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viernes, 24 de mayo de 2013

Heat

 photo OIR_resizeraspx_zps9c8cc29c.jpg Resulta difícil consolidar una relación sentimental si eres lo que persigues. No eres una presencia, eres una figura en permanente fuga. Es lo que le sucede a Hannah (Al Pacino), de profesión policía, en ‘Heat’ (1995), de Michael Mann. Aquel a quien ahora persigue, McCauley (Robert De Niro), de profesión atracador, es alguien que predica como forma de vida, o de supervivencia, que sólo puedes vincularte con alguien a quien puedas abandonar de improviso. Su casa, de hecho no tiene casi muebles. McCauley es una figura en permanente tránsito. Hannah es alguien que casi no pasa por casa. Es lo que le reprocha su actual esposa, la tercera, Justine (Diane Venora). Su presencia es como una estela que deja un coche en carrera. Una figura entrevista, que hace un segundo estaba junto a él, y ahora ya no está, como si nunca pudiera con él acabar las frases.  photo OIR_resizeraspx2_zps4c79c540.jpg  photo OIR_resizeraspx6_zps78c2e26f.jpg El enfrentamiento final entre ambos, entre Hannah y McCayley, consecuentemente, tendrá lugar en un espacio de transición, un aeropuerto. Su previo, y primer y único encuentro, ha tenido lugar en un bar de carretera, un espacio en tránsito, entre medias. Están en opuestos lados de la ley, pero se parecen, como si fueran el reflejo o la sombra del otro. De hecho, es la sombra deMcCauley la que propicia que Hannah advierta su presencia a su espalda, y pueda abatirle. No deja de ser irónico que sea su empecinamiento en una persecución, en su caso la venganza de quien les traicionó, lo que mate a McCauley. En vez de fugarse con la mujer que ama, no puede evitar demorar la huida para finalizar una persecución que no puede dejar irresuelta. Ambos hombres son, ante todo, lo que persiguen. Más allá resta el vacío.  photo OIR_resizeraspx4_zpsb770a552.jpg Heat, calor, es energía, transferida de un cuerpo a otro por interacciones de temperatura. Heat, narración, es un estado, una temperatura, que se transfiera de una secuencia a otro. Los cuerpos, los personajes, casi son conductores. Son ambos protagonistas los que están dotados de cierto perfil. Las otras figuras masculinas casi se puede decir que son complementos, hasta funciones, en oposición o afines. Lo que no obsta para lograr extraer emoción de ciertos instantes, como la despedida a través de miradas entre Chris (Val Kilmer) y su esposa, Charlene (Ashley Judd), dotada de una intensa emoción que hace sentir la vida compartida, y el sentimiento que aún palpita entre ambos, pese a las discusiones que agrietaban su relación, o de la agonía de Trejo (Danny Trejo), su desolación por la muerte de la mujer que ama. O para, en una reacción, en una indecisión, definir cómo alguien casi es una (fiel y sumisa) extensión de la voluntad de un amigo, McCauley, como es el caso de Chettico (Tom Sizemore) cuando tiene que decidir por sí mismo si quiere realizar un último atraco o no.  photo OIR_resizeraspx3_zpsf552cdd9.jpg Eso sí, son las mujeres las que dotan de densidad y gravedad emocional al relato, como fisuras en la superficie: Eady (Amy Brenneman), la mujer que irrumpe y rompe el esquema vital de McCauley, Justine, o sobre todo, Charlene ( su expresión tras que no haya traicionado a su esposo, y se haya despedido de él, casi vale por toda la película). Aunque, sobre todo, la ‘temperatura’ en estado de ardor la dotan las brillantes set pieces que puntúan la acción, el robo con el que se inicia la película, el atraco al banco, el atraco suspendido porque McCauley escucha el ruido que hace un policía al acecho dentro de un tráiler, o las secuencias finales en el hotel y aledaños del aeropuerto. Sombras en tránsito a las que la energía se diluye cuando dejan de perseguir algo, cuando dejan de tener un objetivo, un atraco o alguien a quien detener. Mientras en su propia vida aún no han aprendido a estacionar, a habitar el tiempo como presencias.  photo 6f8530f25068422c873b4ba0ec090848_zps8889849a.jpg  photo OIR_resizeraspx45_zps3f32aef3.jpg  photo OIR_resizeraspx5_zps28a7643a.jpg

2 comentarios:

  1. Yo no sé a usted, pero a mí, no hay película de polis y ladrones que me guste más que esta. Y eso que hay algunas memorables...

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  2. En uno de esos listados que probablemente variarían cada mes que se realizara, la sitúe la 29 en una lista de 50 películas de atracos. Pero sí, hay muchas memorables, otras excelentes, otras muy sugerentes... http://elcinedesolaris.blogspot.com.es/2012/07/mis-50-peliculas-de-cine-de-atracos.html

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