jueves, 21 de julio de 2011

A ver quién le tose (II): Michael Caine, asesino implacable

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A ver quién le tose (II). Michael Caine, imponente, fotografiado por Terry O'Neill en una imagen promocional (no usa esa arma en la película) de la excelente opera prima de Mike Hodges, 'Asesino implacable' (1971). Abismal diferencia la que separa esta descarnada,sórdida, turbia y ponzoñosamente sombría obra de la mecánica y aséptica ( o de turbiedad de papel cuché) adaptación de la novela de Ted Lewis ('Jack's return home'), dirigida en el 2000 por Stephen Kay, y protagonizada por Sylvester Stallone. Una obra, la de Hodges, en la que hasta el mismo decorado, el de los arrumbosos espacios de Newcastle, supura. Memorable, y elocuente, su secuencia final, en ese espacio degradado en la costa, junto al mar, con el enfrentamiento entre los restos de la mina abandonada. En este trayecto no hay justificación ni ensalzamiento de la implacable venganza, sino crudo registro de su precipitación en los abismos, o la ceremonia funeraria de un espacio moral y vitalmente ya deshabitado, extraviado, como quien corta la extremidad ya gangrenada (perspectiva sobre la venganza sobre la que podría haber tomado nota Tarantino en sus tres últimas películas en vez de incurrir en sus autocomplacientes y justificatorias 'ceremonias' punitivas politicamente correctas).

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