lunes, 2 de noviembre de 2009

Guerra y paz

Photobucket
En 'Guerra y paz' Pierre y Natasha se confrontarán a los reflejos quebrados de sus ilusiones. Los sueños, los anhelos elevados, se verán aplastados en la nieve como los cadáveres que la guerra siembra. El paisaje es temblor encarnado de cuerpos agitados en el fragor de la decepción. La luz y el color son trazos táctiles en los que forcejean el aliento de un sentimiento pacífico que palpa las superficies gélidas y el vapor fugitivo de la insensatez humana convertido en afilado hielo.

'Guerra y paz' (1956), de King Vidor es un ejemplo de cómo el cine conjuga todas las artes en su más elevado refinamiento. Pictóricamente es una de las obras más bellas del cine, tanto por su cualidad caligráfica como por su sentido. La música no sólo la compuesta por Nino Rota, sino por el depurado ritmo narrativo. Y su densidad literaria tan compleja en cuestiones sobre la relación del ser humano con sus sueños y la realidad. De nuevo, las aspiraciones elevadas chocan con una realidad áspera, la de las pulsiones destructivas del ser humano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario