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domingo, 12 de mayo de 2013

Obsession

 photo OIR_resizeraspx_zps5f5eed5a.jpg Hay celosos que revientan como una bomba nuclear, arrasan con su infección, esa mezcla de cólera y furia en la que brota esa bestia nada civilizada que anida en la criatura humana. Aunque los hay cuya explosión es más medida, con silenciador, y cuentagotas (aunque contenga ácido), caso de la retorcida manera de matar al rival, al amante o flirteo de su esposa, por parte doctor Riordan (Robert Newton), protagonista de la muy sugerente ‘Obsession’ (1949), la segunda producción británica que dirigió Edward Dmytryk, tras la espléndida ‘So well remembered’ (1947), cuando se encontraba en el foco de atención del Comité de actividades antinorteamericanas. Dmytryk fue uno de los ‘Diez de Hollywood’ que se negó a testificar, pasando un tiempo en prisión. Pero decidiría, al fin, declarar y dar más de una veintena de nombres de los otros ‘izquierdistas’ que, según él, le obligaban a introducir elementos de propaganda comunista en sus películas.  photo OIR_resizeraspx2_zpsbca605d7.jpg  photo OIR_resizeraspx4_zps16f3aa63.jpg Dmytryk parece que no tuvo la resistencia de Kronin (Phil Brown), el flirteo de Storm (Sally Gray), la esposa de Riordan, quien soporta un encierro, cual conde de Montecristo, durante algo más de cinco meses, en una habitación oculta (The hidden room, se tituló en Estados Unidos) en los subterráneos de unas ruinas, porque ‘el crimen perfecto’ que tiene diseñado Riordan implica el paso del tiempo (que los medios se vayan olvidando de la ‘desaparición’ de Kronin), a la par que la dilucidación de un detalle importante: cómo hacer desaparecer el cadáver cuando le mate.Cuando aparece en escena el inspector Finsbury (Naunton Wayne), la despojada, en cuanto número de personajes, dramaturgia (Alec Coppel guioniza su propio libro ‘A man about a dog) puede hacer pensar en la configuración cuadrangular de la posterior ‘Crimen perfecto’ (1954), de Alfred Hitchcock, aunque, antes, ya desde su primera aparición, el personaje de Finsubry hace pensar, o anticipa, el personaje del inspector Colombo.  photo OIR_resizeraspx5_zps8dde1d59.jpg De entrada, por su apariencia inofensiva, como ‘poco intimidatoria’ (Riordan piensa, en primera instancia, que es un novato, y para nada un alto cargo, todo un superintendente). También, en alguna ocasión, realiza alguna pregunta que pille a contrapié cuando parece que se va a marchar, y en otras deriva en excursos que crispa a quienes tienen las tripas agarrotadas por la tensión (hablar de cómo puede enseñarle lo grande que es Londres a la esposa, cuando están esperando si encuentran o no el coche de su marido).Por añadidura, el argumento anticipa la estructura y configuración de los episodios de dicha serie. La presentación de la preparación de un crimen, de elaboración sofisticada, y la aparición posterior del investigador.  photo OIR_resizeraspx6_zps89ccf32f.jpg Un asesino de cierto talante arrogante, que difícilmente parece perder la compostura o los nervios (a destacar también su afición a los trenes eléctricos), que no se espera que le pille en renuncio alguien de apariencia menos sofisticada (que parece salido de una tira cómica: Añádase que Naunton Wayne estaba asociado especialmente a la comedia, formando dúo con Basil Radford, desde ‘Alarma en el expreso’ (1938), de Alfred Hitchcock).Dmytryk realiza todo un admirable trabajo de condensación y de precisión en la fluidez del engranaje narrativo (ya desde la primera secuencia en el club, en donde la planificación, sin énfasis, se articula sobre el gesto preocupado, absorto, de Riordan que emborrona el irrelevante parloteo de los otros tres miembros que le rodean).  photo OIR_resizeraspx3_zpsbd45795c.jpg A Riordan, tan metódico y previsor, en cambio, le pierden los pequeños detalles, lo pequeño, lo que desprecia quizá por insignificante. Siempre hay algo imprevisible, un perro, un gato, que alguien pulse un interruptor equivocado, o (irónicamente) un inoportuno giro coloquial que se te ha pegado y dices inconscientemente. Como también, demasiado tarde, uno parece darse cuenta de los propios errores, quizá demasiado tarde para beneficiarse de las enseñanzas que puede reportarte. Y es que los celos ofuscan el criterio y discernimiento hasta de la mente más metódica y calculadora. Un día parece que se despierta y te das cuenta de que has estado gruñendo rebozándote en el barro como una figura sin rasgos en un cuadro de Bacon.

2 comentarios:

  1. Aún no he tenido la ocasión de disfrutar de este 'film noir' de Dymytrik y, teniendo en cuenta lo que escribes, diría que se trata de algo más que una simple y repetida historia.
    Hace unos días terminé de ver una serie nórdica de género policíaco titulada "Bron/Broen". Es estupenda y el guión magnífico.No sé si ya la habrás visto, pero si no es así, te la recomiendo.

    Un abrazo,
    Silveria

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  2. Sí, me parece de las obras más estimables que he visto de Dmytryk. No he visto la serie nórdica, pero la apunto. Ahora estoy a alho más de mitad de trayecto de una muy sugerente serie británcia, también policíaca, 'Broadchurch'.

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