domingo, 2 de marzo de 2014

Oscar night: Radiografía de un estado de cosas: la necesidad predominante

Los Oscars me la refanfinflan. Si algo tienen de interés es más porque son la guinda de una sucesión de premios tanto de la crítica estadounidense como de la industria. Tiempo atrás todavía se apreciaba cierta diferenciación entre unos criterios y otros. Pero cada vez se ha acentuado más la coincidencia. Por eso, los Oscars ya deparan poca sorpresas, ya que pueden preverse si se ha seguido la serie de premios previos. Lo interesante, en un sentido amplio, por tanto, reside en analizar lo que refleja de un sentir general las preferencias en los reconocimientos. Hace unos años sorprendía que se dieran el máximo premio a obras tan críticas y ásperas como 'No es país para viejos' de los Hermanos Coen', 'Infiltrados' de Martin Scorsese o 'En tierra hostil' de Kathryn Bigelow. Más allá del aprecio la admiración que causen (partricularmente me parecen excelentes, sobre todo la de los Coen), reflejan un cierto nihilismo y cansancio en la sociedad estadounidense. Con la llegada de Obama lo que reflejan los premios de los Oscar es una necesidad de la inyección de una voluntad de superación, lo que se ha reflejado en obras como 'Slumdog millionaire', de Danny Boyle, 'El discurso del rey' de Tom Hooper, 'The artist' de Michel Hazinovic o 'Argp' de Ben Affleck (más allá del aprecio que se tenga al respecto: particularmente, la primera, me parece infumable, las segundas discreciones, y la última un aplicado artefacto). Con respecto a 'El discurso del rey' sí se adivirtió un clara separación con respecto a la obra más apreciada entonces por la crítica,'La red social'. Quizá la mordaz demolición de las arrogancias resultó demosiada contundente. No era pertinente en ese momento meterse caña. Quizá por eso este año no hayan tenido en cosideración la última obra de los Coen, una de las pocas disensiones con los aprecios de la crítica. En cambio, ha habido coincidencia con las dos obras más premiadas, 'Gravity' y 'Doce años de esclavitud', dos obras sobre la superación frente a la adversidad. Una de ellas será coronada esta noche. Desde luego, Cuarón lo será como director. Nunca se me ocurriría que en los Oscar se considera la otra obra que más me ha conmovido y conmocionado de las producciones del año pasado, 'Museum hours' de Jem Cohen, e incluso me hubiera sorprendido la tercera obra que más me ha entusiasmado 'Mud', de Jeff Nichols. No deja de ser un conjuto apreciable el de las nueve nominadas.No me convencen ni 'El lobo de Wolf street' ni 'American hustle0, aunque aprecie su planteamiento. pero ambas me parece que pronto se enquistan en la reiteración que las cortocircuita. 'Philomena' es un aplicada obra de confección (un cultivo de laboratori). Más apreciable resulta 'Dallas buyers club', pero le lastra también cierta dependencia de las convenciones. La distinción en ambos casos la aportan los trabajos actorales: Dench, McConaughey y Leto. '12 años de esclavitud' funciona a rachas, con fogonazos, un cuerpo irregular, deshilvanado, con secuencias o planos en los que resplandece el singular genio de McQueen. 'Gravity' es un estimable viaje sensorial, una narración musical con la que es necesario dejarse fluir para apreciar su entraña, su reconstituyente vuelo. Como 'Capitán Phillips' un vibrante viaje hacia la consciencia de que cada vez somos más los que vivimos en la zona estrecha del embudo. Como en la de Cuarón sus virtudes son más narrativas, sensoriales, desprovistas de complejos entramados dramatúrgicos, y definidas por una (no desdeñable, tampoco) elementalidad arquetípica. 'Nebraska' de Alexander Payne y 'Her' de Spike Jonze me parecen las dos únicas películas del lote que rozan la excelencia. Particulamente, también hubiera elegido entre las preferencias a 'Prisioneros' de Dennis Villeneuve. En cuanto a las elecciones extranjeras, prima la discreción como reflejan 'La caza', 'La gran belleza' o 'Alabama Monroe'. En el apartado técnico no dejar de reseñar el portentoso trabajo fotógráfico de Bruno Delbonnel para 'A própósito de Llewyn Davis'. Y se habla mucho de Scarlett Johansson en 'Her', pero particularmente memorable me pareció la intervención de Mara Rooney. Y sin olvidarme del gato de la obra de los Coen...

2 comentarios:

  1. Me parece un fresco genial el que reconstruyes sobre esta edición de los oscar, especialmente lúcido al vincular las nominaciones con el espíritu político, el escepticismo político del año que ganaron los Coen, con la necesidad de corroborar los cimientos del sueño americano que destacan en las candidaturas de este año. Suscribo el resto con el matiz de que le hubiera dado más cancha a Nebraska que creo que contiene más negros que blancos en su agridulce viaje a la américa profunda y no comparto la discreción de las películas que compiten en mejor película extranjera: La gran belleza es una película de esas que tarda años en volver a repetirse, lo que equivaldría en vinos a un gran reserva, La Caza no se le queda a la zaga, Amour y La vida de Adele (que no competían) son dos exponentes que dejan la cosecha del cine europeo de este año como una de las mejores de las últimas décadas...

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  2. Soy consciente de ser minoría con mi poco aprecio o limitada admiración por las cuatro obras europeas que mencionas. Han primado los encendidos parabienes para cualquiera de ellas (por cierto, Amour ganó el Oscar a la película de habla no inglesa el año pasado). Pero para mí están más cercanas a lo convencional, o a aquello que, de modo un tanto impreciso, se calificaba décadas atrás de cine académico. Apabullantes formas, caligrafía impecable, algún que otro gran tema de distintivo equipaje, pero me parece que no traspasan superficies. Y dramatúrgicamente (en especial La vida de Adele o La caza, recurren a ciertas fáciles convenciones). O Amour y La gran belleza me parecen más vitrinas que otra cosa. Hay producciones europeas mucho más potentes y que no han alcanzado la distinción de este cuarteto.

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