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viernes, 16 de agosto de 2013

Syriana

 photo OIR_resizeraspx3_zps6cd70d78.jpg Puzzle, maraña. Desencajar las piezas, para reencajarlas según conveniencia. Proceso: enmarañar la percepción del conjunto, camuflar, manipular, distraer, eliminar. Proceder a reconfigurar.'Syriana' (2005),de Stephen Gaghan, analiza con metódica precisión la trama que rige el 'teatro político' en el escenario de Oriente Medio. Desnuda los intereses encubiertos, gubernamentales y económicos, de Estados Unidos ( las lides por el control del petroleo), con un amplio y representativo tapiz de personajes de ambos 'lados' (jugadores de un tablero de ajedrez, desde el rey al peón). Más allá de pantallas de excusas patrias o ideológicas, lo que prima (y ha primado) en tal escenario es una cuestión económica (cómo conseguir las mejores ventajas para seguir alimentando una industria, y los intereses de las grandes corporaciones). Todo esto implica de quién o qué servirse o prescindir para conseguirlo en ese juego de alianzas y rivalidades.  photo OIR_resizeraspx8_zpsbb4d7b10.jpg  photo 1526f5c42b564a1daa663fd07b248a93_zpsd3756974.jpg Cuatro personajes en posiciones intermedias, piezas funcionales o peones, centran o conducen las cuatro tramas que se complementan y componen la visión de conjunto desde diversos ángulos. Barnes (George Clooney) el agente gubernamental que comienza a resultar incómodo, interferencia en los tejemenajes políticos. Agente de campo que fue valioso en tiempo pretérito pero que se convierte en recordatorio molesto de errores (una poderosa arma que ha quedado como fleco suelto, sin destruirse, en su última misión), o en voz que perturba la pantalla de conveniencias que se pretende crear, los reajustes del escenario que se establecen sibilinamente y en donde el es figura prescindibile. Barnes no hacía preguntas, realizaba todo lo que le encomendaban. Ahora sus observaciones, sus preguntas, interfieren, se convierten en 'arma', en fleco suelto. Otro peon sacrificable, que tampoco hace preguntas como antes Barnes, es el chico pakistaní, Wasim (Mazhar Munir) quien se encuentra despedido, con su padre, por no saber árabe, cuando hay cambio de dirección de la refinería de la empresa Connex en la que trabajaban ( por la concesión del gas por parte del gobierno saudí a los chinos). En su resentimiento es captado por aquel que compró el arma que no fue destruida, un musulmán fundamentalista, que le instruirá y modelará, como a otros jóvenes, para convertirle en mártir que acepte la muerte para combatir al enemigo (su equivalente 'titiritero' en el otro lado podría ser Whiting, el presidente de la firma de abogados, encarnado por Christopher Plummer).  photo OIR_resizeraspx6_zpsb6941080.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zpsc4198c0a.jpg Hay quien se convierte en enemigo (o extensión del enemigo) porque cuestiones personales se superponen en sus prioridades, en sus decisiones. Woodman (Matt Damon) es un analista que asesora al príncipe Nasir (Alexander Siddig), ministro de asuntos exteriones, y en lid con su hermano menor para suceder a su padre, el emir. Frente a ambos Nassir representa el talante reformista, democratizador, que deje de convertir a su país en una sucursal de Estados Unidos, a quienes conviene que siga siendo un país 'atrasado', por eso Nasir ha realizado un trato favorable con China, hecho que ha puesto en movimiento a las fuerzas económicas y gubernamentales estadounidense. Nasir se ha convertido en una interferencia, 'un arma', un fleco suelto, una figura molesta en el escenario de la que se hace necesario prescindir. Woodman, ignorante de esas conveniencias, apoya a Nasir en su proyecto reformista, y le asesora sobre cuáles serían los pasos económicos necesarios. Woodman se convierte en réplica a pequeña escala de su país, ya que se beneficia económicamente, aprovechándose de la compensación por la accidental muerte de su hijo mayor en la piscina del emir, aunque irónicamente sus consejos van en contra de los intereses de su gobierno.  photo OIR_resizeraspx_zps0b99d4cc.jpg  photo OIR_resizeraspx5_zps2adff6eb.jpg Por último, Holiday (Jeffrey Wright) es un abogado contratado para investigar la alianza entre las dos empresas Connex y Killen (una pequeña empresa que consiguió derechos de perforación en Kazhastan), para analizar si ha habido algún tipo de corrupción, Aunque todo es una pantalla de conveniencias, sacrificios cara a la galería, ya que el trasfondo es propulsar esa alianza en comandita con el gobierno, en cuyo proceso será necesario la purga de quien perjudica esa posibilidad, Nasir (y de paso Barnes), de lo que la CIA se encargará convenientemente). Hay otro aspecto sugerente en la caracterización de los personajes, sobre todo de los norteamericanos, personajes zarandeados en mitad de la corriente, o que se mueven según los cambios de dirección de las mismas. Su quebrado espacio íntimo: la relación tensa, conflictiva, de Holiday con su padre, alcohólico, al que suele acoger con disgusto en su casa (mientras cumple, como aplicado esbirro, su función pública de maquillaje de apariencias en los engranajes político-económicos): no deja de ser reflejo de un país, las suciedades se ocultan mientras se prima el maquillaje de conveniencias; Barnes es una figura solitaria, divorciado, que tampoco logra establecer una relación armónica con su hijo, cansado de tantas mentiras; y el matrimonio quebrado de Woodman, tras el fallecimiento de su hijo, con las diferentes actitudes que establecen, reflejado en los reproches de la esposa a Woodman por aprovecharse de la muerte del hijo para ganar dinero.  photo OIR_resizeraspx4_zps64fd507f.jpg Wassim sí que mantiene una relación armoniosa con su padre, aunque sí emborronada por ciertas diferencias de visión, como si la del padre estuviera ya en los horizontes que veía en el pasado. Distancias, las que definen este entramado en el que las piezas no encajan por conciliación, sino por responder a los moldeados de unos intereses, los de aquellos que se imponen en el escenario, para los que cualquier medio es válido para conseguirlos. Por que ante todo lo que prima,como expone precisamente una de las figuras sacrificadas en la investigación de Holiday, el empresario petrolifero Dalton (Tim Blake Nelson), la corrupción es lo que define al sistema, es su aceite para que el engranaje funcione, la sangre de la que se alimenta con todo lo que destruye para afirmarse, la corrupción es la razón de que Estados Unidos siempre gane. Sabe, además, cómo eliminar los flecos sueltos.

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