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martes, 24 de septiembre de 2013

Plácidas pausas de rodaje: Josef Von Sternberg y John Wayne. El rodaje eterno de Amor a reacción

 photo CICLODECINE_zps10bb26b9.jpg Podría parecer que Josef Von Sternberg y John Wayne disputaron la partida de ajedrez más larga jamás jugada, si consideramos que el rodaje de 'Amor a reacción' (Jet pilot) comenzó en octubre de 1949 y se estrenó en octubre de 1957. Pero Von Sternberg ya se había lanzado en paracaídas cuando terminó el rodaje previsto en febrero de 1950. La insatisfacción del productor, Howard Hughes, determinó que el rodaje se dilatara casi cuatro años más, hasta 1953, con secuencias rodadas por el propio Hughes, el guionista, Jules Furthman, el director de segunda unidad, Philip Cochran, el ayudante de dirección, Ed Killy, además de rodaje de maquetas por parte de Byron Haskin, y otras escenas, que no formaron parte del montaje final, rodadas por Don Siegel. La película fue estrenada por la Universal porque ya para entonces Hughes había vendido la RKO.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Natalie Wood

 photo OIR_resizeraspx_zps39af6e17.jpg Natalie Wood, fotografiada por Frank Worth

Sean Connery, el autógrafo, el coco y la niña jamaicana

 photo ea7115cb389946ab9623937695774ca2_zps72611e47.jpg Sean Connery firma su autógrafo en un coco para una niña jamaicana durante el rodaje de 'Agente 007 contra el doctor No' (1962), de Terence Young.

Walter Matthau y su hijo Charles

 photo OIR_resizeraspx2_zps018be4a8.jpg Walter Matthau con su hijo Charles, con el Oscar que el actor había ganado por 'En bandeja de plata'. Charles realizó su primer papel con líneas de diálogo en 'La gran estafa' (1973). Don Siegel dejó que fuera Matthau quien dirigiera esa escena. Tras pedir que repitiera una sexta toma, el hijo preguntó cuando volvía el auténtico director. Charles Matthau se ha centrado ante todo en labores tras la cámara. Ha dirigido media docena de películas, entre ellas 'El arpa de hierba' (1995). Walter siempre confiaba, ya como adolescente, en su criterio a la hora de valorar si aceptaba los papeles que le ofrecían. Si no fuera por él no hubiera aceptado el papel en 'La pareja chiflada' (1975), de Herbert Ross.

Charles Chaplin y el niño prodigio del ajedrez

 photo OIR_resizeraspx3_zps75afcb54.jpg Charles Chaplin con el niño polaco Samuel Herman Reshevsky, un precoz prodigio del ajedrez que derrotaba ya con 8 años a experimentados jugadores en partidas simultaneas. En 1920 sus padres se asentaron en Estados Unidos, viviendo de las ganancias de su hijo. Reshevsky se graduaría en contabilidad, trabajando de contable a la par que ganaba los campeonatos de Estados Unidos en 1936, 1938, 1940, 1942, 1946, 1969 y 1970. Participó con Estados Unidos en ocho olimpiadas. Ganó el oro en 1937 y el bronce en 1974 y el oro individual en 1950. Chaplin le conoció cuando Chaplin se encontraba en pleno montaje de 'El chico' (1921). Chaplin le habló de los tres melocotoneros que había en un jardín, y que podía subirse a cualquier de ellos y coger los melocotoneros que quisiera. Poco después Samuel volvía con un buen puñado, a la vez que se ofrecía a enseñarle a jugar al ajedrez. Fue el comienzo de una buena amistad. Esa misma noche Chaplin asistió a una partida simultanea en la que se enfrentaba a veinte jugadores, a los que vencía con suma facilidad.  photo OIR_resizeraspx4_zpsbfa4f3db.jpg Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Samuel Reveshky durante el rodaje de 'La marca del zorro' (1920), de Fred Niblo

Plácidas pausas de rodaje: Hideko Takamine y doce pares de ojos infantiles

 photo 3fdcdf2df4c44525b61c3c8032218681_zps65742307.jpg Hideko Takamine y los doce pares de ojos infantiles que dan titulo a la excelente película de Keisuke Kinoshita, 'Veinticuatro ojos' (1954)

The hole

 photo OIR_resizeraspx5_zpsb4caad92.jpg La inundación ha dado paso a un agujero. Quizá sea el momento de dejar entrar la música. A no ser que se prefiera padecer un dolor de cuello, que más bien era metáfora de padecimiento de entrañas encorvadas. No hay inundación por un grifo abierto (fuera de campo, porque los grifos de viva presencia, y esto es un decir, o una ironía, más bien parecen cerrados), como en la anterior obra de Tsai Ming Liang, 'The river' (1997), pero la lluvia afuera, no deja de estar presente (como fuera de campo que invita a la precipitación, a la expulsión, a la liberación), presencia que es invocación, ya que la ausencia, la enajenación, parecen haberse apropiado de unos cuerpos que más bien parecen autómatas, ausencias, emociones contaminadas, convertidas en quistes, como refleja esa enfermedad, propagada por las cucarachas, que se extiende como una plaga en la ciudad, como una capa de contaminación interior. Aunque no todos optan por la evacuación, aunque sea lo recomendado. Hay quienes prefieren seguir encerrados en sus compartimentos, en su misma celda, en su misma ausencia, como maquinas que funcionan con el automático puesto.  photo OIR_resizeraspx_zpsb9260e7c.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zpsb21a4838.jpg Pero un agujero se abre en su silencio, en su atasco. Hay problemas con las tuberías, y un fontanero abre un agujero en el piso de Hsiao-Kang (Kang Sheng Lee), un agujero que no se cierra, sino que queda como una fisura, una fisura que comunica con la mujer que vive en el piso de abajo (Yang Kuen Mei), aunque en principio no es comunicación, sino molestia, perturbación, un agujero que más bien es una hendidura en la que descargar, en la que arrojar desperdicios. Pero la música irrumpe. La narración se despliega como un paraguas bajo la lluvia, cambia el paso, se desvía con números musicales interpretados por Tang Kuen Mei. La música descongestiona, como la imaginación, descerraja compuertas atoradas, libera de la opresión de esa medusa que paraliza y aísla, incapaz de comunicarse. Quizá para 'The hole' (Dong, 1998), Tsai Ming Liang se había inspirado en la extraordinaria 'On connait la chanson' (1997), de Alain Resnais, en la que los actores expresaban e las canciones, con la voz de interpretes originales ya que eran playbacks, las emociones que eran incapaces de expresar, o la voz propia que no eran capaces de manifestar. Todo aquello que se contenían, bajo el influjo de la medusa, que se convertía en figura de transición, figuras flotantes que convertían a la narración en una reveladora fábula fantástica sobre la falta de inteligencia emocional. Para quebrar los límites, por qué no también quebrar los de la narración, romper los verosímiles.  photo OIR_resizeraspx4_zps8c65633b.jpg Resnais optaba por la exuberancia a la hora de perfilar a sus personajes, Ming Liang por un vaciado que los (re)presenta como cuerpos que lindan con la condición de fantasmas, cáscaras que recuperaran en el minimalista proceso dramático las entrañas extraviadas. Para superar las distancias, un agujero, música. Ming Liang elabora otro de sus paisajes íntimos, recorridos por la extrañeza de quien mira al mundo como si no fuera su reflejo, sino un sueño habitado por fantasmas en el que hay restregarse la mirada, porque quizá es que aún no se haya despertado. 'The hole' es variante, y es continuación, de sus obras precedentes, a la par que corrección. Los cuerpos encuentran el resquicio por el que liberarse, por el que fluir. Ahora sus emociones, sus deseos si se expanden con la corriente de sus aguas, no se quedan atrapadas en dolores de cuello que reflejaban cautiverios, embalses que no se lograban derruir. El agujero es el punto de fuga donde encontrarse, con uno mismo, con el otro. El agujero es una partitura: Suena la música, y las manos ya son gestos que buscan.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Bruno Ganz, ángel y niño, viajero y sombra

 photo 2e9c4c9cae904fe3a73c47ed0ec67e49_zpsd9fa98de.jpg Bruno Ganz, fotografiado por Matthias Ziegler. Ganz ha encarnado a tres de los personajes que más han calado en mí. El ángel que se vistió de colores, se hizo niño y adulto y sostuvo con su sombra a la acróbata que amaba, en 'Cielo sobre Berlín' (1987), de Wim Wenders, el hombre que exploró los márgenes, desafió al tiempo y se hizo viento mecido por la piel de una mujer en 'En la ciudad blanca' (1983), de Alain Tanner, y el hombre que paseó el peso del tiempo mientras exploraba su manantial y sus afluentes en 'La eternidad y un día' (1997), de Theo Angelopoulos. Rechazó el papel protagonista de una de las películas más ingratas que he visto, la capciosa y burda 'La lista de Schindler' (1993), de Steven Spielberg. Su primera aparición en una producción estadounidense fue en un papel secundario en la notable 'Los niños del Brasil' (1978), de Franklin J Schaffner. Protagonizó otra de las grandes obras de Wenders, 'El amigo americano' (1997), y una de las menos estimulantes de Eric Rohmer, 'La marquesa de O' (1976). Fue un excelente Harker en 'Nosferatu' (1979), de Werner Herzog, o como protagonista de 'El cuchillo en la cabeza' (1978), de Reinhard Hauff, 'El río de oro' (1983), de Jaime Chavarri, 'Círculo de engaños' (1981), de Volker Schlondorff o en la que más notoriedad le dio en la pasada década, como Hitler en 'El hundimiento' (2004), de Oliver Schbiegel. Ha colaborado con Francis Coppola en 'Youth without youth' (2007), Jonathan Demme en 'El mensajero del miedo' (2004), Uli Edel en 'Raf: Facción del ejercito rojo' (2008), Stephen Daldry en 'El lector' (2008), Jaume Collet Serra en 'Sin identidad' (2011), de nuevo con Angelopoulos en 'I skoni tou hronou¡ (2008), y ha protagonizado dos de las obras dirigidas por Peter Handke, 'La mujer zurda' (1978) y 'La ausencia' (1992).

Carle Dreyer y Anna Karina

 photo OIR_resizeraspx_zpse0186e8e.jpg Carl Dreyer y Anna Karina, en diciembre de 1964, cuando se presentó en París 'Gertrud'.

En rodaje: Wim Wenders

 photo OIR_resizeraspx2_zps1262fa1a.jpg Wim Wenders durante el rodaje de 'Cielo sobre Berlín' (1987), o las alas del deseo...

En rodaje: Andrei Tarkovski, Anatoli Solonitsin y Nikolai Gringo

 photo 694830fe4e3d4b40b0c14b2c68ef7354_zpsc113f560.jpg Andrei Tarkovski, Anatoli Solonitsin y Nikolai Gringo durante el rodaje de 'Stalker' (1979

En rodaje: Michelangelo Antonioni y Jack Nicholson

 photo 34d2c59e00a745589acf11f53cc65018_zpsd8e75016.jpg Michelangelo Antonioni y Jack Nicholson durante el rodaje de 'El reportero' (1975)