jueves, 24 de junio de 2010

Lee Remick, el cálido e indómito rostro

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Lee Remick pronto demostraría su capacidad de abordar muy contrastados registros, y personajes variados, con sus excelentes interpretaciones en 'Anatomía de un asesinato' (1959) y 'Días de vino y rosas' (1962), con la cuál rompería cierto encasillamiento al que parecía abocada, en su calificación de 'Brigitte Bardot norteamericana', con personajes de abierta sensualidad, en su variante manipuladora o ingenua, a los que por otra parte ya había aportado unos matices que lograron que superaran cualquier cliché, como en la excelente 'Duelo en el barro' (1957), de Richard Fleischer, 'Un rostro en la multitud' (1957), de Elia Kazan o 'El largo y cálido verano' (1958), de Martin Ritt. Esplendida estuvo en la extraordinaria 'Rio Salvaje' (1960), de Elia Kazan (inolvidable en la secuencia que se enfrenta a los recuerdos al volver a su antigua casa; o en su relación con un vacilante Montgomery Clift a la hora de dejarse llevar por los sentimientos). Y, en otro registro, también en el tenso thriller, 'Chantaje a una mujer' (1962), una de las mejores obras de Blake Edwards. S u talento lo seguiría demostrando en interesantes obras como 'Así se trata a una dama' (1966), de Jack Smight, 'La profecía' (1976) de Richard Donner, 'El detective' (1968), de Gordon Douglas o en la serie QB VII (1974).

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