allied', de Robert Zemeckis, junto a Brad Pitt, 'Just la fin de monde' del nuevo enfant terrible que vende lo viejo con apariencia de nuevo para despistados, Xavier Dolan, y su nueva oolaboración, tras'Macbeth', con Justin Kierzel y Michael Fassbender, en 'Assassin's creed'. Ha rodado también 'Mal de pierres', de Nicole Garcie y 'Rock'n roll', de su pareja Gillaume Canet. Y se encuentra en pleno rodaje de 'L'fantome d'Ismael' de Arnaud Desplechin. Take it all, Nine, 2010

domingo, 4 de enero de 2015

24 Actrices 2014

1. Rosamund Pike Ahora sonríe, ahora no. ¿La sonrisa viene antes, o viene después? La actriz que decoraba el encuadre, la actriz que no desentonaba, la actriz de presencia modesta, de fulgor discreto, la actriz sutil pero en segundo plano, en 'Perdida' es la actriz que es y puede ser todas las posibles actrices y mujeres. La sombras se sublevan en la espesura del fulgor discreto. La mirada acuchilla y rasga todas las pantallas y todos los maniquiés y todos los telones y decorados que empantanan con su invisible ámbar esta sociedad de apariencias. Pasarán años hasta que podamos encontrar tal acto subversivo de demolición en una interpretación. Inmensa.
2. Tilda Swinton Y ella se transforma, proteica, como si no tuviera edad, o contuviera todas las edades. Vampira que nos invita a despertar de nuestras entumecidas vidas de extirpada inquietud, en 'Sólo los amantes sobreviven', portavoz roedo del motor de la opresión (siempre habrá uno) que parece, cada vez que aparece, que se acaba de desprender de los rulos, en 'Snowpiercer' y tarta de varios pisos o décadas en forma humana anestesiada en 'El Gran Hotel Budapest'. Tilda siempre embriaga.
3. Marion Cotillard En 'Dos días, una noche'. El rostro de Marion Cotillard dota de una doliente densidad que se extiende como un grito sordo, a través de un sinfonía de matices en la expresión de un cuerpo que parece en un permanente filo de desplomarse, y desistir, de una mirada que es súplica de intemperie que anticipa una negativa, y de gestos que parecen disolverse. Los labios tiemblan, las palabras, que repite a unos y otras, le pesan, y las proyecta como si la gravedad las aplastara. Y EN 'El sueño de Ellis', sigue poniendo velas, sigue luchando por no desaparecer, disolverse, ser expulsada fuera del encuadre, de la sociedad, en los márgenes, donde no se es nada. Su expresión es convulsión de la vida que no quiere convertirse en la inmovilidad de la vida sustraída, apartada.
4. Melisa Sozen En cuanto su presencia, su rostro, adquiere más relevancia en la narración de 'Winter sleep', el relato se densifica, y la piedra de la actitud y mirada del protagonista comienza a resquebrajarse. 'Winter sleep' es el recorrido desde la nuca del protagonista, de su ajenidad, a la mirada doliente de su esposa. Es, por eso, el trayecto de un despertar. En las secuencias finales: Una mirada a un conejo que ha disparado, una mirada desde la distancia al pueblo donde vive, una mirada a su esposa, Nihal (Melisa Sozen), que le mira desde una ventana, la mujer de la que se había distanciado, la mujer que le reprocha que ha convertido su vida en vacío y dolor, sin dejarle un resquicio para que se sienta ella misma. Quizá la distancia vuelva hacerse proximidad.
5. Agata Kulesza Y ella habitaba el vacío antes de arrojarse al vacío. Mujer recluida, que sirve a un Estado gris que recluye. Mujer que se prostituye en una realidad que la corroe como un tumor que la está haciendo desaparecer en una lenta agonía. En 'Ida' es como una Maria Magdalena que grita en silencio mientras agita su melena en un desesperado intento de recuperar a la mujer viva que alguna vez pudo ser. Había desaparecido del encuadre de la vida, y esa desaparición llamea en su mirada.
6.Barbara Lennie 'Magical girl': Cicatrices, habitaciones oscuras, simas, heridas. Quemaduras. En lo real habita Barbara, habitan las heridas que son recuerdos de que nos desplazamos en el tiempo, un trayecto que intentamos maquillar con apariencias, con respuestas que atornillan lo que no está o lo que falta, con espejos que ocultan sus fisuras, con disfraces que disimulan nuestra muerte inminente, en cualquier instante, ahora, cuando menos lo esperes, aunque portes una varita mágica. Y en la también fascinante 'Stella Cadente' (el cine español parece recuperar el aliento de la singularidad) danza en otros espejos donde los tiempos se confunden, porque hay reyes que no son de su tiempo, y su música pertenecía al futuro, porque quizá este país siempre fue una tortuga. Barbara Lennie, monarca y disolución en el universo de la extrañeza.
7. Zhang Yiyi En 'The grandmaster' hay rostros surcados de dorado, que pueden convertirse en ámbar, como esos sentimientos que no se expresaron, esas palabras que no se dijeron, esas acciones que no se realizaron. Y que se revelan cuando ya es demasiado tarde. O quizás el logro sea simplemente revelarlo, aunque confirmes que nunca hubieras sobrepasado la orilla. Quizá esa sea, más allá de todos los combates físicos que supera, su más remarcable hazaña, y su rostro, su mirada, desnuda la exposición y la firmeza del golpe encajado de la decepción.
8. Gwei Lun Mei. El rostro del dolor que abre heridas pero sumerge en la vida. En 'Black coal' es, para el protagonista, la sombra de una herida sin cerrar del pasado. Su expresión se descompone mientras la otra mirada no sólo no sabe verla sino que proyecta otra pantalla sobre ella. Su mirada, como la de un alma en pena, es la mancha de un fulgor entre la sordidez de un entorno que parece dominado por un hielo que se extiende en los cuerpos que lo habitan como una espesura nublada. Sus lágrimas, la constatación de una derrota, las fantasías, la pirotecnia, las norias y los bailes ensimismados, ahogan a lo real. 9.
9 Judi Dench 'Philomena' es una película entre el arte y la confección, entre Judi Dench y Steve Coogan, entre la emoción verdadera, la que sacude, la que respira, y la formula, la programación de resortes dramatúrgicos, como quien hubiera aplicado una tabla de laboratorio de construcción narrativa (a unos hechos reales, además). Judi aporta, rezuma, arte y emoción, carne que duele, emoción que tiembla, arrugas que son lamentos mordidos durante década.
10. Rooney Mara En 'Her' parece que sólo existía la voz de Scarlett Johansson. Casi todas los halagos, no sé si reflejo de ciertos fetichismos eróticos, eran hacia ella. Pero no habría adquirido la densidad emocional el trayecto dramático si hubiera fallado el rostro, o mejor dicho la voz ya ausente, que era raíz de la herida del protagonista. Rooney Mara hacia comprender que el protagonista no se hubiera aún recuperado de esa ruptura, de esa separación, porque se siente seccionado. Las (bellísimas) imágenes, silenciosas, mudas, se incrustan en su presente como un reguero deshilachado de evocaciones que no son sino residuos de una herida que aún impide que sueñe, que duerma. Y en ese pasado, Rooney Mara despliega todo su esplendor (sobre la hierba y donde fuera). En 'Un lugar sin ley' su personaje sufre la separación, la distancia, del amado, y a la vez intenta reconstruir un presente, con un hijo, y en esa escisión, entre esas sombras, su mirada se balancea entre la fragilidad y la firmeza.
11. Olivia Wilde. Su intervención en 'Her' es breve, pero deja huella con un instante que es como el reguero de una herida abierta. Disfruta de una cita a ciegas con el personaje protagonista, pero en un instante su expresión se transforma de la luz a la oscuridad. Una sombra, como un telón, transmuta su expresión de modo radical, cuando comprende que se encuentra ante alguien aún incapaz de establecer una relación real. La intemperie de lo real, del cara a cara, de la mirada que demanda certezas, cimientos sólidos, proyectos que construir, le resultan al protagonista masculino una distancia difícil de superar y cruzar. Y se repliega, como tantos otros en el regazo confortable de la relación virtual, un fantasma que se convierte en refugio e ilusión o espejismo de cura. El rostro de Olivia Wilde se queda al otro lado del espejo, de la pantalla, en ruinas.
12 Luminita Gheorghiu Memorable como la asistente sanitaria en la odisea de hospital en hospital en 'La muerte del sr.Lazarescu' o como la madre del novio de la protagonista en '4 meses, 3 semanas, dos días', en 'Madre e hijo' interpreta a otra madre, que irrumpe en el escenario, en la circunstancia, del accidente como la regidora de una representación teatral. Sea en la comisaria, con los policías, o con el testigo, intenta que nada perjudique a su hijo. Su presencia es como un mazo, como un tanque arrollador. La determinación que no duda, que modela y absorbe a su criatura frankensteiniana, su hijo, acostumbrada a que la realidad se pliegue a sus designios y deseos. Pero la pantalla se quiebra, y lo que califica como su vida, se despedaza, porque el hijo se sale de foco, se libera de su asfixiante amor materno.
13.Berenice Bejo En 'El pasado' es el rostro que se siente arrancado del presente, entre el pasado y el futuro. Parece alguien que no tiene respuesta, superada por una vorágine que parece haberla abocado a un estado de desquiciamiento. Es un rostro que se inclina, porque no logra lidiar con ese peso.
14. Kate Winslet 'Una vida en tres días: Una de las obras más injustamente minusvaloradas de este años, por ese desprecio hacia lo 'sentimental'. En Kate Winslet palpitan las fisuras en el presente de lo no cerrado o curado en el pasado, la raíz de los temblores de su mano, las complicaciones con sus embarazos, una vida que se fue frunciendo como si estuviera impedida para gestar en el sentido más amplio, tanto que fue abandonada. Y se hizo intemperie encerrada. Su expresión delata esa emoción exhausta, ese ánimo ya postrado. Un cuerpo aparcado, unas emociones cortocircuitadas. Hasta que un prófugo de una prisión le libera de su prisión, y resucita a la vida.
15. Emma Stone Hay algún crítico estadounidense que ha cuestionado que los modos interpretativos de Emma Stone no parezcan corresponderse con las de una mujer de su tiempo, pero me parece que eso amplifica la singularidad de ese personaje. Más allá de si es una impostora o no, siempre transpira naturalidad (esa manera de estirar sus piernas sentada en un sofá, o el hecho de que esté leyendo suspendida en un columpio), una mujer desprovista de corsés mentales, una mujer que sabe incluso ser directa con respecto a sus sentimientos, sin miedo a la vergüenza o al rechazo. De nuevo, en 'Birdman', de próximo estreno, evidencia su talento interpretativo con el personaje con más aristas, contendiente que resiste el embate de unos también muy inspirados Edward Norton y Michael Keaton en unas memorables confrontaciones de duetos actorales (particularmente, con Norton) 16.
16. Carey Mulligan En . A propósito de Llewyn Davis', el semblante que parece una emanación de llamas de indignación, como las palabras son brasas que expresan la sanción a la actitud ensimismada del hombre que ama. En un instante, esa severidad deja asomar, levemente, por un fugaz instante, ese sentimiento que él, atrapado en los hielos de su ensimismamiento, ha sido incapaz de advertir. Asoma, fugaz, en el instante en el que él muestra su vulnerabilidad, su desconcierto, su sentimiento de derrota.
17. Emily Blunt. En 'Al filo del mañana', su expresión es convulsión, el forcejeo de lo real, las pesadumbres y heridas del conocimiento. Contrasta con la actitud que niega lo real, protegida en lo virtual, del personaje masculino. Ella es la instructora que le introduce en la convulsión de lo real, el cuerpo con magulladuras, el cuerpo exhausto, el cuerpo que se agita, la mirada que desespera, la mirada que se ensombrece porque encaja las decepciones unas tras otras, la mirada firme que se embarra, y aprieta la mirada cuando duele.
18. Jasmine Trinca. En 'Miel' es La mirada que no desfallece, ahora en lucha contra el gesto cansado del hombre que pide que acaben con su vida porque ya no encuentra incentivo, ese cansancio que también pugna en el interior en ella, las junturas resentidas del impulso vital causadas por las relaciones insatisfactorias, relaciones que no se definen, como si los cuerpos sólo se entrevieran en la distancia aunque palpen sus poros. Irene escucha su música, mira al cielo, y mantiene su mirada encendida, aunque sea difícil, a veces imposible, contrarrestar los cansancios que provocan las decepciones de la vida. La narración se propulsa, se mece, sobre las mareas que vibran en el incendio que alienta la subyugante mirada de Irene, el incendio de la miel.
19. Felicity Jones. 'The invisible woman'. Un gesto lento, pausado, con una expresión que palpita de sombras que anhelan ser luz, una mirada que da pasos en la oscuridad con el temor de ser arrojada al vacío y no ser acogida en brazos por la luz, la mirada de la enamorada. Y aquella interrogante colisiona con la respuesta de quien no lo cree, de quien se repliega en su derrota, y sume en las sombras a la mirada que aportó luz a su existencia. Y las grandes esperanzas se tornaron tinieblas y abismo, un limbo entre la vida y la muerte que es condena, donde permanecen cautivas Nelly o Miss Havisham. En el futuro, en el presente que evoca un pasado, palpita entre las arrugas de su mirada, la raíz extirpada que la convirtió en mujer invisible.
20. Kristin Scott Thomas. En 'Antes del frío invierno' es la mirada que se sacude, como si hubiera permanecido durante años en una estanteria, y se percata de que se está distanciando, aún más, saliendo del encuadre de su apoltronada vida, la mirada de tu marido, la mirada que te ha sepultado en vida, la mirada que te tiene arrinconada, que ya no comparte nada contigo, que calla sus emociones, porque, lo va advirtiendo, ya es para él pasado, lo que eras, una vida de mordazas y de resortes. Y esa mirada empieza a sacudirse dentro del encuadre, lentamente, para no desaparecer del todo en su rincón apagado.
21. Asgrid Berges Frisbey. En 'Orígenes' es el flujo de lo imprevisible. Belleza de cara lavada, piel que parece despertar, como si se conjugaran aún la niña y la mujer. Es un cuerpo que parece fugarse hacia otras dimensiones, donde vibran las incógnitas, y las conexiones sorprendentes, excepcionales, un magia que no sabes si tiene truco aunque te haga sentir que no lo hay, y a la vez en su desnudez se despliega el temblor de lo real, la niña que aún juega, el cuerpo que no sabe de escondites.
22. Jessica Chastain En 'La desaparición de Eleanor Rigby' dota de relieve a alguien con nombre de una canción sobre soledades, alguien que ha perdido el paso, que perdió la música en su vida, porque una ola irrumpió y arrancó parte de sus entrañas. Cuando brota la sonrisa, es un cuerpo que amanece, un puerto que abre sus emociones. En 'Miss Julie' logra sortear los riesgos del histrionismo, y en 'Interstellar' es mujer y niña al mismo tiempo, el peso de una espera, la liberación de unas llamas, la mirada firme que persevera y desafía al tiempo.
23. Zao Thao. En 'Un toque de violencia', la mirada tras el cristal, que resiste el embate de las serpientes con forma humana tras el otro lado de la vitrina. La mirada insurgente, que no se deja arrollar más en la sucesión de desprecios y humillaciones porque es sólo una recepcionista, y otra mujer más, un mero cuerpo que poder utilizar cuando se desee.
24. Greta Gerwig. Y, en 'Frances Ha', ella danza. Su cuerpo es danza, sus emociones no dejan de dar saltos y cabriolas, a veces se cae, a veces pierda el paso, a veces se precipita, a veces se propulsa con su arrollador aliento de vida. Y su danza, aún en los momentos que son tropiezos, no parece dejar de sonreir, aunque a veces las comisuras se resientan.