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lunes, 7 de octubre de 2013

Polytechnique

 photo 10b0f8b311f04e539202de809f435015_zps58a077d4.jpg De repente, alguien dispara. Haces unas fotocopias, y una bala irrumpe en tu vida. Una bala penetra en tu hombro, y hiende tu carne, y penetra en tus hueso. ¿De dónde provienen los disparos? ¿De dónde proviene la mirada del que realiza esos disparos? Hay quien observa el 'Guernica' de Picasso. La mirada de Jean Francois (Sebastien Huberdeau) se queda suspendida por un instante, como si el cuadro abriera una fisura provisional en su realidad asfixiada de apuntes y fotocopias de apuntes y trabajos y días que quizá sean fotocopias de otros días de una realidad que parece una fotocopia cada vez que alza la cabeza, hasta que su mirada se queda suspendida en un cuadro, hasta que unas balas irrumpen en su escenario de días fotocopiados, esos pasillos de facultad que ha recorrido día tras días, sin que ya sea capaz de distinguirlos. Y los despedaza.  photo OIR_resizeraspx3_zpsf0d72f35.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zps5ef16c60.jpg Y hay quien, alguien sin nombre (Maxim Gaudett), portando un fusil, se apoya en una pared de la que cuelga un cuadro en el que se representa un puente. Pero él no establece puentes, los derrumba. Y su mirada, con sus balas quiebra las rutinas y las inercias y las concenctraciones de la miradas en sus apuntes y trabajos y estudios, y dispara contra toda mujer que se pone a tiro de su punto de mira. Porque odia a las feministas; las feministas son la amenaza en su vida, su perturbación, y decide eliminarlas. Siempre hay y habrá alguien que decide escupir su odio con balas; siempre habrá alguna representación en la que encaje aquello que se desprecia, aquello que se identifica como el virus que infecta la propia realidad; en este caso, las feministas.Hay quien intenta ayudar, pero lo hace demasiado tarde; Jean Francois aún tiene su mano asiendo el pomo de la puerta de su aula, de donde el asesino ha dicho que salgan todos los hombres, y permanezcan las mujeres.  photo OIR_resizeraspx4_zps3d2af5b8.jpg Su mirada sigue prendida en la de Valerie (Karin Vanassie). La puerta sigue, y seguirá, cerrándose en su mirada durante mucho tiempo. Mientras otros huyen, recorre los pasillos como si buscara un umbral que restituyera su fracaso, el gesto que no realizó, que no supo realizar, que no pudo realizar. Enfrentarse a aquel punto de mira, abatir aquella mirada presta a disparar. Restituir el tiempo y poder actuar de otro modo, en el que no haya charcos de sangre sobre los que yacen los cuerpos desmadejados. Ambos, uno y otro, acaban consigo mismos, porque no se soportan, porque escupir su odio de modo extremo se convierte en su acción terminal, en su propia deflagración, y el otro porque no puede vivir con aquella mano aún prendida de aquel pomo, de aquel gesto que no realizó, de aquella mirada que no logró cerrar en la propia. ¿Cómo se representa el despedazamiento, el grito, el horror? ¿Cómo se representa la fractura? En el principio el cine respiraba como el teatro, el encuadre era un escenario, y comenzó a convertirse en un lienzo, y comenzó a articularse como una narración literaria. Y a orquestarse con los escurridizos cauces de la música, la ceremonia del impresionismo, la narración es trance, la narración fluye, la abstracción se conjuga con el cuerpo, con la coreografía.  photo OIR_resizeraspx5_zps3c499bcc.jpg 'Polytechnique' (2009) es el cuarto largometraje del cineasta canadiense Dennis Villeneuve (mucho más inspirado que en la posterior, aun interesante, 'Incendios', 2010, en la que no alcanza los dominios expresivos de Atom Egoyan). 'Polytechnique' es una fractura hecha narración, como el tiempo, ya no hay continuidad, sino fragmentos desordenados, como los de un cristal roto; vuelves atrás de nuevo, pero es porque se ha enredado la película en el proyector; la pantalla es un blanco y negro lívido, en el que la sangre no cobra presencia, porque la desaparición domina ya el escenario desde el instante en que una bala irrumpe en el encuadre y quiebra un cuerpo. Los cuerpos se desplazan a la deriva, su mirada despedazada, como si ya no se lograra crear un trazo que ordenara el encuadre, no hay hilo en el laberinto, la realidad se ha desfigurado, y los cuerpos se deforman, las miradas se escombran en la desolación, mientras un punto de mira dibuja el caos en el lienzo de su realidad de fotocopias.  photo OIR_resizeraspx7_zps3c7f3428.jpg

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