jueves, 20 de octubre de 2011

En rodaje: Carl Dreyer

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Carl Theodor Dreyer durante el rodaje de 'Dies irae' (Vredens dag, 1943). 'Te veo a través de mis lágrimas, pero nadie viene a secarlas', son las palabras de Anne (Lisbeth Movins), en el último plano de esta magna obra. Un dilatado plano sobre su rostro (uno de los más bellos que ha dado el cine). Ese plano último de Anna tiene correspondencia también con otro, el plano dilatado sobre su rostro la primera vez que ve a Martin, aunque en éste caso habrá aún un contraplano aunque tras una suspensión del tiempo. Esos velos que acabarán pesando sobre Martin, y que son, por otro lado, condicionamiento para Anna (Nadie la ve: la madre ve fuego en sus ojos; Martin la ve como reflejo de su misterio, en cuyo fondo percibe una llama temblorosa) tienen un hermoso reflejo en la secuencia en la que conversan,y son encuadrados, a través de un telar. Nadie ve a Anna porque cada uno está cautivo de su ofuscación, de sus limitaciones, de su negrura envarada. Elocuente es, en la intensa secuencia en que Anna revela su amor hacia Martin a Absalon, que Anna lleve el pelo suelto, y que sus ojos llameen con la intensidad de la emoción desnuda, manifiesta, presente, no temerosa, camuflada o emponzoñada como en los otros personajes. Ella es el personaje 'natural'.

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