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jueves, 8 de agosto de 2013

Collateral

 photo tolstoi_opt_zps31880212.jpg Tu sombra puede irrumpir en tu vida cuando menos lo esperas. En el caso de Max(Jamie Foxx), en 'Collateral' (2004), de Michael Mann, lo hace justo después de que haya llevado en su taxi a una mujer, Ammie (Jada Pinkett Smith), por la que se ha sentido atraído, con la que ha sentido esa conexión que es sentir tocar el cielo, sin que aún lo haya asimilado como un posible: su sobresalto y perplejidad cuando ella, tras dejarla en su destino, vuelve y toca la ventanilla para darle su tarjeta, toda una invitación para que dé el paso de realizar lo que creía inconcebible (ella también le parece de otra esfera, por su posición laboral, como fiscal). Ese encuentro le deja en estado suspenso, como si tardara en reaccionar, como si acabar de despertar de un largo sueño, como Rip Van Winkle, porque también, le ha hecho sentir, probablemente,de un modo más acusado, la frustración de su vida, de no cumplir sus sueños, de haber quizás dejado pasar la posibilidad de materializar su ilusión, ese proyecto de montar un negocio de limusinas con el que lleva soñando ya doce años. Casi se ha convertido en una fantasía reconfortadora, o consoladora, como la fotografía de las islas Seychelles que tiene tras el retrovisor, y que contempla cuando necesita sosegarse, y que ahora sustituye por la tarjeta que le ha dado Ammie. Pero si tus sueños los postergas demasiado tiempo, o comienzas a acumular en depósito más de uno, la amargura te puede quizás arrastrar a los abismos.  photo a45712115c36b0a2657be5e738c66dac_opt_zps2e25df4a.jpg  photo OIR_resizeraspx7_zpsa9453740.jpg Es en ese estado 'suspenso', como si hubiera perdido pie, y como si a la vez se recuperara a sí mismo, es en ese momento de indecisión (como en el que lleva suspendido doce años) cuando aparece el 'fantasma' de su rabia y frustración, el efectivo ejecutor que tiene las cosas claras y las realiza: Vincent (Tom Cruise), alguien que, en principio, parece el suministrador de otro imprevisto sueño,el de ganar setecientos dolares en una sola noche por alquilarse como conductor en exclusiva toda la noche y llevarle a cinco direcciones distintas, pero que se revela como su reflejo siniestro. La razón de esas cinco paradas, es la realización de cinco asesinatos. Vincent es su reverso, aquello que le falta para encontrar la fuerza y determinación de la que él carece: Si Max ha aguantado sumiso las mezquindades del trabajo, gracias a Vincent se enfrenta por primera vez a su superior, sin dejarse avasallar, cuestionando su autoridad, la falta de legitimidad y coherencia de sus decisiones. Max, en su vida, ha inclinado la cabeza, se ha encogido, ha convertido sus sueños en una mera fantasía virtual que camufla su resignación, mientras circula por la vida en una ruta que es un bucle sin fin que implica aceptar un posición subordinada, relegada. Max es el reflejo en el espejo que le muestra su patetismo, su falta determinación que ha convertido su vida en relato (sus sueños) y enajenado ritual (su trabajo): Un caballito en forma de taxi enganchado a un tiovivo que gira y gira en la noche en la que parece que la claridad de la luz no le enfrenta a su inconsistencia.  photo anna_karenina1_opt_zps9e6496e6.jpg Hay una extraordinaria secuencia que condensa, como réplica a pequeña escala, el trayecto simbólico, la confrontación de ambas figuras a través de un reflejo: La secuencia en el club de jazz .Max (Jamie Foxx) no logra asimilar la idea de que sea un pasivo cómplice de unos crímenes, y muestra su incomoda disconformidad. Vincent le propone que se relajen por un momento, y le sugiere ir a este club de jazz donde conversan distendidamente con Daniel (Barry Shenley), un trompetista que les narra cómo conoció a Miles Davis, y cómo una noche tocó con él, como si por un instante fuera un privilegiado, y pudiera tocar el cielo. Pero luego su vida como músico se truncó, por los condicionantes cotidianos, o quizá más bien por su inconstancia y falta de determinación, y no pudo cumplir su sueño. Fue un fugaz instante de sentirse en la cima del mundo, y sentir que podía cumplir sus sueños. El reverso de Miles Davis, del que realiza los sueños, el reflejo de Max, el que pospone su sueño y lo convierte en relato, en fantasía. Alguien que duerme en vida, narcotizado por las justificaciones. Cuando Vincent dispara sobre él, porque es su tercer trabajo, coge su cabeza, reclinándola suavemente sobre la mesa, para que siga 'durmiendo' (como Max). Es un gesto, un crimen, que también busca marcar su dominio sobre Max. Y a la vez es como si Max, a través de su 'sombra' disparara sobre sí mismo, sobre lo que le disgusta de sí, sobre lo que ha sido, sobre lo que no es capaz de sobreponerse en él para lograr realizar sus sueños.  photo pickford-visits-sten-live-again_opt_opt_zpsa3fefc4e.jpg  photo fredric-march_opt_opt_zps135020bb.jpg Vincent es su Mr Hyde, una emanación de esa ciudad que le ha apresado con la oscuridad de sus brillos, y si su sombra o reflejo dominara su interior, mataría, a su vez, la posibilidad de crear algo positivo en su vida (no por casualidad, la última persona que debe matar Vincent es Ammie). La sombra puede ser necesaria para recuperar el impulso de una voluntad decidida, sin concesiones, exiliando su pasiva resignación, pero podría convertirse en alguien que ya no tiene miramiento alguno en cumplir sus sueños, donde todo y todos pudieran ser sacrificables, prescindibles. Como refleja esa hermosa imagen del lobo que cruza las calles de la nocturna ciudad, puedes convertirte en una figura fuera de contexto, como su sueño una fugaz visión de la excepcionalidad inalcanzable que delata su sumisión a ser una figura más, impersonal, que circula en una ciudad de seres anónimos, en la cual incluso puedes fallecer en el metro sin que nadie lo advierta, porque nadie se percata de tu presencia en vida, otra figura que circula alrededor en tu paisaje cotidiano, como nadie advertía la presencia de Max, simplemente la figura que conducía el taxi que les trasladaba, una figura anónima, intercambiable. Así se sentía ya, en su amargura, Max: nadie, nada.  photo OIR_resizeraspx4_zps92b64674.jpg  photo OIR_resizeraspx2_zpsbfb97fa9.jpg Enfrentarse a su sombra, a Vincent, es enfrentarse a la rabia que le corroía por su frustración. Su enfrentamiento tiene lugar separados por las acristaladas puertas que separan los vagones del metro,como si dispara contra su reflejo en el espejo. El cadáver de su reflejo siniestro, como si hubiera realizado una muda, es el que desaparece en el metro. Ahora ya se siente alguien, alguien capaz de realizar su sueño. Ya ha dado un primer paso, luchando por salvar a quien le había 'despertado' del bucle en el que estaba atrapado, Ammie. La fiscal cuya aparición condenó su corrupción, su amargura, para liberarle. 'Collateral', es una fibrosa obra de siniestros recovecos, modulada con exquisitez y un vigor admirable, en la que se crea un proverbial equilibrio entre escenario, dilemas, acciones y subtexto, con set pieces tan extraordinarias como el enfrentamiento armado en la discoteca. Una magistral obra que enfrenta al infierno de los sueños demorados.  photo OIR_resizeraspx_zps8e7f4810.jpg  photo tumblr_l5x97y6c8e1qavi9wo1_500_opt_zpse4347480.jpg

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