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sábado, 14 de mayo de 2016

Cate Blanchett - El retrato de una actriz exquisita

La australiana Cate Blanchett, una de las actrices más reputadas y premiadas del cine actual, cumple hoy 46 años. En cierta ocasión, reconoció que es una de esas extrañas criaturas a las que les gusta vestir un corsé. Desde luego, en su carrera ha evitado quedarse encorsetada en cierto tipo papeles o género de películas. Aunque, precisamente, el inicio de su carrera estuviera impulsado por personajes que vestían corsés, como los que interpretó en la curiosa producción australiana 'Oscar y Lucinda' (1997) ,el que la obra que la catapultó a la notoriedad, en 'Elizabeth' (1998), y en la estimable adaptación de una obra de Oscar Wilde, 'Un marido ideal' (1999). Pero pronto dejaría constancia de que sortearía cualquier encasillamiento con personajes más mundanos, y actuales, como los de la apreciable 'Fuera de control' (1999), la fugaz pero memorable intervención, como personaje mezquino, en la interesante 'Atando cabos' (2001), y sobre todo, la vidente de 'Premonición' (2000), una de las más sugerentes obras de Raimi, en la que fue nota distintiva la sutilmente compleja de la actriz. Posteriormente, ha tocado todos los palos posibles, ha sido reina elfa en la saga 'El señor de los anillos' y 'El hobbit', ha sido imponente villana en la más denostada de otra saga de fantasías aventureras, aunque 'Indiana Jones y la calavera de cristal' (2008) me parezca menos indigesta que las dos anteriores, siniestra espía en el thriller 'Hanna' (2011), ha sido la madrastra de Cenicienta, y Lady Marian, la amada por Robin Hood, y logró materializar lo que no pensaba que nunca conseguiría, ser la protagonista de un western, 'Desapariciones' (2003), quizá la obra más lograda de Ron Howard. Por otro lado, ha colaborado con buena parte de los cineastas más singulares del cine estadounidense, como Jim Jarmusch en uno de los segmentos de 'Coffee and cigarettes' (2003), Wes Anderson, en 'Life aquatic' (2004), Steven Soderbergh en 'El buen alemán' (2006), David Fincher en la excelsa 'El curioso caso de Benjamin Button' (2008), Terrence Malick, en su nuevo trance de celuloide, 'Knight of cups' (2015), o, por partida doble, Todd Haynes, en las extraordinarias 'I''m not there' (2007) y 'Carol' (2015), dos de sus más exquisitas interpretaciones.
Blanchett logró sortear los corsés hasta en los papeles por los que ha sido más premiada. De hecho, es la actriz que ha ganado más premios por una interpretación. Ha ganado 42 por 'Blue Jasmine', seguida de Helen Mirren con 40 por su interpretación de la Reina Isabel, y 38 de Natalie Portman por su personaje en 'El cisne negro'. No se libró de ser premiada por lo que suele ser tónica, o más apreciado en la industría, interpretar a alguien reconocible o célebre, aunque en su (re)creación de Katharine Hepburn en 'El aviador' (2004). Pero pese a esforzarse en recrear su acento y sus manierismos expresivos, consiguió evitar la puntillosa mimesis, y no dejó de ser ella además de ser otra. No desapareció en la emulación. A eso se llama poderoso carisma, o gran personalidad filmica. Manifiesto también en su prodigiosa creación de la protagonista de 'Blue Jasmine' (2013), con la que consiguió su segundo Oscar, de siete nominaciones, inspirado en la Blanche Dubois de 'Un tranvía llamado deseo', de Tennesee Williams. Personaje que precisamente había interpretado en el teatro en el 2009, y con el que recibió, lo que es decir mucho, algunos de los más elogiosos y admirados parabienes de su carrera. Meryl Streep dijo al respecto: “Es la interpretación más descarnada, extraordinaria, asombrosa, sorprendente y aterradora que he visto. Ella cogió las capas de ese personaje y las fue pelando. Creía que había visto la obra, creía que conocía todas las líneas de memoría, porque la he visto múltiples veces, pero nunca había visto 'realmente' esa obra hasta que vi esa intepretación”. Sofia Loren, por su parte, en sus memorias reconocía cuán impresionada quedó con la expresión de Blanchett en la magnífica última escena de 'Blue Jasmine'. Reconoce que nunca había visto esa expresión, que se metió dentro de ella, y ahí se quedó como una planta que espera germinar. Ese es el singular y excepcional talento como actriz de alguien que no necesita de manierismos sino que parece que pela todas las capas de los personajes para así conseguir que el espectador se estremezca con las entrañas que expone sutilmente. Para celebrar su onomástica restaquemos varias curiosidades de su vida y obra.
1.Extra en Egipto. Con 18 años abandonó las carrera universitarias de Económicas y de Bellas Aryes el primer año, y optó por viajar alrededor del mundo. Cuando se encontraba en Egipto, uno de los inquilinos del hotel le propuso que participara como extra en una producción egipcia que transcurría en el ambiente boxístico, 'Kaboria' (1990). Aparece en tres escenas. En una de ellas baila la canción principal de la película. Al retornar a Australia decidió ingresar en el Instituto Nacional de Arte dramático.
2.El genio de la lámpara y las galletas de chocolate En sus inicios participó en un spot publicitario, de Galletas Tim Tams, en el que un genío le ofrecía la posibilidad de pedir tres deseos, y ella sólo pedía galletas Tim Tams.
3.La elfa, la punkie, la gótica y las orejas postizas. Admitió en una entrevista que aceptó el papel de la reina elfa, Galadriel, en la trilogía de 'El señor de los anillos' porque siempre había deseado interpretar a alguien con las orejas puntiagudas. Pensaba que casarían muy bien con su cabeza rasurada (de hecho, la tuvo rasurada durante un tiempo en su fase punk adolescente posterior a su fase gótica). Por supuesto, bromeaba, pero su marido, Andrew Upton, conserva esas orejas postizas.
4.La colaboración con Spielberg que no pudo ser. Fue la primera opción de Steven Spielberg para el personaje de Agatha en 'Minority report' (2003). Spielberg pospuso su rodaje, ya que priorizó el de 'Inteligencia artificial' (2001), debido a la muerte de Stanley Kubrick. Blanchett se implicaría en otros proyectos, y Agatha acabaría siendo interpretada por Samantha Morton.
5.La defensora de su hermano. El hermano de Cate, Bob, no padece ningún retardo pero sí una leve parálisis cerebral. Durante su infancia, Cate, quien por otra parte tendía a usar ropa masculina, le defendió en numerosas ocasiones cuando otros niños se reían de él. Bob es el segundo nombre de su hijo Roman. Le citó expresamente en sus agradecimientos cuando recibió el Oscar a la mejor actriz por 'Blue Jasmine'.
6.Cerca de trabajar en Closer. Estaba previsto que interpretara el personaje de Anna en 'Closer' (2004), pero el embarazo de su segundo hijo lo impidió por lo que fue reemplazada por Julia Roberts.
7. El placer del terror y un cameo embozado. Es una auténtica entusiasta del cine de terror. Entre sus predilecciones, la serie de películas en las que Basil Rathbone interpretó a Sherlock Holmes, en particular 'La garra escarlata' (1944), ' La noche de Halloween' y sus múltiples secuelas y variaciones, y 'Pesadilla diabólica' (1967), de Curtis Harrington. Precisamente, quiso realizar un cameo, aunque embozada con el atuendo profiláctico de forense policial, como novia del personaje protagonista, en una de las secuencias iniciales de 'Arma fatal' de Edgar Wright, porque era admiradora de la previa 'Zombie party' (2004)
8.La dificultad del papel de madre. Está de acuerdo con la aformación de Michelle Pfeiffer cuando dijo: “Si pusiera un dólar en una jarra cada vez que la jodo con mis hijos para cuando ellos hayan crecido habré ahorrado lo suficiente para pagar su terapia'. Aunque la actriz australiana apostilla: 'Aunque con la inflacción creo que me quedan sólo cinco dolares'.
9.Entre Rachel y Cate anda el juego Consiguió el papel protagonista femenino de 'El curioso caso de Benjamin Button' porque Rachel Weisz no pudo interpretarlo debido a conflictos de fechas de rodaje. Los mismos motivos por los que Blanchett no había podido interpretar el personaje de Izzy en 'La fuente de la vida', encarnado finalmente Rachel Weisz.
10. La rectificación de una despedida que no fue abrazo. No deja de realizar el ritual de despedirse de toda su familia cada vez que deja la casa. La razón: cuando tenía diez años tocaba el piano cuando vió pasar a través de la ventana a su padre. Le despidió con un gesto de la mano, pero no le abrazó ni besó. Ese día su padre, de cuarenta años, sufriría un fatal ataque al corazón.

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