jueves, 22 de octubre de 2009

Jacques Tourneur y la realidad incierta

Las grandes obras del cine fantástico han incidido en el extrañamiento... en cómo la percepción sobre la realidad puede alterarse, y descubrir ángulos que asientan la incertidumbre...los limites del conocimiento se resquebrajan a la vez que se ponen en evidencia...la representación de lo prefijado como normal se desdibuja y se manifiesta en sus hechuras fantasmales por inferidas...y los mismos fantasmas de nuestra mente se revelan como proyectores de esa pantalla conocida como realidad...nada puede darse por sentado...Jacques Tourneur ha sido uno de los grandes cineastas del género fantástico...las sombras del conocimiento se hacen sombras palpables...La mujer pantera, Yo anduve con un zombie, La maldición del demonio o El hombre leopardo nos sumergen en un inquietante y envolvente universo ambivalente donde no hay una perspectiva determinante...


¿En la mujer pantera realmente la protagonista sufre una maldición que la hace convertirse en pantera o es una sugestión fruto de sus miedos, una materialización simbólica de sus inseguridades sexuales y emocionales en su relación de pareja?...nunca vemos con claridad si es así... en las secuencias en las que se producen los ataques son las sombras las que dominan el escenario, como en la ejemplar de la piscina...el fuera de campo es la presencia que rasga la incertidumbre con la indefinición de las sombras...
http://www.youtube.com/watch?v=_9xmUidNvw8
En Yo anduve con un zombie (1943), una excepcional variación de la obra de Jane Eyre, cuál es la razón del estado catatónico de la esposa? ¿Está relacionado con la magía, con el hechizo de leyendas, algo que está más allá de la comprensión, o posee una raiz fisiólogica que la medicina no puede aún comprender?...Tourneur nos envuelve con sus atmosferas, haciendonos perder pie, entregados a una musicalidad en la que por unos momentos no sabemos qué es lo real y que no lo es, qué es posible o no lo es... En una de las secuencias iniciales, en el barco, el marido y la dama de compañía conversan sobre el espectaculo del mar, ella lo ve cómo una imagen de hechizante belleza, mientras que él lo ve como una belleza ilusoria, señalada por la muerte, por debajo las criaturas se devoran entre sí, y las luces que brillan en el agua no son sino cuerpos muertos de pequeñas criaturas...todo depende del ángulo desde el qué se mire...y quizás sean complementarios...la realidad es tan incierta y resbaladiza...


Como en su obra maestra, 'La maldición del demonio' (1958), donde unas runas misteriosas quizás invoquen a una criatura monstruosa más allá de nuestra dimensión...O todo puede ser fruto de supersticiones y mentes sugestionadas... somos criaturas, al fin y al cabo, muy sugestionables...En este caso, una injerencia de los productores propició que se visibilizara esa criatura en vez de que se mantuviera en las sombras como pretendía Tourneur, siempre como un fuera de campo en donde nunca tendremos la certeza de si es una realidad que desconocemos o si nuestra imaginación y miedos la alimentan...aún así, nos embriaga con la incertidumbre de qué poco sabemos, y cuánto quizás escapa a nuestro conocimiento..en una realidad incierta, en la que somos exploradores en la niebla que domina el fuera de campo de nuestro conocimiento...

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