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jueves, 3 de octubre de 2013

Lucien Freud, la cebra y los caballos

 photo OIR_resizeraspx5_zpsda6de886.jpg Lucien Freud y la cabeza de cebra, en 1943, fotografiado por Ian Gibson Smith. Freud era un gran entuiasta de los caballos. Durante el tiempo que estudió en Darlington, durmió frecuentemente en los establos.  photo OIR_resizeraspx3_zps10ff6c65.jpg  photo OIR_resizeraspx4_zps1fdbd0de.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zps516725f9.jpg

El sol del membrillo

 photo OIR_resizeraspx8_zps23a7b5af.jpg La simetría y el caos. La mirada y la luz. La trama y lo real. Lo real es escurridizo, como la luz sobre el membrillero. Variable, depende la situación del sol. La mirada busca la simetría, ajusta el encuadre, fija, con las líneas horizontales y verticales, como un punto de mira que busca capturar, (re)tratar, una realidad en movimiento, mudable, como el sol no deja de variar su posición en el cielo, y por tanto, la luz será diferente en cada momento del día sobre el árbol del membrillo. Fugacidad, destellos y fulgores, momentos. En 'El sol del membrillo' (1991), Victor Erice se refleja en Antonio Lopez, en el forcejeo de la mirada de este con la luz que se materializa en la pintura y el dibujo que realiza. La mirada está siempre en obras, como la misma realidad, o lo real, está siempre en gestación, y destrucción, cambio, modificaciones, transitoriedad. Como la casa donde pinta Antonio, en obras, en donde otros artesanos realizan su obra de transformación de un espacio, de configuración y ordenación, simetrías que hagan habitable el entorno. Otros: en los otros uno se refleja (lo que tiene el artista también de obrero) y lo otro siempre condiciona, o influye.  photo OIR_resizeraspx6_zpsb775e77e.jpg  photo ff57e4e6ad8845dca4f37024cbe717f9_zps5193034e.jpg La mirada batalla porque lo real es incierto e imprevisible, la meteorología puede ser hostil para los intereses del artista, de la mirada, que necesita de unas condiciones determinadas para poder materializar su propósito, pero la lluvia entorpece, oculta la luz, retrasa la labor, y desperdicia el intento que deriva en lo infructuoso. Intentos, pruebas, ahora será un dibujo en el que intenta realizar la conjugación, la representación de una mirada propia sobre lo real, que no es referencia, sino materia, proximidad, en desarrollo (cómo varía la posición, la inclinación, de los frutos en el árbol). La mirada intenta reflejar esa modificación, esa transformación de lo real durante el proceso que dura la representación, la labor del retrato, que no es instantánea, mientras que lo real habita el tiempo. La mirada se enfrenta al tiempo, forcejea, intenta con su perseverancia, con su meticulosidad, superarlo, realizar la alquimia de lo eterno y lo instantáneo. El registro de la acción se conjuga con la elipsis, con la mirada del cineasta, y se materializa el acto de realización, la conciliación entre lo real y la mirada: habitar la duración del momento. Encuadrar es modelar pero necesita ser flexible la mirada. El encuadre justo sabe de la carcajada de las fisuras.  photo OIR_resizeraspx3_zps79834fb1.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zpsaff90a76.jpg Erice busca esa respiración, o busca encontrar la propia, ese 'entre' lo real y su mirada, la respiración de un proceso creativo que se mantiene en el funambulismo de la mirada que no pierde el equilibrio, que traza líneas sin perder el paso, con firmeza, en la búsqueda del trazo preciso, con la duración adecuada. Inmersión en la real, reflexión sobre los procesos. Reflejos, documento y metáfora. Y ficción (cuando irrumpe el sueño, sueño despierto, sueño dormido, evocación de la infancia, la raíz de la mirada, la raíz del asombro, la mirada que todo lo mira por primera vez) ¿Dónde depositamos la mirada cuando miramos?, transeúntes de la mirada, mirada de paso, mirada al acecho, mirada exploradora. Influencia, tiempos pretéritos, gestaciones: la visita del amigo pintor con quien inició sus estudios de pintura en la juventud, con quien compartió sus primeros pasos, y ahora comparte afinidad, recuerdos.  photo OIR_resizeraspx4_zps1577f880.jpg  photo OIR_resizeraspx5_zps6c798cc8.jpg Traducciones, variantes, otras miradas, otras lenguas, como en la narración intervienen polacos, los trabajadores, o los visitantes chinos. Hay miradas que desmontan las fronteras, que realizan la demolición del espejismo de las identidades: la afinidad, la confluencia, no sabe de mapas ni de nombres. Sentido y dirección: las representaciones de la divinidad, del orden de la realidad, de la vida, la pesadumbre católica, el júbilo griego: ¿hay una suerte, o mera aleatoriedad?. Perspectivas, ángulos, luces y sombras que respiran y sueñan en el creador, a la par que este las sueña, y sueña las del otro que también son las propias. Y el sueño realidad es. Y la realidad se desvanece, como el sol desaparece con cada crepúsculo, y el fruto del membrillero se pudre, o se come. Hasta que amanece otra vez, y la realidad florece. Print the dream.  photo OIR_resizeraspx9_zps221b6b7a.jpg

miércoles, 2 de octubre de 2013

Clint Eastwood y la espuma

 photo OIR_resizeraspx5_zps91d284c0.jpg Cuando Clint Eastwood descubrió que era alérgico a la espuma de la cerveza, y tuvo que resignarse a la zarzaparrilla

Woody Allen y el látigo

 photo OIR_resizeraspx8_zpsff5cc8fd.jpg Woody Allen, fotografiado por Steve Shapiro, cuando realizaba las pruebas de ingreso en un 'Curso de dominatrix'. Pero, por lo que parece, no consiguió superarlas... por los pelos (de la rabadilla)

Shirley MacLaine, january baby

 photo OIR_resizeraspx2_zps8eede6d1.jpg Shirley MacLaine, Enero en el almanaque publicado en 'Esquire', en diciembre de 1961, fotografiada (como en el resto de los meses) por Bert Stern.

Tim Roth y Michael Madsen, naked white and orange

 photo 05bf84a412d1442ba353aab914fd4a17_zpsbde87a39.jpg Tim Roth y Michael Madsen, white and orange, para 'Harper's Bazaar' (noviembre, 1992)

Quentin Tarantino, infancia con una estrella de la NBA

 photo OIR_resizeraspx3_zpsc15ecc53.jpg Quentin Tarantino declaró que uno de los novios de su madre (que se separó de su padre antes de que naciera) fue la estrella de la NBA Wlt Chamberlain. Y si fue así quizá fue uno de los novios de su madre que le llevaban a ver películas 'blaixpotation' (como 'Foxy Brown', 1974, de Jack Hill). Quizá. Si que nació en una población en Tennesee, Knoxville, donde también nació James Agee, autor de la magnífica novela 'Una muerte en la familia' y guionista de 'La noche del cazador' (1955), de Charles Laughton, y donde vivió buena parte de su infancia Cormac McCarthy, cosa que no ocurrió a Tarantino ya que cuando tenía dos años su madre se trasladó a California.

Jack Nicholson, el payaso y el mejor actor de la clase

 photo OIR_resizeraspx4_zps7d29512d.jpg Jack Nicholson fue declarado en el insitituto, en 1954, con 17 años, el mejor actor y el payaso de su clase.

The bling ring

 photo OIR_resizeraspx2_zps079f3a2d.jpg Hay películas ante las que me siento como un extraterrestre. O me pregunto si lo soy. O si quizá aún no he despertado. No puede ser que tenga yo algún tipo de vínculo con las criaturas que han gestado lo que veo en la pantalla. Me ha pasado recientemente con 'Juerga hasta el fin' (This is the end, 2013), de Seth Rogen y Evan Goldberg. Sentí que, efectivamente, el fin de la especie humana está cerca. Me resulta difícil encontrar algún adjetivo que lo describa, quizá un grito de horror. Aún más agónico porque superaba a la última película del patrón Judd Apatow, 'Si fuera fácil' (2012). Quiere decir que ya son muchos, que se propagan y extienden. Es como si la raza humana se vertiera en el sumidero de la insustancialidad quintaesenciada. Lo peor es que son gente corriente y moliente que se puede encontrar en cualquier rincón del planeta, ahora y hace veinte años cuando yo tenía podía tener su edad. La diferencia es que estos disponen de los suficientes millones para materializar sus caprichos, y que además se los distribuyen por todo el mundo. Cada uno puede realizar lo que le salga de su sistema límbico, pero hay algo apocalíptico en que sensibilidades como estas tengan tanta proyección. O quizás es que soy un extraterrestre y me pierdo algo. Quizá no había suficiente sitio debajo de mi cama para que cupiera la correspondiente vaina y me convirtiera en otra legumbre que se desternilla con el caca pis semen. Y qué casas tienen, entre qué lujos viven, con todos los aparatos últimos modelos. ¿No hay algo aberrante en todo esto o hay que encajarlo como cualquier otro puñetazo al estómago que nos meten los que dominan el escenario económico?. Y cuántos no serían como estos si dispusieran de las mismos recursos económicos. Pero, bueno, son inocuos bufones que se dedican a hacer el ganso, incluso, parece, que a reírse de sí mismos. Es un mundo feo este. O un tanto desorbitado.  photo OIR_resizeraspx8_zps84ab0512.jpg  photo OIR_resizeraspx_zps451505a7.jpg Claro que ¿Por qué va a haber algo obsceno en esa estancia con cientos de zapatos o en esa otra con cientos de joyas en la mansión con decenas de habitaciones de Paris Hilton como nos muestran en 'The bling ring' (2012), de Sofia Coppola?. De algún modo, en esta, las veinteañeras protagonistas (incluido el chico, al que le encanta ponerse zapatos de tacón) son el complemento femenino de los engendros masculinos de 'Juerga hasta el fin' o de la película de Apatow. Entre unas y otra, dos actrices, Leslie Mann, esposa de Apatow, que aquí interpreta a la instructora de cómo saber elegir bien el sueño a realizar y cómo, una de las madres de una de las jóvenes rémoras fetichistas de la ostentación, Nickie, interpretada por Emma Watson, quien se defiende contundente cuando teme una posible amenaza de violación colectiva de los protagonistas de 'Juerga hasta el fin'. A estas chicas les pone la ostentación ( The bling ring, el anillo ostentoso). Si viven cerca de la pantalla, de las mansiones donde habitan las estrellas (Megan Fox, Orlando Bloom o Lindsay Lohan) a las que le gusta vivir en esa inflamación de ostentación, por qué no realizar unas pequeñas dosificadas rapiñas en sus lujosas casas de muñecas ¿Acaso con todo lo que poseen se pueden dar cuenta? Aunque, cierto, como indica el chico, Marc (Israel Broussard), mejor no coger el perro para venderlo, porque la falta de un perro quizá se note algo más.  photo OIR_resizeraspx6_zps4f89583a.jpg Al fin y al cabo, eres joven, quieres sentirte que eres el protagonista de un escenario, que puedes ser inmune (aunque un coche se estrelle contra el tuyo por no mirar por dónde conduces, porque vas un tanto colocada), que puedes disfrutar de todo lo que hay en los escaparates y mostradores si estás acostumbrada a vivir a su lado, además de unas buenas rayas, mientras das algún paso de baile en una discoteca de moda a la que asisten algunas estrellas. Como en 'Spring breakers'(2012), de Harmony Korine, se baila también al ralentí, y también se da la sensación de que los cuerpos desaparecen (el único momento sexualizado es cuando una de ellas se excita al encontrar una pistola, e irrumpe en la habitación de su novia, en plena noche). Son, más bien, perchas o reflejos. Habitan los espejos. No dejan de retratarse con su móvil, espasmo ya de nuestro tiempo de ensimismamientos. Su banalidad se disimula con el maquillaje del glamour, de las ropas y sus complementos. Se sienten complementos, ¿por qué no sentirse la estrella cual grupo salvaje que camina al ralentí por las calles sembradas de tiendas de ropas y complementos?. No tienen muchas inquietudes vitales, así que sólo queda la pasarela, jugar a que eres la de la pantalla, que eres como aquella que es tu idolo, Lindsay Lohan, quien si ve que le gusta una joya de 25 000 dolares, ¿por qué no cogerla?  photo OIR_resizeraspx5_zpsc7c9f9a9.jpg Hay una supuración que va perfilándose como una grieta a medida que progresa la narración. Lo terrible no es que haya celebridades, modelos desde la pantalla dominante, como esa u otras que no tengan limites en la ostentación (casas, aviones, joyas, ropa), símbolo de una cultura predominante, como bien se reflejaba en 'Inside job' (2010), o que exista el fetichista grupito protagonista, todas de buenas familias acomodadas sin ninguna apretura, cual groupies o club de fans, o réplicas y reflejos, sino que en cualquier nivel de la escala social hay muchos y muchas que vivirían, o les gustaría vivir, como esas estrellas. Se aspira a subir de posición, no a transformar una sociedad con desproporcionado desequilibrio en la distribución de riquezas. O si ya posees lo suficiente, por qué no más, si puedes. Sofia Coppola con 'Somewhere', exploraba la inanidad, aunque se encasquilló y acabó poseída por ese vacío que pretendía retratar, que ya se condensaba más que suficiente en la primera secuencia, a la vez metáfora de lo que se convertiría la película, un disco rayado.  photo OIR_resizeraspx4_zps845abc02.jpg 'The bling ring' explora la banalidad. No hay un personaje con un mínimo de sustancia. Y aunque no acabe poseída por la banalidad, tampoco es que logre trascenderla, quedándose en un indefinido medio camino. Parece, en principio, que va a transitar la mordaz sátira, con ese comienzo en el que Nicki, tras haber sido detenida, declara que ella ha aprendido mucho de la experiencia, y que quiere dedicarse a las causas de beneficencia e incluso convertirse en líder del país. Pero no acaba de lanzarse del todo a la piscina ácida (pongamos, como podían hacer Billy Wilder en 'Bésame tonto', 1964, o Alexander MacKendrick en 'No hagan olas, 1967), y comienza a tomar desvíos, con la apariencia de incursiones en los sombríos abismos de la banalidad. Pero pronto revelan que no son sino inmersiones en las texturas que 'ponen' a Sofia Coppola, cual directora DJ a la que le gusta jugar con planos en el que se privilegia la música, y el resto de la banda de sonido desaparece o se amortigua. Coppola también se ensimisma bastante en las superficies, en las apariencias, y se queda colgada, en suspenso, tan ligera que soplas y se desintegra.  photo OIR_resizeraspx3_zpse9264eaf.jpg Hay, eso sí, algún plano inspirado como ese plano general de la casa iluminada con cristaleras (cual casa de muñecas/pecera) en las que se ve a los protagonistas realizando una de sus incursiones, o esos juegos estructurales en los que se alternan declaraciones posteriores de los componentes del grupo ya detenido, comentando las acciones ya pasadas, pero sin que tampoco se convierta en la necesaria arista sangrante que parece pedir la narración, la cual acaba derivando en una narración cool/guay, en el que algo se sacude la alfombrilla para mostrar las purulencias de tanta vida de pantalla y mentalidades protésicas que no dejan de vivir en un mundo virtual como ya se remarca, como guinda, en el plano final, en el que Nickie, que está relatando su experiencia en la cárcel en un programa televisivo, se dirige a cámara para suministrar la dirección de su página web. Pero realmente no hay dirección. Efectivamente, This is the end.

martes, 1 de octubre de 2013

Young Gary Oldman

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En rodaje: Sam Peckinpah y Steve McQueen

 photo OIR_resizeraspx_zps8a743c26.jpg Sam Peckinpah y Steve McQueen durante el rodaje de 'La huida' (1972).

En rodaje: Alain Resnais e Yves Montand

 photo 5828049729004411a632fb220838a1a5_zpsf00baacf.jpg Alain Resnais e Yves Montand durante el rodaje de 'La guerra ha terminado' (1966). En unos tiempos donde el término, y concepto, 'memoria histórica' ha adquirido tal necesaria resonancia como denuncia y como llamada de atención sobre cierta tendencia del ser humano al olvido, a veces conveniente, otra inercial, una obra como 'La guerra ha terminado' se corporeiza como una obra emblemática de esa necesidad (para contrarrestar cual aplicación de shock en nuestras mentes).

En rodaje: Frank Capra, Barbara Stanwyck y Gary Cooper

 photo 3f28d0efccc645a287852b8719199f6c_zpsc9990cbd.jpg Frank Capra, Barbara Stanwyck, Gary Cooper y otros miembros del equipo durante el rodaje de 'Juan Nadie' (Meet John Doe, 1940), o una sombría mirada a la sociedad del bienestar (de las sanguijuelas), en las que se plantea la posibilidad de un dictador en connivencia con los intereses corporativos.

Punishment Park y La doctrina del shock

 photo OIR_resizeraspx2_zpsdfd46852.jpg 1.En 1970, Richard Nixon decretó un estado de emergencia que propiciaba, amparado en la ley de seguridad interna de McCarran, de 1950, la detención de todos aquellos que fueran considerados amenaza o riesgo para la seguridad interna del país, caso de los que pertenecían a cualquier movimiento de protesta, fuera contra la guerra de Vietnam, en defensa de los derechos civiles, feministas u objetores de conciencia. Una decisión, exterior, fue ordenar un secreto bombardeo masivo en Camboya, otra, interna, la creación de un 'Parque de castigo'. A los detenidos se les daba dos opciones, o el ingreso en una penitenciaria durante un largo periodo de tiempo (entre cinco y diez años, e incluso cadena perpetua), o la estancia durante tres días en ese 'Parque de castigo' en pleno desierto californiano, en el que podrían disponer de la opción de librarse de la pena establecida. Para conseguirlo, en pequeños grupos, debían recorrer 85 kilometros bajo el sol, con temperaturas que superaban los 40 grados, y llegar al punto señalado antes de que las fuerzas policiales o militares (que salían dos horas después tras ellos) les alcanzara. Una variante de la caza al hombre, como se reflejaba en 'El malvado Zaroff' (The most dangerous game, 1932), de Ernest B Schoedsack.  photo f625043bcf844a46826fcb8d183ed835_zps96faf57e.jpg  photo OIR_resizeraspx5_zpsc7c0f70d.jpg Claro que quizá los que sí lograban superar la prueba, podrían encontrarse con que no se cumplía lo prometido. Además, ya se sabe cómo el poder puede utilizar diversas estrategias para su conveniencia, entre ellas el victimismo que encrespa y ciega con la rabia a sus esbirros, por ejemplo, utilizando la supuesta muerte por parte de los detenidos a uno de los policías (en otras circunstancias, pueden ser unas torres). Tales tácticas convierte a los celosos y aplicados ejecutores del orden, o de la represión, en cruzados que combaten a los depravados monstruos que pretenden desestabilizar un orden ideal en el que cada uno cumple su función. Mientras los componentes de uno de los grupos corre, si es que quiere seguirles el juego (otros pueden elegir la vía del directo enfrentamiento, con nulas opciones de éxito), otros son juzgados por un comité en una tienda de campaña. Esposados, o amordazados si se muestran demasiado contestarios, o expresan su rabia y desprecio de modo demasiado agresivo (para los delicados oídos de los defensores de los orden establecido), los detenidos pueden exponer las razones de su disidencia, el por qué de sus protestas a una sociedad que apoya y alienta la guerra, el racismo, la pobreza, la brutalidad policial, el desequilibrio en la distribución de riqueza, la explotación de los trabajadores convertidos en piezas en serie de una enajenadora maquinaria laboral.  photo OIR_resizeraspx_zps61dd5602.jpg Una sociedad gestada y estructurada en la violencia, porque como apunta uno de los detenidos, negro, los de su raza fueron traídos violentamente a Estados Unidos, del mismo modo que violentamente se arrebataron los territorios a los nativos americanos, y violentamente se realizó la industrialización. 'Punishment park' (1971), de Peter Watkins, es una sobrecogedora ficción, una metáfora incendiaria, un clamor de indignación, planteado, de nuevo, como previamente en 'Culloden' (1964), como un documental, como un reportaje realizado por un equipo de televisión, sobre el que se remarca, en este caso, su procedencia europea. Los policías o militares en cierto momento lo sacan a relucir como si fueran una mirada ajena, una mirada que interfiere en lo que no es asunto suyo. De hecho, en el momento de su estreno fue duramente cuestionada por los medios de comunicación estadounidenses por ese motivo, como si viniera alguien de fuera a hablar,con toda la arrogancia del mundo, de sus asuntos domésticos, a sacar a relucir sus trapos sucios. Fue estrenada en el festival de Nueva York, pero ningún estudio mostró disposición para distribuirla.  photo OIR_resizeraspx3_zps84a6a34d.jpg Como 'The war games' (1965), es una ficción, una ucronía, realidad alternativa, posible, una llamada de atención sobre los crecientes abusos del poder, ejemplificados en el reciente juicio de los 'Siete de Chicago', la masacre en la universidad de Ken State (en la que la guardia nacional disparó sobre los estudiantes, causando cuatro muertes e hiriendo a nueve), además de otras muestras de brutalidad policial y un desencuentro cada vez más acusado entre las opuestas posiciones, las que representaban el poder y las que se manifestaban denunciando unas injusticias y unos abusos, que no dejaban de ser reflejos de posturas extremas en la ciudadanía (uno de los jueces sólo les ve como amenaza comunista, del mismo modo que ve la guerra en Vietnam como una medida de protección para protegerles del avance del comunismo, reproches que, obviamente, también se descargaron sobre la película; para otros son jóvenes que simplemente quieren derrumbar un orden, un modo de vida, el de los responsables, el de los que se fuerzan por 'construir' y cumplen su cometido con sus trabajos y con sus impuestos, despreocupados de discriminaciones o desequilibrios socioeconómicos (les importa sólo su ombligo, o pantalla de vida; otros escenarios, los precarios, no existen, o son problemáticos). La mentalidad que alienta cualquier 'campo de castigo', aunque sea figurado, en forma de márginación, a quien no se acople a sus normas, a su maquinaria.  photo OIR_resizeraspx4_zpsbc61f8aa.jpg  photo OIR_resizeraspx10_zps1175e507.jpg 2'Punishment park' pone en cuestión, con voz bien clara y alta, de modo demoledor, la falacia de esos engranajes, la brutalidad de su opresión desnudados sus convenientes maquillajes. La voz en off de Watkins apostilla, en los títulos de créditos finales, cómo uno de los actores que interpretaban a uno de los detenidos, lo había sido de verdad, y condenado a varios años de cárcel. Pero las rebeliones fueron sojuzgadas. Comenzó a aplicarse precisamente desde entonces lo que fue calificado por la periodista canadiense Noemi Klein, en su libro publicado en el 2007, como 'La doctrina del shock', convertido en documental en el 2009, dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross. En 1971, Richard Nixon propulsó la intervención solapada en Chile. Y esto no es una ucronía ni una ficción. Chile se convirtió en el primer campo de pruebas para aplicar tal precepto (la doctrina de choque económico), inspirado en la políticas económicas de Milton Friedman (la Escuela económica de Chicago). La CIA intervino e influyó en que se ejecutara, en 1974, el golpe de estado en Chile que supuso la subida al poder de Augusto Pinochet y la muerte del presidente Salvador Allende.  photo OIR_resizeraspx14_zps405de631.jpg La doctrina del Shock implica la creación de una crisis que aturda y confunda al ciudadano más preocupado por resistir la situación de emergencia, de sobrevivir, que de defender sus intereses. La actitud ideal, el escenario idóneo, para aplicar las medidas del 'capitalismo del desastre', la privatización y la desregularización, el reinado del mercado libre, el acrecentamiento de las extremas diferencias de distribución de riqueza por ejemplo, como tras la caída del muro de Berlín, la Federación rusa se convirtió en un territorio dominado por oligarcas; los altos cargos en las empresas en Estados Unidos han pasado de ganar diez veces más a cien veces más que el trabajador común). 'La doctrina del shock necesita de 'campos de castigo' y encuentra su correspondencia en los campos de concentración de Chile, como en el de Guantanamo desde el 2002, o la amplia serie de desaparecidos en Argentina, durante la dictadura presidida por Videla entre 1976 y 1981, o en Irak, a partir del 2004, el culmen de la aplicación de la doctrina del shock (de la privatización de la guerra; ya son más los mercenarios contratados que los soldados; es un negocio de contratistas).  photo OIR_resizeraspx8_zps6fb05245.jpg Entremedias, la variante, sin necesidad de aparentar dictadura, aplicada por Margaret Thatcher que, hábilmente, recurrió a la creación de un escenario de crisis, con la fugaz guerra de Malvinas, que propició su reeleción y la vía libre para que aplicará su progresiva aplicación de privatizaciones y desregularizaciones del mercado financiero, en paralelo a lo que se aplicaba en Estados Unidos con el mandato de Ronald Reagan, que maquillaron la dictadura económica con la pantalla de una democracia aparente. Para ambos no fueron necesarios aplicar las medidas extremas, más toscas, de abuso de poder de la dictatura chilena y argentina (cuando Pinochet fue juzgado, Tatcher lo acogió compasivamente, como un pobre huérfano, dado lo que le debían). Los métodos de choque económico se sofisticaban. Y ya desaparecido del escenario dramático geopolitico el villano en el que autoafirmarse, el bloque comunista, llegó el momento de enfocar hacia los paises árabes como Afganistan e Irak (la tercera reserva de petroleo del mundo), con la creación de 'campo de castigo' de Guantanamo', en el que lo importante era la creación dramática de un enemigo, de una amenaza, que sugestionara a la opinión publica, la aplicación del miedo, para, seguir así aplicando las medidas económicas que acrecentaban extremadamente las diferencias económicas (en donde la riqueza económica, en términos ya estratosféricos, la detentan unos pocos).  photo OIR_resizeraspx11_zps76cfa0dc.jpg Ejemplo de este aturdimiento social que ha inoculado el miedo a los 'campos de castigo' (el mismo despido se ha convertido en una variante, porque implica ser arrojado a la intemperie de una marginación que ya se teme como un espacio de no retorno) es que en Estados Unidos, durante la aplicación del New Deal por Roosvelt, tras la crisis del 29 (aplicando las ideas de política social de Keynes), se realizaron, en 1937, 4740 huelgas, con una duración media de 20 días, ejemplo de la voluntad popular para propulsar esa transformación económica social. En el 2007 se produjeron sólo 21. En el 2008 se produjo la grave crisis con el derrumbe de la agencia financiera de Lehman Brothers. Pero los que han conducido e instruido este capitalismo del desastre y sus crisis siguen detentando las posiciones de poder, porque el poder corportativo y los cargos de seguridad nacional ya tienen los mismos rostros. Es la zona verde regida por por aquellos que nos dominan con su dictadura invisible mientras pensamos que habitamos una democracia en la que tenemos voz y posibilidad de influencia.  photo OIR_resizeraspx9_zpsf6c16b76.jpg Por eso la zona verde es una ilusión, y los campos de castigo un escenario con múltiples formas (cada vez más veladas) utilizados para mantenernos en estado de shock, desorientados, sin la necesaria capacidad de respuesta, temerosos de alzar demasiado la voz, aturdidos, como si no supiéramos qué historia construir y conjugar conjuntamente para demoler el represivo escenario dominado por unos oligarcas que dominan los entresijos financieros. Quizá por eso 'La doctrina del shock' utiliza la música de Carter Burwell para 'Fargo'. Vivimos en un Fargo global, aprisionados en nuestra casilla y adheridos a una pantalla en la que sólo hay nieve aunque pensemos que hay un relato que da sentido a nuestra inercia de vida que no es sino una pantalla entramada por unos pocos.  photo OIR_resizeraspx7_zpsec471b98.jpg