domingo, 29 de abril de 2012

Plácidas pausas de rodaje: Richard Widmark, Gene Tierney y Hugh Marlowe

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Richard Widmark, Gene Tierney y Hugh Marlowe durante el rodaje de 'Noche en la ciudad' (Night and the city, 1950), deJules Dassin. Resulta difícil pensar en un film noir más febril, tortuoso y desabrido, de tumescente nocturnidad, que la prodigiosa 'Noche en la ciudad' (1950), de Jules Dassin. La urgencia, como llameante desesperación, palpita, sin resquicio de respiro, desde su formidable introducción. Malas artes, integridad, la cuerda en la que oscila el combate interno que bulle en las entrañas de esta hermosa obra. Una de las obras mayores que ha dado el film noir, de una intensidad tan subyugante como opresiva. Un estupendo guión de Joe Eisinger que adapta la novela de Gerald Kersch, y un excepcional trabajo de iluminación, de sombras que parecen supurar, de Mutz Greenbaum. Todas las secuencias finales, las de la persecución y acoso por las calles, espacios abandonados y muelles a las que se ve sometido el protagonista, Fabian (excepcional Widmark), como una rata en un turbio laberinto, son un auténtico portento. Su gesto final de vana redención, su última carrera en un amanecer de desacogedora luz, no logra contrarrestar uno de los finales más desoladores y descarnados que ha dado el cine, pero, por otro lado, bellísimo.

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